Sabedores de que al gobierno, federal y más al estatal, lo tienen contra la pared, los capos del cartel 22 se inflan. Con aires de perdonavidas dejan la mesa de negociación y amenazan, no al gobierno que es su cómplice sino al pueblo de Oaxaca: “no habrá Guelaguetza”.

 

 

Aunque el presidente Enrique Peña Nieto insiste en su pregón de que la Reforma educativa, por ser un mandato constitucional, “no está a discusión”, es difícil creer que mantenga la legalidad. Su gobierno ha demostrado que las leyes no se respetan, se negocian en cualquier mesa de transacción política. Basta recordar la retahíla discursiva, como ese dicho de que “se agota el tiempo”.

Para el anecdotario de la política de la mentira y la complicidad del gobierno peñista, vale recordar lo que dijo el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong:

“Se ha agotado el tiempo, muchas comunidades y miles de familias de Oaxaca y Chiapas se encuentran en una situación crítica, se ha agotado el tiempo, los bloqueos y las afectaciones a la ciudadanía deben terminar”.

Verborrea de un gobierno tramposo que ha demostrado que no le interesa la gobernabilidad. Lejos de poner orden, la anarquía crece y siguen los bloqueos carreteros -verdaderos puntos de terror, extorsión y robo- a ciencia y paciencia de la sociedad civil.

Digo gobierno embustero porque no cumple sus ofrecimientos. Por el contrario, en Oaxaca ha privilegiado dos cosas: Primero, los intereses políticos de los grupos y partidos que están detrás de la nueva asonada magisterial. Segundo, el lucro de los “tontos útiles” que forman las barricadas y ejecutan las acciones violentas. Es decir, incumple con su función fundamental de garantizar la convivencia social.

Cuando los radicales de la CNTE que no dialogan ni toleran, dan a los funcionarios de la SEP y la SEGOB con la puerta en las narices y se paran de la mesa de negociación, descubro un gobierno debilitado por su excesiva tolerancia. No hay que olvidar que la tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la infamia de los que agreden, roban y matan desde el anonimato de las masas.

La debilidad que externa el Estado mexicano es asunto muy grave porque el vacío de poder lo suplen inmediatamente esos poderes fácticos del cartel 22, casi todos delincuentes ¿o como se le llama a los que asesinan con toda impunidad a un periodista por grabar en Juchitán, el saqueo de los “maistros”?

Chong y Nuño han resultado -como dicen los juchitecos de bien- “muy redondos para huevo”. Con su anemia política generan graves daños económicos a Oaxaca y, lo más delicado, con el cierre de escuelas y educación pública deficiente, causan daño irreversible en la formación de niños y jóvenes. Desde mayo pasado, Oaxaca padece caos, desorden y la civilidad de la convivencia social ha desaparecido.

El mal humor de la sociedad civil ya es tangible. Así lo manifiesta con una cita el historiador oaxaqueño Jorge Bueno, en un artículo en estas mismas páginas. Recuerda a Cicerón: “cuidado porque cuando las leyes guardan silencio, suenan las armas de los justos, porque estos son constructores de la paz”. Esta es una expresión que no debe soslayar el gobierno, si acaso todavía existe. Se refiere a que la paciencia y el silencio de los buenos, se agota. Recuerdo aquella memorable sentencia de Luther King: “no me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”.

La realidad es que, ante la excesiva tolerancia del gobierno, en Oaxaca, igual que Chiapas, Michoacán y Guerrero, están rotas las reglas de convivencia social. Quién no ha padecido el terror de un bloqueo, una barricada. Vivimos aterrorizados y Oaxaca no encuentra el camino de la convivencia normal y menos el apoyo del gobierno. Han olvidado que la razón de ser del Estado es garantizar la seguridad de sus gobernados.

 

INTERESES BASTARDOS

Aunque en el gobierno federal y estatal saben del deterioro de su credibilidad por la prolongación de este conflicto, es notorio que cada grupo juega su propio juego. Hay la sospecha de que, de acuerdo a su conveniencia política, cada quien utiliza a sus sicarios al interior del cartel 22. Una evidencia:

En la comparecencia del presidente de la CNDH ante la comisión legislativa que supuestamente investiga qué pasó en Nochixtlán, revelaron que el gobierno de Oaxaca no conoció la orden ni los criterios para la operación del fracasado desalojo.

Algo más suspicaz: El presidente de la CNDH habló de que “hay videos del desalojo, varios”, pero no los han hecho públicos ¿los están administrando para, en su momento, exhibir las tácticas guerrilleras del cartel 22?

La tediosa comparecencia, lejos de dar luz para ir descubriendo la verdad del operativo policial inútil, se tornó en una serie de señalamientos de los diputados y senadores de diferentes partidos con sus sinecuras. Aclamando “su” verdad cada legislador se alzaba en juez implacable pidiendo horca y cuchillo para los policías que “masacraron” a los pobrecitos “maistros”. Sin saber aún la realidad de lo que pasó, algunos diputados como Virgilio Caballero, del MORENA, ya acusaba y condenaba a los responsables de “la represión”. Por cierto, vale recordar que este diputado, en los tiempos del gobernador Heladio Ramírez López, fue director de la televisora estatal. Al concluir su encargo desapareció las mejores cámaras y buena parte del equipo cuando fue director de lo que era “Televisión Rural de México”.

La incongruencia de los legisladores que ya acusaban a la Policía sin tener aún la información veraz, mereció llamada de atención de otros diputados que pidieron a sus compañeros miembros de la comisión “no lucrar políticamente con el caso Nochixtlán”. Les dijeron “no partidizar los hechos ni mentir, tampoco desacreditar todo. Actuemos con responsabilidad y no hagamos comentarios imprudentes que en nada ayudan a las investigaciones para saber realmente qué paso en el intento de desalojo”.

Más que aviesos, los diputados del MORENA y del PRD adelantaron juicios. Alegaron por los derechos humanos de los “maestros reprimidos” pero en ningún momento se refirieron a los derechos de los niños oaxaqueños de asistir a la escuela pública, ni a los derechos de los oaxaqueños al libre tránsito. Les digo, cada quien lucra políticamente en medio del drama que padece Oaxaca.