Oaxaca.- La asamblea estatal de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ratificó los nombramientos de los integrantes de su comité ejecutivo seccional, entre ellos a Rubén Núñez y Francisco Villalobos Ricárdez como secretario general y de organización, respectivamente, pese a que ambos se encuentran detenidos acusados de delitos del fuero común y federal.

 

 

Los profesores electos para el periodo 2012-2016 son víctimas de la embestida del Estado contra el movimiento social y maestros que mantienen la lucha social contra las reformas estructurales impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto, principalmente la educativa, se dijo durante la sesión efectuada la madrugada de ayer.

 

Por tanto, demandaron la liberación inmediata de los presos políticos, incluidos los mencionados Núñez y Villalobos Ricárdez, además de Efraín Picazo, Juan Carlos Orozco, Othón Nazariega Segura, Heriberto Magariño López, Damián Gallardo y Lauro Atilano; así como de los 25 integrantes del Frente Popular Revolucionario detenidos durante las elecciones de 2015.

 

Destacaron que la liberación de los profesores Roberto Abel Jiménez y Aciel Sibaja Mendoza, ocurrida la madrugada de este sábado, ha sido un avance obtenido en la mesa de negociación que mantienen la Secretaría de Gobernación y la CNTE.

 

Otro acuerdo fue reiterar el emplazamiento a los gobiernos federal y estatal para que den puntual respuesta a las demandas planteadas, ya que de lo contrario la sección 22 realizará un boicot a las fiestas de la Guelaguetza, que se inician el 25 de julio, fecha en que también se realizará la 11 edición de la Guelaguetza popular, organizada por el magisterio.

 

Los participantes puntualizaron que las movilizaciones deberán mantenerse durante el periodo vacacional, incluido el plantón en el zócalo de la ciudad.

 

En Juchitán, el bloqueo que profesores y solidarios mantienen en el tramo de la carretera federal Panamericana, conocido como canal 33, es el único que se mantiene desde hace 32 días en el Istmo de Tehuantepec, después de que el domingo pasado concluyeron los demás en la región.

 

En la también llamada barricada cultural dos autobuses atravesados sobre la vía, piedras y palos impiden el tránsito vehicular, por lo que los pobladores tienen que descender de sus unidades, caminar unos cuantos metros y tomar camiones de pasaje para continuar sus trayectos.

 

La Jornada / Jorge A. Pérez Alfonso y Diana Manzo