Finalmente, parece que el alud de críticas desde los medios y las redes sociales, terminaron por sacudir la actitud arrogante del Peje lagarto López Obrador. Ahora sale con una serie de ocurrencias como decir que la Reforma educativa “no se debe derogar, solo modificar”. No hay que olvidar que la “abrogación de la Reforma educativa” fue el pretexto para incendiar Nochixtlán.

 

Como buen patiño, lo mismo dice una cosa que otra. Por eso sugiere ahora que su partido, Morena, puede ir en alianza con el PRD “si de desliga del PRI-AN”.

 

La criminal embestida contra Oaxaca al azuzar a su jauría de “solovinos”del cartel 22, para desmadrar su economía y sembrar la incertidumbre entre sus habitantes, confirma la capacidad destructiva del dueño del partido MORENA. Señalarlo como “la mano que mece la cuna” del nuevo desastre, no es invención. Cada día suman más las imputaciones mediáticas en su contra.

Sus huestes han puesto de rodillas al gobierno federal y estatal. Les han concedido todo a cambio de nada, ni siquiera la compasión de permitir el libre tránsito de los oaxaqueños. Esto no es casual, es producto de la mente delirante del tabasqueño obcecado en ser nuevamente candidato presidencial. Para lograr su objetivo sabe mediatizar a sus seguidores. Ha ido dosificando la actitud violenta de esas mentes delirantes, fanáticas, sectarias que lo siguen dispuestos hasta la criminalidad. Todo para que su líder acreciente capital político que le permita negociar con la “mafia del poder” ¿Y el destino de Oaxaca! Eso no importa.

Solo quien ha padecido el acoso de esos fanáticos en un bloqueo carretero donde lo extorsionan, lo amenazan o lo agreden, comprende la alta peligrosidad de la turba enajenada que, sabida de la impunidad que le garantizan los políticos a los que sirven, llegan al asesinato. No hay que olvidar la muerte del colega Elidio Zárate, en Juchitán. Una ejecución mientras fotografiaba el saqueo de tiendas y las barricadas. Un asesinato cobarde, bestial a la sombra de ese “movimiento social” que alientan el Peje, Slim, etc.

Oaxaca arde, sus habitantes claman justicia y reclaman la perversidad de los políticos que, por siempre, han utilizado a los sicarios del cartel 22, para aniquilar al adversario y escalar el poder. Detrás del desastre va el tabasqueño que pregona “honestidad valiente” y confirmando que la política es el arte de acusar a los demás de pecados propios.

CHINA (3)

Con la rigurosidad de la agenda trazada por nuestros anfitriones, la tarde del 28 de junio visitamos la sede de la Asociación Nacional de Periodistas de China (ACJA) en Beijing. El secretario ejecutivo, señor Zhu, escuchó y respondió a todas nuestras inquietudes a través de la señorita Su Hang, una joven con maestría en lengua española y fiel interprete durante todo el tiempo de nuestra visita.

Los comunicadores mexicanos coincidimos en la inquietud de saber los límites de la libertad de expresión y el papel que juega la ACJA en la defensa de sus agremiados. Sin rehuir una sola pregunta, nuestro anfitrión dijo que agrupa a 258 mil periodistas cuya libertad de hablar y escribir es plena siempre y cuando “respeten las leyes y reglamentos”. Una larga charla. Para su amenidad la diferencia de idiomas no fue obstáculo. El mismo señor Zhu no ofreció una cena de gala en el mismo edificio donde nos enteramos que el periodismo escrito, la radio y televisión constituyen los medios de mayor penetración. Sus contenidos, siempre, bajo rigurosa supervisión del Estado Chino.

Antes, por la mañana, visitamos la plaza de Tiananmén, entrada de la Ciudad Prohibida que guarda monumentales pagodas y demás edificaciones reminiscencias de los antiguos imperios.

Aunque muy ceremoniosos y atentos, nuestra intérprete y el señor Rong, alto ejecutivo de la ACJA, respondieron muy cautos cuando les pregunté sobre la represión en la plaza de Tiananmén en l989, cuyos acontecimientos dieron la vuelta al mundo y probaron la rigurosidad del gobierno comunista Chino. La señorita Hang dijo “no recuerdo, era muy niña”. El otro, disimuló.

Cuidadosos al hablar con extranjeros, como norma que les dicta su formación ideológica, no tocaron el tema. Absortos por la majestuosidad de las pagodas, antes de adentrarnos a la Ciudad Prohibida, los periodistas de la FAPERMEX comentamos el acontecimiento que derivó en la matanza de Tiananmén. Inició el 4 de junio con una serie de manifestaciones lideradas por estudiantes en la República Popular China; fueron entre el 15 de abril y el 4 de junio de 1989. La protesta recibe el nombre del lugar en que el Ejército Popular de Liberación suprimió la movilización: la plaza de Tiananmén, en Beijing, justo donde estábamos la mañana del 28 de junio pasado.

Los manifestantes provenían de diferentes grupos inconformes con las políticas del gobierno Chino. El acontecimiento que inició las protestas fue el fallecimiento de Hu Yaobang. Las protestas y las exigencias incumplidas de las autoridades de suspenderlas, causaron en el seno del Partido Comunista una división de criterios acerca de cómo responder a los manifestantes. La respuesta fue suprimirlas por la fuerza.

El 20 de mayo, el Gobierno declaró la ley marcial y en la noche del 3 de junio, envió tanques y soldados del ejército a la plaza de Tiananmén para disolver la protesta. Las estimaciones de las muertes civiles varían. Unos dicen que 800, otras informaciones hablan de 2,500. Fuentes no identificadas de la Cruz Roja China, reportaron entre 7000 y 10 000 heridos. Tras la violencia, el Gobierno emprendió un gran número de arrestos para suprimir a los instigadores del movimiento, expulsó a la prensa extranjera y controló estrictamente la cobertura de los acontecimientos en la prensa china. Desde entonces, las protestas públicas casi no se ven en este país oriental.

Entre estas cavilaciones, nuestros anfitriones nos apresuraron a adentrarnos a la Ciudad Prohibida que fue el palacio imperial chino desde ladinastía Ming hasta el final de la dinastía Qing. Se encuentra en el centro de Beijing. Aquí se aloja el Museo del Palacio. Durante casi 500 años fue el hogar de los emperadores de China y su corte, así como centro ceremonial y político del Gobierno chino.

Fue construido entre 1406 y 1420, el complejo alberga 980 edificios y ocupa 720 mil metros cuadrados. El conjunto ejemplifica la arquitectura palacial tradicional de China[] y ha influido en el desarrollo cultural y arquitectónico de Asia oriental y otras partes del mundo, por lo que la Ciudad Prohibida fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987. (Continuamos).