¿Es posible que haya un nuevo PRI? Mi respuesta es que, si no lo hay, sencillamente desaparecerá

 

No hay nada más fácil en la vida que engañar a un desconfiado profesional. Porque su tarea es la desconfianza y se le olvida que los humanos tenemos horas pico y horas valle. Y lo único que hay que esperar es que baje del pico al valle para que no se percate cuando realmente se le está engañando.

 

La vida es una ficción. Y en ese sentido, lo que sí es cierto es que ahora la interpretación política de nuestro país señala una serie de aspectos relevantes.

 

Y es que, por una parte, existe un sumo creador que refuerza a un posible candidato de la derecha y autor del milagro para la recuperación ficticia del PAN. Poniendo de manifiesto a los inconformes, al antisistema y a una situación que todos notamos acerca de nuestros gobernantes y eso es que ¡no tienen madre! porque no sólo nos roban, sino que además pretenden que nos guste.

 

Y, por otra, nuestro Bernie Sanders mexicano —pero con menos sentido del humor—, es decir, Andrés Manuel López Obrador, ha tenido dos veces la suerte de que la política y la vida le hagan la campaña, pero él siempre termina por estropearlas.

 

El problema es que el cálculo que estamos haciendo no cuenta. Y en ese sentido, ¿es posible que haya un nuevo PRI? Mi respuesta es que, si no lo hay, sencillamente desaparecerá.

 

¿Es posible que el PAN se convierta en un partido coherente con sus fuertes principios, y sus valores morales y religiosos, aunque lo prohíba la Constitución? Considero que sí, siempre y cuando no olvidemos que los panistas también son humanos, que perdieron la virginidad un 2 de julio del 2000 y después nos hicieron perder las ilusiones con Vicente Fox.

 

¿Entonces no hay futuro? Sí lo hay, sólo que lo podremos construir primero sin hacer interpretaciones simplistas de la verdadera batalla. Segundo, asumiendo que en la era del Internet nada está escrito. Tercero, conociendo lo que nos ofrecen a usted y a mí, como ciudadanos y votantes. Y, cuarto, como pasa en la vida, donde si no te va bien con una mujer no significa que buscando otra te irá mejor. Ya que el problema es entender el motivo y marcar las reglas para tener una mejor convivencia.

 

Ahora existe una falla generalizada donde la administración del país tiene dos responsables principales. Por una parte, estamos nosotros, el pueblo de México, ya que elegimos a nuestros gobernantes y después no somos capaces de sacarlos por la ventana. Y, por otra, están ellos que han descubierto que no tenemos límites a la hora de aguantar.

 

Pero entre todo esto hay algo claro, y eso es que nos debemos negar a seguir mirando la vida política sobre una esperanza permanente que nunca se cumple.