Me cuesta trabajo aceptar que la implantación de la Reforma Educativa del gobierno de la República esté en manos de personas capacitadas, la suma de errores de su contenido e instrumentación me hace pensar que el ciudadano Presidente de la República no acertó en la designación del responsable o de los responsables de tan importante encomienda.

 

Me imagino que se planteó la necesidad de la Reforma porque el modelo vigente no correspondía a los requerimientos educativos del país en marcha desde la perspectiva de nuestros gobernantes. El proceso inexorable de un proceso de inserción de nuestro país al mundo globalizado y neoliberal, hacía necesaria la modificación del rumbo de nuestro sistema y modelo educativo.

 

El primer problema de definición del sistema y modelo educativo es cómo insertarnos al mundo y bajo qué sistema y modelo, por cierto, los poderosos ya lo decidieron sin haber tomado en cuenta a los ciudadanos.

Tal sistema y modelo está en referencia a las necesidades del capitalismo mundial y de los centros financieros de los poderosos internacionales y de las necesidades de los hombres de negocios de nuestro país.

La formación y capacitación del individuo en valores, bien informados y responsables en las relaciones de intercambio, es decir, el objetivo es crear al “individuo mercancía”, desde luego, una mercancía con cualidades para competir con las otras naciones. Se remarca esta idea al establecer el objetivo de “preparar personas capaces de lograr su desarrollo personal, laboral y familiar”.

Los creadores del sistema y modelo educativo no les costó trabajo transmitir su deseo de formar y capacitar a los mexicanos para el servicio del capital, muy al contrario de los hijos de los poderosos que los forman en las universidades extranjeras para ser líderes y dirigentes de naciones, organizaciones y gobiernos nacionales y estatales y en escuelas privadas con especificidades académicas acordes a las necesidades de estas clases pudientes.

Cabe aclarar entonces, que estoy hablando de la educación pública, de la educación de los obreros, campesinos, indígenas y clases medias populares. Estamos hablando entonces de los gobernados no de los gobernantes.

La sana razón indicaba que primero habría que haber presentado el modelo educativo y luego determinar el tipo del personal docente necesario y calificado para ello, pero se hizo al revés, con las consecuencias correspondientes.

Ahora, en plena etapa de negociación con el magisterio disidente se presenta el proyecto de modelo educativo. Modelo, por obvias razones de congruencia política, la CNTE no aceptará. En vía de mientras ya se jodió Oaxaca, gran parte por las torpezas de los instrumentadores de la Reforma Educativa.

Sé, por lo menos de lo que he estudiado, sobre todo de Platón, que sólo existen dos medios para alcanzar la igualdad social, por ende, la felicidad del ser humano: El comunismo democrático y la educación. De este tamaño es la importancia de todo sistema educativo y de su correspondiente modelo.

Un buen sistema y modelo educativo nos puede catapultar a mejores estadios de felicidad humana, lo que los indígenas llamamos “El Buen Vivir”. La educación deberá de ser el vehículo de la creación del “Nuevo Hombre”, para que todos “Xullo bin Lou”.

Entonces, el objetivo del modelo educativo deberá ser la creación del hombre social, del hombre solidario, fraterno, recíproco, responsable para con su especie y con la naturaleza, intensamente activo en la participación política y en las decisiones públicas, es decir, la formación del buen ciudadano en ámbito de diálogo entre culturas.

Entonces existe una gran diferencia entre lo propuesto por el gobierno de la República y las ideas anteriores. Importa el hombre social y socializado y no el hombre egoísta e individualista del proyecto presentado por el Secretario de Educación Pública.

La idea del nuevo hombre tendría que ser el hombre que se conquista a sí mismo, el hombre que esté satisfecho consigo mismo, el hombre que es capaz de honrar a los demás y a sí mismo, la idea es crear al hombre que aprende de todos los hombres. El hombre que es capaz de abrir las puertas de sus ojos y oídos para aprender, que tenga hambre de conocimiento, su productividad vendrá por añadidura. En fin, el hombre que sea capaz de juzgar a todos en escalas siempre favorables.

Además desde la perspectiva del Sur y de su correspondiente epistemología, desde la colonialidad en que vive Oaxaca, no se puede establecer un modelo educativo no acorde a la realidad y con gran sentido emancipador.

El sociólogo portugués Boaventura nos dice: “Entiendo por epistemología del Sur la búsqueda de conocimientos y de criterios de validez del conocimiento que otorguen visibilidad y credibilidad a las prácticas cognitivas de las clases, de los pueblos y de los grupos sociales que han sido históricamente victimizados, explotados y oprimidos, por el colonialismo y el capitalismo globales”(Santos, Boaventura de Sousa. Una Epistemología del Sur. Edit. Siglo XXI, México, 2009, p, 12).

Por ello, es necesario cuestionar seriamente nuestra relación con la Federación, será necesario hacerlo de acuerdo a nuestras bases contenidos en la Constitución nacional. No se estaría actuando en sentido contrario a nuestra máxima norma jurídica.

En primer lugar, si estamos en un régimen federal, lo más lógico es que la educación que imparta el Estado Mexicano deberá estar acorde con un modelo descentralizado. El centralismo educativo que se manifiesta en el modelo educativo y en general, en la Reforma Educativa, tiende a centralizar a esta importante actividad del Estado nacional, violentando el espíritu federal.

En segundo lugar, la nación mexicana es definida con base en los pueblos indígenas, la interculturalidad, la identidad de estos pueblos está ausente en la propuesta gubernamental de modelo educativo. Necesariamente, por ley, los pueblos indígenas deberán ser consultados para la implantación de la Reforma Educativa y de su modelo.

En tercer lugar, en el tal modelo está el olvido de la democracia, no solamente como régimen político, sino como forma de vida. Federalismo, interculturalidad, laicidad y democracia, están ausentes en las definiciones fundamentales del modelo educativo presentado, y esto es muy grave.

Por tales razones, vislumbro un fracaso más en la implantación de este modelo educativo, porque la gente se inquieta no por las cosas, sino por los principios y nociones que se forman con respecto a las cosas.

No se enfrentarán gobernantes y gobernados por los métodos, por los procedimientos, por las normas, cosa no entendida por los gobernantes del Estado y de la Federación, sino por los principios, por los valores que se pretenden implantar o sustituir.

Con Juárez se puede decir que la independencia y la soberanía del Estado de Oaxaca establecidas en la Constitución no deben ser frases de adorno, son conquistas del pueblo oaxaqueño, “pero si a pesar de eso vuestras razones fueren desatendidas, si vuestros temores llegaren a realizarse, y el Estado, obligado por la miseria que le quiere reducir, volviere a someterse al yugo del poder central, lo que Dios no permita, nos quedará al menos el consuelo , aunque estéril, de que Oaxaca fue desgraciado, pero no indigno de ser libre”(Ramírez, Francisco Alfonso. Antología del Pensamiento Político. Edit. Trillas, México, 1962, p, 387).

La especificidad de Oaxaca merece una atención especial de la Federación so pena de ahondar a su población en la constancia de la miseria, la exclusión y de la colonialidad.