La Secretaría de Educación Pública (SEP) gastará casi 2 mil millones de pesos para pagar el aumento salarial a maestros inscritos en el programa Carrera Magisterial, una de las principales demandas que le hizo el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) el 6 de julio pasado.

 

 

 

La dependencia no tenía contemplado ese gasto para 2016 pero el secretario de Educación, Aurelio Nuño, firmó un acuerdo con el sindicato donde se compromete a pagarlo “con recursos de economías de la SEP”.

El monto equivale al doble del presupuesto del programa Escuelas de Calidad, cuyo presupuesto de 2015 ascendió a mil millones de pesos. O a 20% del Programa Nacional de Becas, que ejerció 10 mil millones de pesos el año pasado.

 

De acuerdo con información de la SEP, Carrera Magisterial –el programa de incentivos económicos a maestros, que ha funcionado desde 1992– tuvo un presupuesto de 53 mil millones de pesos en 2015 para pagarle a 843 mil 624 maestros inscritos.

 

Por lo tanto con la aplicación del aumento de 3.5% para este año, a lo cual ya se comprometió la SEP, habrá un gasto extra de mil millones 855 mil pesos y erogará 54 mil 855 millones de pesos sólo para pagar Carrera Magisterial. Ese presupuesto es superior a los 50 mil millones de pesos destinados a mejorar la infraestructura de 33 mil planteles a través del programa Escuelas al 100.

 

La dependencia había decidido que en 2016, Carrera Magisterial estaría separado del salario y, por primera vez en 23 años, el porcentaje de aumento salarial no se aplicaría a dicho programa.

 

Esto impactaría directamente en el bolsillo de los profesores porque, por ejemplo, si alguien tenía un salario base de 10 mil pesos y el incentivo de Carrera Magisterial ascendía a 8 mil pesos, el aumento salarial de cada año se aplicaba a 18 mil pesos.

 

La SEP argumentó que tenía menos presupuesto y, por lo tanto, el aumento salarial sólo sería para el sueldo base, sin tomar en cuenta Carrera Magisterial, según se estableció en la negociación salarial con el SNTE que se realizó en mayo pasado.

 

Esto provocó que desde el 28 de junio maestros de Nuevo León iniciaran manifestaciones en contra de la reforma educativa, un hecho inédito en una entidad donde los maestros son más cercanos al SNTE que al grupo disidente de maestros, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que había mantenido movilizaciones contra la legislación desde 2013.

 

El 11 de julio, el presidente del SNTE, Juan Díaz de la Torre, entregó al secretario de Educación un documento con 12 puntos donde criticaba y pedía la “corrección” de la reforma educativa. Al día siguiente comenzó la primera de cuatro mesas de trabajo entre la SEP y el SNTE que concluyeron con un acuerdo en el cual el secretario cedió a las demandas del sindicato.

 

Finalmente el miércoles 13 de julio, el secretario de Educación, Aurelio Nuño, se retractó de su decisión y se comprometió a pagar el aumento salarial de 3.5% de Carrera Magisterial.

 

Para el investigador Marco Fernández, profesor investigador del Tecnológico de Monterrey, esto se trató de un “error” por parte de la SEP que permitió al SNTE sólo reclamar no sólo sobre Carrera Magisterial, sino también sobre otros aspectos como la evaluación.

 

El “derecho” de Carrera Magisterial

 

La decisión de la SEP sobre separar el aumento salarial a Carrera Magisterial efectivamente era una violación de derechos laborales para los maestros, advierte el investigador Marco A. Fernández.

 

La Ley del servicio profesional docente –una de las leyes reglamentarias de la reforma educativa–, establece que el programa de Carrera Magisterial funcionaría hasta mayo de 2015. Después de esa fecha, ya no se podrían inscribir más maestros, pero sí se seguiría pagando a aquellos que habían logrado entrar durante los 23 años de operación.

 

A partir de 2016 Carrera Magisterial fue sustituida por el Programa de promoción en la función por incentivos en la educación básica, pero en la ley se estableció que “los beneficios adquiridos por el personal que participa en Carrera Magisterial no podrán ser afectados en el tránsito al (nuevo) programa”.

 

Para avanzar en cada categoría, en 2015 la SEP y el SNTE acordaron tres criterios al que le asignaron un puntaje determinado: aprovechamiento escolar (es decir, los resultados obtenidos por sus alumnos en la prueba Enlace), valió 20 puntos; la preparación profesional (exámenes), 40 puntos y la formación continua (cursos y diplomados), 40 puntos.

 

De acuerdo con el cálculo de la SEP, son 853 mil 624 plazas con el programa Carrera Magisterial que incluye cinco categorías, que va desde 36% de incentivo hasta 294.3%. Es decir, quien se encuentre en la última categoría, casi triplica su salario.

 

Estos porcentajes de aumento explican el crecimiento exponencial del presupuesto destinado a este programa. De acuerdo con documentos de la Secretaría, en 2003 había 703 mil maestros inscritos, pero en 10 años se sumaron 143 mil docentes, mientras que los ya inscritos iban ascendiendo en las categorías.

 

De ahí que, para 2015, el presupuesto para Carrea Magisterial fue de 53 mil millones de pesos.

 

El programa funcionó sólo para mejorar el salario de los profesores y lo conseguían hasta con tomar cursos de superación personal, que formaban parte del catálogo de cursos aprobados por la SEP y el SNTE.

 

A partir de este año, el nuevo esquema de evaluación amplió a siete categorías para aumentos y los maestros deberán aprobar y superar los resultados obtenidos en sus exámenes en cada aplicación para ascender de nivel y para mantener el incentivo económico.

 

Animal Político