DETRÁS DE LA NOTICIA

Casi un siglo después, la sentencia de Robert Lansing, secretario de Estado norteamericano en la administración 1915-1920, se ha convertido en una maldición para México por las reformas estructurales y en especial de la energética, con la complicidad de ex presidentes del país y el ex gobernador oaxaqueño Diódoro Carrasco Altamirano.

 

 

Al término de la Revolución Mexicana Robert Lansing dijo en un discurso lo que el gobierno de Woodrow Wilson en Estados Unidos debería hacer con México para eliminar la “amenaza del empoderamiento popular”:

“México es un país extraordinario, fácil de dominar porque basta con controlar un sólo hombre: el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia a un ciudadano americano ya que esto llevaría otra vez a la guerra.

La solución necesita más tiempo: debemos abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y el respeto al liderazgo de Estados Unidos.

Con el tiempo esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes, finalmente se adueñarán de la presidencia; entonces, sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos.

Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.”

El plan de conquista de México se acata fielmente como lo prueba la imposición de los tecnócratas neoliberales en la presidencia de la República con los priistas Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, y con los panistas Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa.

La incorporación de los ex presidentes Ernesto Zedillo y Felipe Calderón al servicio de los intereses del imperialismo yanqui confirma el entreguismo de los políticos mexicanos al gobierno norteamericano.

Salinas, Zedillo y Calderón estudiaron postgrados en universidades estadunidenses. Carlos y Felipe lo hicieron en Harvard y Enrique en Yale. Los tres, “jóvenes ambiciosos educados en el modo de vida americano, en sus valores y el respeto al liderazgo de Estados Unidos”.

El ex presidente de México, Felipe Calderón, fue nombrado hace unos días nuevo miembro del consejo de administración de la empresa estadounidense Avangrid, filial de la compañía española de energía Iberdrola, tras su decisión el pasado 14 de julio de incrementar el número de puestos en su consejo para llegar a los 14 miembros.

Desde 2012, Calderón ha sido Presidente de la Comisión Mundial sobre la Economía y clima, miembro del Consejo Asesor de Políticas del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, presidente de la Fundación de Desarrollo Humano Sostenible y como miembro del Consejo de Administración del Instituto de Recursos Mundiales.

Iberdrola posee el 80 por ciento de Avangrid que, antes de la adquisición, se llamaba UIL Holdings Corporation, la compañía eléctrica española concluyó la compra en diciembre pasado por 3,000 millones de dólares (55,627 millones de pesos) y cotiza en la Bolsa de Nueva York.

Iberdrola tiene una fuerte presencia en México desde hace 18 años. Su cliente más grande en el mundo es la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a la que le vende energía.

La compañía tiene siete plantas de generación de energía en el país y en abril pasado dijo que ganó la licitación para construir otra central de ciclo combinado en Los Mochis, Sinaloa, en la que invertirá 400 millones de dólares.

En junio de 2014, Iberdrola firmó con la CFE un acuerdo de colaboración en la que se compromete a invertir 5,000 millones de dólares hasta 2018.

Es en este escenario en el que aparecen los intereses del ex presidente Felipe Calderón en el Corredor Eólico del Istmo de Tehuantepec con la empresa Parques Ecológicos de México (Iberdrola) con el Proyecto de autoabastecimiento, con capacidad nominal de 79.90 MW.

Como Productor Independiente de Energía (PIE) Iberdrola coinvirtió con la Comisión Federal de Electricidad CFE en el Proyecto de Modernización La Venta III para generar 100MW.

Asimismo, desde 2010 Iberdrola opera en tierras de El Espinal el parque eólico Bi ne Stipa (Fuerza del viento), que produce 26 MW. Todo ello explica el apoyo a Gabino Cué para llegar a la gobernación.

En el fondo de la pasada lucha por la gobernación de Oaxaca hay poderosas razones estratégicas geopolíticas. El Corredor Transoceánico Salina Cruz-Coatzacoalcos es un apetitoso botín de los imperios globales y sus cómplices locales.

Por conducto de empresas de España, la Unión Europea realizó cuantiosas inversiones en la generación de energía limpia en diversos parques eólicos en el Corredor Eólico.

El gobierno de Estados Unidos está ocupado y preocupado porque los chinos ya se metieron a América Latina. Construyen el nuevo Canal Interoceánico en Nicaragua. Y no tienen inversión en los parques eólicos.

En cambio, están presentes millones de euros de las empresas españolas Cisa-Gamesa e Iberdrola. Ambas dieron participación accionaria al ejecutado secretario de Gobernación del presidente Calderón, Juan Camilo Mouriño Terrazo.

Tránsfuga del PRI, ya como panista, el ex gobernador Diódoro Carrasco, se volvió un personaje muy cercano al finado Juan Camilo Mouriño, quien lo metió al negocio eólico español en la industria de generación de energía limpia.

Diódoro Carrasco, fundó y operó la empresa AGP Consultoría, a través de su hijo Santiago Carrasco Scherer. Representaba los intereses de la empresa española Preneal para crear el fallido parque eólico Mareña Renovables en San Dionisio del Mar, ahora propiedad de Fomento Económico Mexicano SAP de CV (FEMSA), una de las empresas que financiaron la campaña de Gabino Cué a la gobernación de Oaxaca.

Al ex gobernante oaxaqueño Diódoro Carrasco, se suman también en el negocio de la energía eólica el director de FEMSA, Genaro Borrego Estrada, ex gobernador de Zacatecas y ex director del Instituto Mexicano del Seguro Social, así como su primo hermano, Gerardo Cajiga Estrada, ex secretario de Finanzas del gobierno de Oaxaca.

Por otro lado, las empresas petroleras extranjeras que pretenden apoderarse del petróleo y el gas de México, tienen buenos aliados en nuestro país. Además de Enrique Peña Nieto y su gabinete, hay ex funcionarios públicos, antiguos directores de Pemex, titulares de Hacienda y de Energía de los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox y Calderón, que trabajan para las trasnacionales y bancos de inversión en negocios del sector energético.

Las empresas petroleras extranjeras en las que trabajan ex funcionarios mexicanos del PRI y del PAN, están metidas hasta la médula en las labores de Pemex y de CFE. Aprovechando sus relaciones como servidores públicos, fueron contratados por empresas privadas del sector petrolero y energético. Estos personajes cabildean y acuerdan licitaciones y contratos de Pemex y CFE a modo. Tienen contactos en áreas estratégicas del sector energético.

Los nombres de ex directores de Pemex y ex secretarios de Energía como Jesús Reyes Heroles y Luis Ramírez Corzo, Georgina Kessel, Juan José Suárez Coppel, así como Pedro Aspe Armella, aparecen en informes del mercado energético como “nuevos agentes financieros” y “jugadores clave” en la “apertura” del sector a la inversión extranjera.

Son cabilderos con información privilegiada, socios de empresas, empleados de trasnacionales y traficantes de influencias que logran contratos y licitaciones a modo para que se los otorguen a las empresas extranjeras para las que trabajan.

 

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