Si todos los seres humanos somos existencialmente iguales en estricto sentido, por qué hay sustanciales diferencias vivenciales, sobre todo, en materia política, a pesar de la máxima un ciudadano, un voto.

 

 

Ciertamente, todos somos iguales en cuanto a los derechos humanos fundamentales a la vida, a la libertad y a la dignidad, pero es innegable que unos son mas iguales que otros económica y políticamente.

Estas diferencias dan pie, a querer o no, a la brutal y creciente desigualdad en el mundo globalizado, en México en general y mas en Oaxaca particularmente. No es descubrir el hilo negro ni el agua tibia.

Está a la vista de todos. Es, efectivamente, resultado estructural del sistema capitalista, no obstante proclamar la democracia como uno de sus valores fundamentales. El gobierno del pueblo para el pueblo.

Indispensable es aclarar, asimismo, que el sistema socialista y comunista, tampoco, resuelven el problema, por el contrario, lo agravan al suprimir los derechos humanos mas elementales y esclavizar a las personas.

Es consecuencia lógica y natural de una democracia coja y tuerta. Desenlace de un pueblo y gobierno que no ha logrado pasar de la democracia meramente representativa a la democracia participativa.

Pueblo y gobierno han abdicado convenencieramente de sus obligaciones cívico-ciudadanas. Han permitido que la partidocracia monopolice no sólo la representación popular, sino el acaparamiento de la riqueza.

Ha sido muy fácil y cómodo convertir a la anarquía, es decir, a la falta de respeto a la Ley en la principal fuente de riqueza sin llenadera alguna vía la corrupción. Uno y otro tienen garantizada la impunidad total.

Esta creciente descomposición social ha incubado el huevo de la serpiente que termina por devorarse la cola. Decadencia que ha traído consigo la imposición de la kakistocracia, o sea, el gobierno de los peores.

La kakistocracia no define sólo el gobierno de los peores, de los gobernantes, legisladores y jueces más incapaces y corruptos, sino también de los dirigentes con las peores ideas y políticas económicas.

La kakistocracia es un sistema de malos políticos, con malas políticas, que busca perpetuarse a sí mismo. Desde nuestra independencia, los mismos políticos permanecen aferrados al poder, colgados del Presupuesto, viviendo a expensas de la población.

Denunciemos a los miembros de la kakistocracia y a sus cómplices: los políticos radicales y dirigentes sindicales y campesinos de izquierda quienes aborrecen la reforma del Estado, los derechos de propiedad privada, la privatización, la libre competencia, la apertura de los mercados, la globalización, el gobierno limitado, la libertad de elegir, trabajar, comprar y vender y todo lo que pueda significar modernidad, inversiones, empleos y bienestar para la población.

Ambos, políticos y dirigentes radicales de izquierda, pese a ser ignorantes, ineptos y corruptos, se han apropiado de la aplicación selectiva de la Ley en beneficio personal, familiar y grupal faccioso.

Los primeros consiguieron impunidad especialmente, a través del fuero. Los segundos, mediante la complicidad en la escandalosa corrupción.

En dónde está, pues la diferencia entre algunos seres humanos que no sólo buscan, sino encuentran soluciones a los más ingentes problemas que vivimos hoy en día, derivados de la desigualdad y la injusticia social.

¿Obligado es preguntar que tienen de diferentes como seres humanos los jaliscienses y veracruzanos que han logrado eliminar el fuero constitucional para sus gobernantes, representantes y servidores públicos?

A nuestro juicio, la respuesta es que a diferencia de los oaxaqueños y del resto de los mexicanos en general han tenido la suficiente fuerza de voluntad personal, social y política, para buscar el cambio real, eficaz y eficiente.

El Congreso de Jalisco aprobó por unanimidad la eliminación del fuero a la clase política. La abrogación entrará en vigor una vez que 63 cabildos municipales avalen la reforma constitucional y se publique en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado.

Después de la aprobación de la legislatura, los ayuntamientos tendrán un periodo de 30 días para avalar o rechazar el dictamen correspondiente.

El retiro de este privilegio político será aplicable para un total de mil 598 funcionarios de Jalisco, incluido el titular del Poder Ejecutivo, los diputados estatales y federales, magistrados, así como los alcaldes, regidores y síndicos, quienes concentran el 92.4 por ciento de los sujetos obligados.

El coordinador de los diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Hugo Contreras Zepeda, aclaró que el gobernador y los legisladores del Congreso de la Unión conservarán la protección federal, ya que se debe de modificar la norma nacional.

“A nivel federal, el gobernador seguirá conservando ese fuero. Obviamente también los diputados federales, porque no es de nuestra competencia ni jurisdicción”.

La semana pasada los diputados locales enviaron al Congreso de la Unión un exhorto en donde se pedía que la eliminación del fuero se aplique a nivel nacional.

A la fecha, únicamente el vecino estado de Veracruz ha reformado su constitución local para eliminar el fuero a la clase política.

Sin embargo, a diferencia de la reforma que se aprobó en Jalisco, en Veracruz conservan el fuero los diputados, el fiscal estatal, los magistrados y el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Una vez que la mitad más uno de los ayuntamientos jaliscienses aprueben las reformas constitucionales para la eliminación del fuero, se retirará esta figura de la Ley de Responsabilidades, en donde se contempla eliminar el juicio de procedencia.

De acuerdo con los coordinadores de las diversas bancadas, los presidentes de los partidos políticos se encargarán de conminar a los alcaldes a aprobar la reforma.

Mucho contribuyó en Jalisco la iniciativa, visión y sensibilidad del diputado independiente Pedro Kumamoto Aguilar para hacer entender y convencer a sus pares legislativos sobre la imperiosa necesidad de eliminar el fuero y dar los primeros pasos para controlar los actos de corrupción en Jalisco.

“Por muchos años nos han dicho que hay que acostumbrarnos a los privilegios de la clase política frente a la justicia, pero hoy en Jalisco escuchamos un llamado histórico de la sociedad; no más impunidad, eliminamos el fuero en Jalisco”, compartió Pedro Kumamoto en sus redes sociales. ¿Y en Oaxaca hasta cuándo?

 

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