Este es el último esfuerzo por viralizar entre la población de la Ciudad de México un programa de salud creado en 2014 por la administración de Miguel Mancera y que va cosechando con creces sus frutos

 

 

El video es cumbachero, pegajoso. La simpática cantante Margarita, la llamada “Diosa de la Cumbia”, interpreta la tonada Médico en tu Casa, con mucho ritmo y acompañada de una llamativa coreografía.

 

“Médico en tu Casa de la puerta a la salud. El poder ayudarte esa es nuestra inquietud”, arranca la melodía. “Médico en tu Casa. Reporta la situación. Nosotros llegaremos a donde estés tu”.

 

El video intercala escenas musicales con visitas reales a hogares marginados, hasta donde llegan gratuitamente médicos para atender pacientes sin capacidades, físicas o económicas, para acudir a un médico o a un hospital.

 

Este es el último esfuerzo por viralizar entre la población de la Ciudad de México un programa de salud creado en 2014 por la administración de Miguel Mancera y que va cosechando con creces sus frutos.

 

En un México sofocado por el mal humor social, en donde abundan las malas noticias, la inseguridad, los paros de maestros, la politiquería barata, los dimes y diretes, pero sin oficio ni beneficio para la población, Médico en Tu Casa se ve como un sólido programa social, tangible, que deja una saludable estela a su paso.

 

Hasta ahora son poco más de dos millones los hogares visitados y lo que se encuentra aunque no sea sorprendente porque se sospecha intrínsecamente, no deja de ser alarmante.

 

Los hogares de escasos recursos tienen dos problemas esenciales de salud que sobrepasan cualquier otro: las adolescentes y jóvenes menores de 15 años embarazadas y los adultos, muy adultos mayores, postrados casi permanentemente en cama por diabetes o hipertensión.

 

Sin menospreciar a los adultos mayores, que por edad muestran serios problemas de salud, el caso de las adolescentes y jóvenes embarazadas sí es un territorio al que el sistema, no solo la Ciudad de México, tendría que prestarle la suficiente atención.

 

La insuficiente educación sexual que prevenga a los jóvenes de un embarazo no deseado está creando una epidemia, que más que de salud física será de salud emocional.

 

Miles y miles de nuevos mexicanos entrando a la vida sin la figura de un padre o acaso una madre que abandonó sus estudios para salir a buscar el sustento, producirá inevitablemente hijos criados en la soledad y el desamor.

 

Ese es el caldo de cultivo de algunos de nuestros males de pesadilla. Son esos hijos del abandono y de la soledad los candidatos naturales para ser los instigadores de la inseguridad.

 

Reclutados como carne de cañón por los criminales de barrio y hasta por el crimen organizado, su mejor camino en medio de la ignorancia y su inestabilidad emocional es el de ser sicarios o distribuidores de droga.

 

Bien por el gobierno de Miguel Mancera, al concretar con éxito un programa como Médico en tu Casa.

 

Hace falta ahora la otra parte de la ecuación. Con la información que se tiene es necesario pasar de la simple atención a la prevención. Para evitar que en cinco, diez o quince años, lo que hoy es alarmante se vuelva inmanejable, fuera de control.