DETRÁS DE LA NOTICIA

Venida a menos la gobernabilidad en Oaxaca urge al agonizante gobierno de Gabino Cué recuperar la interlocución con la Sección XXII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) para solucionar el conflicto político-social.

De ahí la trascendencia que el secretario general de Gobierno, Carlos Santiago Carrasco, recupere la sentencia de Don Benito Juárez: “Sin escuelas jamás podrá nuestro pueblo tener conocimiento de sus deberes y la apreciación de sus derechos”.

El responsable de la política interior exhortó a las maestras y maestros de Oaxaca, así como a las organizaciones sociales y ciudadanía, a asumir una actitud que equilibre y flexibilice posturas, que alivie los enconos y que mitigue la polarización.

Ésta última debe ser la más ambiciosa meta de todos los oaxaqueños: evitar que intereses político-ideológicos nacionales y extranjeros vinculados a las ambiciones personales y grupales con las elección presidencial de 2018 nos sigan dividiendo y enfrentando.

Oaxaca y los oaxaqueños no debemos seguir siendo conejillos de Indias del laboratorio político nacional y menos rehenes en la arena de quienes se disputan el poder y el dinero desde los partidos y los gobiernos sin importarles, en realidad, el pueblo.

Sin ser alarmista ni agorero del desastre, dada la creciente polarización y pobreza de los mexicanos en general y de manera particular de los oaxaqueños, corremos el riesgo del estallido de una revolución que provoque una nueva invasión yanqui.

Cuando los mexicanos nos hemos dividido y enfrentado a lo largo de la historia perdimos más de la mitad de nuestro territorio y hemos sido objeto de intervenciones por parte de los diversos imperios con la consecuente pérdida de la soberanía.

Con motivo del 144 aniversario luctuoso del Benemérito de las Américas, Santiago Carrasco afirmó con justa razón y realismo político que “si cada uno de nosotros contribuimos, cedemos y sumamos, podremos vencer nuestros desafíos y rezagos”.

Convocó a la representación sindical del magisterio oaxaqueño a continuar en la mesa de diálogo ante las instancias federales correspondientes; un espacio privilegiado para encontrar respuestas sólidas, pacíficas y perdurables en favor de la educación.

No obstante, la singular importancia que reviste un llamado de esta naturaleza en momentos que el paro del magisterio suma ya más de dos meses y 896 bloqueos con el apoyo de organizaciones sociales, es imperativo ir más allá de la coyuntura.

Insistimos que es indispensable y urgente al feneciente gobierno de Gabino Cué recuperar la interlocución con la Sección XXII de la CNTE por obligación constitucional, a cuyo ejercicio legítimo puede, pero no debe renunciar, como lo ha hecho.

En alusión al Benemérito de las Américas, Santiago Carrasco reconoció que uno de sus más grandes ideales -como un prominente estadista-, fue que la educación del pueblo sea una prioridad de todo Gobierno y recordó que “sin escuelas jamás podrá nuestro pueblo tener conocimiento de sus deberes y la apreciación de sus derechos”.

Por congruencia con la profesión de fe juarista, el responsable de la política interior del Estado al igual que el titular del Poder Ejecutivo está obligado a actuar con mayor visión y sensibilidad para buscar recuperar la interlocución con el magisterio.

Ambas partes deben entender que todos los conflictos políticos por más complejos y complicados que sean finalmente tienen solución, siempre y cuando haya la voluntad política de los actores participantes para ceder y arribar a acuerdos.

Ciertamente, dialogar para negociar no es un camino sembrado de rosas, sino de espinas. Al principio éstos acuerdos seguramente serán mínimos, pero a partir de este piso se pueden alcanzar acuerdos mayores que distiendan y soluciones los conflictos,

Sin pecar de ingenuos, todo lo contrario ocurre cuando la estrategia maximalista es del tipo suma cero: todo o nada, como tradicionalmente ha ocurrido con la Sección XXII de la CNTE con su manoseada estrategia presión-negociación-presión.

Las cosas se complican, efectivamente, como lo han vivido y sufrido pueblo y gobierno de Oaxaca desde hace 36 años que dura ya el prefabricado conflicto magisterial, manipulado por grupos radicales a los que interesa tomar por asalto el poder y el dinero.

Importante es que el funcionario estatal recordara el legado histórico del prócer oaxaqueño, de su obra y principios, los cuales son patrimonio, inspiración y cimiento de nuestra gran Nación. “Juárez encarna, como ningún otro personaje en la historia nacional, la fe inquebrantable del pueblo en un destino de grandeza, soberanía y justicia social”.

Santiago Carrasco subrayó que la gobernabilidad sólo puede construirse con el esfuerzo conjunto de la sociedad y el Gobierno para solucionar los rezagos ancestrales en el ámbito político, en lo económico, social y, desde luego, en lo educativo, siempre dentro del marco de la legalidad y las instituciones, en un espíritu de corresponsabilidad y cooperación.

El primer gobierno de la alternancia intentó, sin conseguirlo, construir un nuevo modelo de gobernabilidad democrática basado en la corresponsabilidad y participación ciudadana. Un nuevo paradigma de cultura democrática, que busca privilegiar el interés superior de Oaxaca, por encima de ideologías políticas y posturas partidistas.

Deseó que los pilares de su acción conformara un gobierno humanista, la educación, la salud, el respeto irrestricto a los derechos humanos y el compromiso irrenunciable con la democracia.

Es de lamentar que los colaboradores más cercanos del gobernador Gabino Cué no entendieran a su jefe y amigo y le traicionaran al abusar de su amistad y confianza y sabotearan abiertamente el compromiso con la gobernabilidad, la legalidad y las instituciones.

Sin discusión alguna al amparo de los preceptos juaristas, éstos son los pilares del desarrollo social, político y económico que nuestro estado requiere para hacer posible el progreso y la igualdad de todas y todos los oaxaqueños.

 

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila