Para los ingenuos que creen que el llamado movimiento “democrático” magisterial, es una acción para la defensa genuina de la educación pública, les doy un dato:

Otro político que usa a los activistas de la CNTE para sus fines políticos, es el gobernador de Nuevo León, el bronco Jaime Rodríguez. Alentadas por él mismo, las movilizaciones de maestros empezaron a crecer en Monterrey, una ciudad donde ese movimiento tenía poca presencia. Lo notorio es que el bronco ya se dio cuenta del riesgo cuando unos cien de ellos le tomaron el palacio de gobierno.

 

 

 

Ayer les comentaba que la CNDH en sus pesquisas sobre el caso de Nochixtlán, encuentra que las instancias de los gobiernos federal, estatal y municipal, no tuvieron ninguna coordinación en el intento de desalojo. Cada quien actuó de acuerdo a sus intereses. Cuando den a conocer los videos que la misma CNDH dicen que existen, habrá sorpresas, sin duda.

CONTRA TODO

En su estrategia “anarcoloca”, los cerebros de la CNTE, principalmente los del cartel 22 que son los expertos en guerrilla, están cometiendo serios errores como la de exasperar los bloqueos carreteros. Estas acciones están generando absoluto rechazo de la sociedad. Es tal ya la repulsa del pueblo contra los maestros, que los aplausos surgirían espontáneos en cuanto hubiera aquí alguna réplica de la justicia por propia mano, como sucedió en Chiapas.

Al ser encarcelados los dirigentes formales, se encumbraron en las estructuras de dirigencia magisterial los del ala dura. Los llamados “anarcolocos” andan francamente desatados. Como he dicho, son los mismos que, apegados a sus razones, hacen frente a todas las objeciones y cuando han agotado sus argumentos y no han convencido, recurren a la violencia. Son inamovibles y se resisten a modificar sus procederes incluso si así pudiesen alcanzar sus objetivos. Prefieren caer arrastrando a sus enemigos, que triunfar con alguno de ellos.

En espera de que la decisión de los chamulas, en Chiapas, tenga alguna repercusión para bien de Oaxaca, vale comentar el alto riesgo que implica que los capos del cartel 22 estén potenciando sus estrategias de terrorismo.

A su “accionar” violento han agregado una sistemática campaña de mentiras y descalificación de todo. Lo estamos viendo con el proyecto del nuevo modelo educativo. Apenas lo hizo público la SEP y, de antemano, la CNTE los descalifica.

Ejemplo claro de su campaña fascista de repetir mil veces las mentiras hasta hacerlas sentir como realidad, es lo siguiente:

Reparten entre los padres de familia copias de recibos de pago de la luz de la CFE que ahora llegan a cada escuela. Les dicen que “esta es una prueba de que el gobierno ya se desentiende de todos los gastos de las escuelas”.

Estos documentos son remitidos para que en cada centro escolar se enteren de cuánto paga el gobierno por consumo de energía eléctrica. Al margen de cada recibo hay un recuadro donde explica: “Recibo informativo. Servicio incluido en convenio de cobranza centralizada su consumo de energía eléctrica está dentro del pago excedente”.

Abusando dela ignorancia de los padres de familia, cada director de escuela oculta el recuadro y les pide dinero para pagar la luz.

Para montar la mentira, ocultan también el oficio que la CFE anexa al recibo. El documento explica: “en ningún momento se ha requerido el pago de los importes de manera individual tanto a los representantes como a los directivos de la escuela por el consumo que esto refleja, debido a que el pago es realizado mediante la cuenta concentradora por el IEEPO…”

Este es un botón de muestra del discurso del miedo, de la represión, de la violación de los derechos laborales de los profesores. Para justificar la supuesta privatización de las escuelas, explotan la ignorancia de mucha gente. Más de 35 años de paros y plantones necesariamente han provocado oscurantismo. Un prueba de que los grandes beneficiarios de tantos años de cierre de escuelas públicas, son el gobierno y el cartel 22. Entre más iletrado el pueblo, más fácil manipularlos.

Así como descalifican el plan del nuevo modelo educativo del país, sin siquiera haberlo analizado, los capos fascistas del magisterio insisten en esparcir mentiras contra la Reforma educativa. A quien no convencen con sus patrañas, lo someten con la violencia, la persecución laboral. Es la estrategia del terrorismo contra los verdaderos maestros y profesionales de la pedagogía.

En el Financiero enumeran puntualmente algunas de las falacias:

1. Se privatizará la educación pública. Falso. No existe ninguna línea, artículo o texto oculto en la reforma educativa, tanto en la constitucional, como en la Ley de Servicio Profesional Docente que permita sostener este argumento. No hay ningún propósito, estrategia del gobierno o de la OCDE o mucho menos de ‘las oscuras transnacionales’ –como se afirma con frecuencia– por disminuir, eliminar u otorgar a consignación escuelas públicas a ningún particular.

 

2. Se violan los derechos laborales de los maestros. Falso. No se viola ningún precepto de la Ley Federal del Trabajo o de sus reglamentaciones, puesto que la reforma –aprobada en los congresos de la mayoría de los estados y, por ende, reforma con carácter constitucional– modifica los términos sobre los cuales los trabajadores (maestros) contraen responsabilidades, obligaciones y derechos con su patrón (el Estado). Ya no hay plazas automáticas –que demandan–; es legal. Ya no hay bonos y prestaciones extraordinarias para desempeños cuestionables y de pésimo ejercicio; absolutamente legal. Se establece la evaluación como el mecanismo esencial de ascenso y promoción en la escala profesional docente, ya no el compadrazgo, el amiguismo, la designación del líder de sección; perfectamente legal.

 

3. La evaluación es punitiva y sirve para despedir a los maestros. Falso. La evaluación es un instrumento esencial para elevar la calidad de cualquier servicio. Sucede en todas las industrias, los procesos y las profesiones. Se evalúa a los abogados, a los médicos, a los contadores, a los notarios, bueno hasta a los periodistas que ocupamos –casi– el último eslabón en la escala profesional, se nos evalúa para poder hablar frente a un micrófono en radio o televisión. La evaluación modifica los términos sobre los cuales se construyó el monstruo sindical corporativo del magisterio y de otras áreas laborales, porque construye el avance profesional sobre la base del mérito, del conocimiento y del resultado escolar. Ya no, sobre la asistencia a la marcha, la lealtad con la sección, la fidelidad al líder. Y no es punitiva porque no castiga; reubica, promueve, impulsa y capacita ¿más claro?