La izquierda de Cárdenas está hundida, aquel ideal que tomó forma en los ochenta y que se posicionó como una opción de cambio en el interior del sistema político mexicano, hoy es mera demagogia. Atrás quedaron los ideales y las esperanzas de cambio, el PRD va en descenso y su caída obedece a los múltiples desaciertos de sus tribus, a las ambiciones de quienes, como dijeron en PROCESO, decían ser de izquierda pero anhelaban vivir como los de derecha.

 

 

 

Atrás quedó la congruencia y el espíritu fundador del Partido de la Revolución Democrática se evaporó entre los discursos y los pactos políticos de quienes protestaron cumplir y hacer cumplir aquellos principios sobre los que un hombre fundó el instituto político que durante mucho tiempo fue considerado como el único partido de izquierda en México.

Hoy el PRD sobrevive pero su fuerza se evapora a la par que el partido de Andrés Manuel López Obrador se alza como única opción para quienes están cansados de las promesas incumplidas, la corrupción, los desaciertos y los acuerdos discrecionales.

MORENA no es más un capricho, es la izquierda de México, la segunda fuerza política en el congreso del estado, la quinta fuerza política en la Cámara de Diputados Federal. Morena es la convergencia de una realidad que los partidos políticos se niegan a enfrentar y afrontar con nuevas estrategias.

El Movimiento de Regeneración Nacional tiene la oportunidad de convertirse en un partido político diferente, ir más allá de la figura de Andrés Manuel es un paso necesario para alcanzar un mayor número de votantes en las elecciones posteriores. Ser la primera fuerza en el constituyente de la Ciudad de México es una oportunidad única, es la oportunidad de demostrar que el movimiento no es solo un manojo de buenas intenciones y discursos populistas, tienen la oportunidad de marcar una pauta, de hacer historia.

A MORENA le facilitan el ascenso las equivocaciones y escándalos de los políticos que olvidan que no se trata de ellos, sino de sus partidos y de la ciudadanía. Su discurso es efectivo porque señala las fallas de quienes han gobernado el país, porque trastoca el sentimiento de indignación que habita en millones de personas.

Las fallas de MORENA, son, como en todos los partidos, las fallas de sus representantes. Sin embargo, los escándalos por la compra de votos y embarazo de urnas en Oaxaca no han logrado mermar el ánimo ciudadano de quienes ven en este partido una opción de cambio real.

Si los partidos políticos de derecha quieren detener el avance de MORENA deberán reconfigurarse y subsanar el lazo que mantienen con su electorado. Aprobar leyes que beneficien de manera sustancial a la sociedad, elegir mejor a sus candidatos y candidatas y aprender a incluir a los jóvenes en su militancia, son solo algunas de las acciones que los partidos deberán realizar si no quieren verse rebasados por un movimiento que llegó para quedarse.

MORENA es una oportunidad para que los partidos reflexionen y accionen, para que espabilen y asuman con responsabilidad los compromisos que la sociedad les exige si no quieren ver mermada su capacidad de acción en el gobierno de un país que poco a poco se va tiñendo de carmín.

Si MORENA logra generar un discurso más incluyente dentro de unos años no solo será el sur de México el que apuntale al movimiento, sino una generación de jóvenes que del PRI y sus contemporáneos solo conocen la masacre, la impunidad y la corrupción.

Lo único que puede detener el paso de MORENA serán los desaciertos y equívocos de quienes hoy juran no robar y no mentir, la responsabilidad que recae sobre sus hombros es más grande de lo que imaginan, están completamente expuestos, todos los estaremos observando; mientras unos depositan su confianza en ellos, muchos están esperando el primer error para lanzarse al ataque y desmoralizar a quienes los eligieron. ¿Podrán con la responsabilidad? ¿O terminarán convirtiéndose en un partido más?

Mientras tanto, esperemos a 2018, seguramente habrá grandes sorpresas.