Ernesto Torralba

Oaxaca.- La región de la Cuenca del Papaloapan se ha convertido en un foco rojo por la delincuencia y los crímenes cometidos contra ciudadanos y comunicadores; los periodistas continúan indefensos y los delitos que sufren quedan impunes, ya que son víctimas tanto de los grupos delincuenciales como de las corporaciones policiacas, consideró el subdirector del diario El Piñero.

 

En entrevista, acusó que los gobiernos de Oaxaca y Veracruz han sido omisos y solamente se “echan la bolita” en los casos de crímenes tanto de periodistas como de ciudadanos, ya que con el pretexto de que la región está en los límites de ambos estados no investigan y los crímenes continúan impunes.

 

Polo Hernández calificó como muy lamentable la situación que se vive en esa región y en otras partes del estado por las agresiones a trabajadores de los medios de comunicación.

 

“Es muy lamentable, preocupante y lacerante, que estos hechos de violencia se sigan registrando en la entidad en la Cuenca del Papaloapan, una geografía que comparten los estados de Oaxaca y Veracruz”, señaló.

 

El pasado miércoles, dos pistoleros dieron muerte al reportero de El Piñero, Pedro Tamayo Rosas en el municipio de Tierra Blanca, Veracruz, mientras que el viernes maestros de la Sección 22 agredieron al fotógrafo Mario Jiménez Leyvam, cuando realizaba su trabaja al cubrir la quema de publicidad de la Guelaguetza en la Plaza de la Danza.

 

Polo Hernández dijo que Pedro Tamayo era un reportero de la sección policiaca y documentaba los sucesos de violencia que se registraban en el municipio de Tierra Blanca, que se ubica en esta región del Papaloapan y está situado a unos sesenta kilómetros del municipio de Loma Bonita, Oaxaca.

 

Dijo que en fechas recientes había sido amenazado por grupos policiacos y delictivos debido a su trabajo como reportero y la Fiscalía del estado Veracruz tomó conocimiento del caso.

 

Pedro Tamayo radicaba también en el municipio de Acatlán de Pérez Figueroa y desde el mes de enero tenía medidas cautelares “pero al final de cuentas no sirvió de nada. Pedro fue asesinado en su propio domicilio”.

 

Indicó que el crimen ocurrió a pesar de que Pedro contaba con la “protección de la policía, sin embargo, pues esta queda totalmente exhibida, no existe, es una burla. Es una desgracia que este tipo de acciones se lleven a cabo con total anuencia de las autoridades toda vez que estas francamente pues no ejercen la labor tal como debiera realizarse”.

 

Explicó que el periodista era visitado en su domicilio por dos o tres policías “pero solamente para rellenar la bitácora de registro para decir que los estaban cuidando”.

 

El crimen ocurrió a las 22 horas cuando dos sujetos a bordo de un auto de color gris arribaron a su domicilio y uno de ellos se bajó, abordó a Pedro Tamayo, que se encontraba afuera de su casa en donde el despachaba en un negocio de comida rápida, platico con él durante unos segundos y repentinamente el hombre sacó un arma de fuego y lo atacó a balazos”. El cuerpo del reportero presentaba al menos 11 disparos.

 

Dijo que es lamentablemente que las corporaciones policiacas “se exhiban como incompetentes en estos casos de agresiones y asesinatos de compañeros reporteros, pues la respuesta queda ante la opinión pública.

 

Polo Hernández recalcó que en la gran mayoría de los casos de crímenes contra reporteros en Oaxaca y en especial en la región de la Cuenca del Papaloapan no hay justicia, “no hay avances en las investigaciones y las carpetas quedan archivadas y nosotros seguimos padeciendo de la indolencia de los gobiernos de Oaxaca y Veracruz”.

 

Indicó que cuando ocurre un crimen como este, “se echan la bolita ambos gobiernos, distraen las investigaciones y quedan truncas, y nosotros como periodistas quedamos indefensos totalmente, porque no tenemos el respaldo de ninguno de los gobiernos”.

 

Abundó que la situación de los comunicadores “es grave y muy delicada, porque ahora te matan por cualquier cosa” y dijo que en este año suman cuatro periodistas asesinados en la región.

 

Indicó que aún cuando ha habido respuesta de las organizaciones de periodistas las autoridades no actúan con prontitud.