El periódico satírico y de investigación Le Canard Enchaîné reveló esta semana que el peluquero personal de François Hollande gana 9895 euros al mes (unos 11.000 dólares) desde que el presidente asumió el cargo en 2012. Una cifra similar a la que gana un ministro del gobierno.

 

 

La información es especialmente dañina para Hollande, un socialista que hizo campaña diciendo que sería un presidente “normal” y ejemplar, pero que ya ha visto su vida privada evidenciada en varias ocasiones.

 

Es difícil que Hollande pueda ser más impopular de lo que ya es. No ha sido capaz de cumplir su promesa de disminuir el desempleo, sobre todo entre los jóvenes. Hace meses que hay protestas en las calles contra el gobierno debido a la aprobación de una ley que flexibiliza el mercado de trabajo. Su propio ministro de Economía, Emmanuel Macron, lo desafía: ha dicho que es posible que se presente a las elecciones presidenciales del año que viene.

 

La polémica —en redes sociales se usa la etiqueta #CoiffeurGate (coiffeur significa peluquero en francés)— fue tendencia en Twitter el miércoles, y podría alimentar la imagen de un presidente desconectado de la realidad.

 

De manera previsible, los partidos de oposición de centro derecha y extrema derecha han criticado al presidente. Y aunque en su propio partido se han silenciado las reacciones, Thierry Mandon, secretario de Estado de Educación Superior e Investigación, ha dicho que “eso es mucho dinero para un peluquero y para cualquier francés en general”.

 

No está claro si Hollande sabía cuánto cobraba el peluquero, identificado como Olivier Benhamou. Valérie Trierweiler, que fue pareja del presidente Hollande, escribió en Twitter: “Seamos justos, François Hollande no sabía el salario del peluquero. Puedo asegurar que se enfadó cuando se enteró”.

 

La presidencia reconoció que la información era verdadera y lo justificó diciendo que su jornada laboral comienza muy temprano y que el peluquero retoca el cabello del presidente tantas veces como haga falta a lo largo del día, cada vez que habla en público.

 

Un informe realizado en 2015 por el Tribunal de Cuentas, organismo que audita la administración pública, reveló que el gasto en personal en el Elíseo, la residencia oficial del presidente, fue de 68,2 millones de euros el año pasado, y que el presupuesto de la institución, que supera los 100 millones de euros, se recortó un 1,6 por ciento respecto del año anterior.

 

 

 

The New York Times