Desamparada y sin medio alguno para sostenerse, Angélica Reyes Cruz, viuda de Silvano Sosa Chávez, muerto a causa de una herida de bala el pasado 19 de junio en Nochixtlán, se encuentra en una incertidumbre total.

 

 

La mujer se mantiene a la expectativa de si habrá justicia para su esposo y si se cumplirá los apoyos prometidos por el gobierno Federal.

 

En Nochixtlán, la viuda de 33 años, de vestimenta humilde y mirada triste recibe ayuda de su cuñado que le traduce preguntas en mixteco para responder en castellano.

 

El jueves pasado, asistió a la reunión a la que se le convocó para sostener un encuentro con un funcionario de alto nivel del gobierno Federal (Roberto Campa) que respondería a demandas y preocupaciones que mantiene tras la muerte de su esposo en la masacre que se vivió en Nochixtlán.

 

“¿Qué voy hacer?, de dónde voy a agarrar dinero si no tengo”, manifiesta raspando sus manos en la falda en un claro reclamo a lo que le pasó.

 

Tiene cinco hijos que mantener de: 15, 13, 11, 8 y 6 años el más pequeño, y todos van a la escuela.

 

Silvano Sosa de 39 años (esposo) era campesino, originario de San Pedro Ñuvi. El pasado domingo 19 de junio partió en la madrugada de su comunidad, ubicada a 3 horas de Nochixtlán, con un pequeño cargamento de víveres para los maestros.

 

“Salió de la casa a las 6 de la mañana y ya no lo volví a ver. Fue por causa de la reforma educativa”, arremete.

 

Angélica relata que su esposo acudió en apoyo a los maestros que se encontraban en el bloqueo desde hace una semana, pero cuando arribó a Nochixtlán no se esperó encontrar la muerte.

 

Según la viuda, las autoridades que practicaron la necropsia de ley y en el acta de defunción no le dijeron qué tipo de bala mató a su marido y tampoco si vino de los policías.

 

“Lo único que sabemos es que han bala lo mató nada más, las autoridades no nos han dicho nada”.

 

Menciona que a su marido le practicaron la necropsia de ley y le entregaron su acta de defunción, en la que presuntamente no se informa el tipo de bala.

 

A más de 20 días de la masacre en Nochixtlán, la mujer no concibe lo que pasó. “Nos quedamos solos”, repite.

 

Ella se dedicaba al hogar y su marido (Silvano), trabajaba en la cosecha para tener algo que comer. Su esperanza era que durante el encuentro con Roberto Campa se hablará de una indemnización, pero en esto no hubo compromiso alguno.

 

Justicia y atención, ofrece subsecretario de Derechos Humanos

El pasado 7 de junio, tras casi 18 días de los hechos en Nochixtlán, Roberto Campa Cifrián, subsecretario de Derechos Humanos del gobierno federal, se reunió en la comunidad de Nochixtlán con familiares de los asesinados y heridos.

 

Ahí, se comprometió a realizar una investigación transparente que permita llevar ante la justicia a los responsables y atención a las víctimas que por miedo no han acudido a atenderse.

 

También prometió la instalación de una mesa jurídica que atienda e informe a los familiares sobre el caso, la cual junto con una caravana de médica se instalará a partir del próximo miércoles.

 

Sin embargo, de una indemnización económica no se habló, “ahorita no nos hizo un compromiso de una indemnizado o reparación del daño”, dijo Antolí Sosa hermano del extinto.

 

La otra semana, dice, dijeron que lo van a ver en una segunda mesa de diálogo y esposo vamos a esperar, porque ellos se van y nosotros nos quedamos con el dolor y con la necesidad.

 

 

La Silla Rota