POR MÁS que Aurelio Nuño diga que no hubo marcha atrás en la reforma educativa, como que eso del rediseño de la evaluación de los maestros genera algunas suspicacias.

 

 

SOBRE TODO aquello de que las pruebas ya no serán parejas para todo el magisterio, sino que tomarán en cuenta, ¡ah, caray!, la situación socioeconómica de las regiones en que se ubican los profesores.

 

ES DECIR, si un profesor proviene de un entorno de pobreza, ¿lo aprobarán aunque repruebe? ¿O tendrá derecho a saber menos que uno en mejor situación económica? Las preguntas son pertinentes porque, precisamente, la idea de las evaluaciones era garantizar un piso parejo para la calidad de la educación que reciben los niños.

 

PERO SI AHORA la evaluación va a ser al contentillo de los evaluados, ni duda cabe que el país saldrá reprobado.

 

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SÓLO en México los partidos políticos violan la ley, la autoridad electoral los multa y quienes pagan todo el numerito… ¡son los ciudadanos!

 

AYER el Consejo General del INE aprobó aplicar multas por la friolera de 420 millones de pesos tanto a partidos como a candidatos independientes que incurrieron en irregularidades, obvio, en el manejo de los recursos públicos, del dinero de todos los mexicanos que se les da para que existan y funcionen.

 

SIN EMBARGO, el sistema está diseñado de tal manera que los partidos políticos no pierden, nomás dejan de recibir. Es decir, no tienen que pagar de su bolsa las multas, sino que simple y sencillamente se les descuenta de sus prerrogativas. ¿Y ésas de dónde salen? Del resto de los mexicanos.

 

POR SUPUESTO la culpa no es del INE, sino de los partidos que diseñaron y aprobaron en el Congreso este perverso sistema en el que uno solo pone todo: el ciudadano.

 

Reforma / Templo Mayor / F. Bartolomé