Washington 16 JUL 2016 – 13:38 CDT

NICOLÁS ALONSO

EL PAÍS.

En los últimos días, el mall de Washington, la explanada situada en el centro de la ciudad, goza de unos turistas nuevos y particulares: no pasean para apreciar los monumentos históricos sino para cazar Pokémon. Menos de diez días después del estreno de la aplicación móvil basada en la captura de figuras Pokémon, la adicción al juego ha invadido el centro de Washington.

Un jugador captura un Pokémon frente a la Casa Blanca, en Washington DC.

Un jugador captura un Pokémon frente a la Casa Blanca, en Washington DC. JIM WATSON AFP

“Jugar a Pokémon vuelve a ser guay” dice Cooksey Hunter III, un afroamericano de 28 años que se pasea por el monumento a los caídos de la Segunda Guerra Mundial sin quitar ojo al móvil. “Esta hora es mi pausa para la comida, pero prefiero pasear por aquí y cazar todos los (Pokémon) que pueda”, comenta Hunter. Con gotas de sudor cayendo por su frente, Hunter se aleja a paso lento, en dirección al Washington Monument, y parando cada pocos metros para capturar a otra presa.

Alrededor de un árbol cercano, cuatro estudiantes han venido andando a pasar unas horas a la sombra. Entre miradas de concentración, intercambian alguna que otra palabra comentando cuántos puntos están acumulando.

Jorge, sentado en un banco, ha sustituido el libro por el teléfono. “Hoy no trabajo, suelo venir aquí para leer”, dice “aunque desde hace dos días sólo juego a Pokémon Go” admite. “Creo que este juego tiene muchas ventajas, le sirve a uno para escapar la realidad y volver a la infancia, que en realidad es lo único que todos queremos” comenta el cubano-americano que se acaba mudar desde el Estado de Florida. “Además es un juego social, te obliga a moverte de tu casa” dice mientras señala a todos los otros jugadores que están paseándose por la zona.

Pero no todo son aspectos positivos. Para los jugadores sí, pero para las localidades que albergan Pokémon el juego ya ha dado bastantes problemas. En Washington, el museo del Holocausto ha pedido a sus visitantes que no vengan a cazar Pokémon ahí. Trabajadores del lugar se han quejado de, lo que consideran, es una falta de respeto a lo que homenajea el museo. En el Cementerio Nacional de Arlington, donde se encuentran enterrados miles de exmilitares y personas de relevancia nacional, entre ellos el expresidente John F. Kennedy, también hay Pokémon. Veteranos que trabajan en las instalaciones opinan que es ofensivo que estas figuras virtuales se encuentren en un lugar tan solemne.