1).- El triunfo y la complicidad

 

Demasiado caro le costó al gobernador Gabino Cué su amasiato con la Sección 22. Ganó la gubernatura en 2010, gracias al pactado voto de castigo al PRI. Ahí forjó el destino de su régimen: agachado ante los excesos del magisterio. Se hizo el harakiri. A mediados del 2010, antes del proceso electoral, el capo del Cártel-22, Azael Santiago Chepi, accedió a levantar el plantón e ir a sus comunidades a votar. Lo convencieron los buenos oficios de Javier Corral, hoy gobernador electo de Chihuahua. La derrota del PRI fue avasalladora. Los maestros asumieron el poder fáctico que logró acabar con “ochenta años de ignominia y autoritarismo priista”. Los astros se alinearon a su favor. Le pusieron en el IEEPO un director a modo: Bernardo Vásquez Guzmán. La debacle económica del sector educativo se exacerbó. Se les concedió todo cuanto pidieron los pillos del Comité Ejecutivo Seccional (CES), hasta cambiar a los maestros de zona educativa, sin el aval del Congreso federal. El costo fue millonario. El adeudo creció de manera exponencial.

 

Durante años hemos insistido en la perversidad de ese amasiato; de la subordinación de Cué al magisterio y la voracidad de sus dirigentes. El Cártel-22 se fortaleció como nunca. A poco, Vásquez Guzmán cayó de la gracia de sus cuasi patrones. Se negaron a tenerlo como interlocutor. El ejecutivo designó a Manuel Antonio Iturribarría como titular del IEEPO. Poco pudo hacer el popular “Kitus” para enderezar un barco, lacerado por la corrupción, la complicidad y las trapacerías de dirigentes, ideólogos y borregos. Hasta en estos días que la cloaca se destapó. Comisiones millonarias para Santiago Chepi y lavado de dinero de Rubén Núñez y Aciel Sibaja, antes presos en Hermosillo luego llevados a Mengolí y finalmente uno de ellos liberado. Luego vendrían como titulares del IEEPO, Moisés Robles y desde hace días, Germán Cervantes. Lo advertimos una y otra vez: Gabino ha estado materialmente de rodillas ante un poder fáctico beligerante y violento; irresponsable y reacio a cumplir pactos y acuerdos.

 

2).- Los jaloneos de la Ley de Educación

 

La presión del magisterio se exacerbó ante la Reforma Educativa. La S-22 era el corazón de la CNTE. Ésta, a nivel nacional, era sólo un membrete. La presión magisterial se trasladó a la CDMX en 2013. Se señaló incluso al ejecutivo estatal de financiar la movilización. Los jaloneos al interior de la Segob y el mito de un magisterio capaz de incendiar el país, le hallaron un interlocutor a modo: Luis Enrique Miranda. El amigo personal del presidente Enrique Peña y Subsecretario de Segob, le dio vida de nueva cuenta a la CNTE. Se treparon al ring Núñez y Chico Villalobos. Y volvieron a las andadas con mayores bríos. Ante la presión mediática de la Reforma Educativa y la urgencia de aprobar las leyes estatales, la masa gris del Cártel-22 se sacó de la manga el Plan para la Transformación de la Educación en Oaxaca (PTEO). Más que plan para fortalecer el marco jurídico educativo, era un instrumento de adoctrinamiento ideológico. Y Gabino lo validó. Se presentó ante el Congreso “sólo con pequeños ajustes”.

 

Por ello sorprendió cuando el gobierno estatal -presionado por la Federación- recuperó el control del IEEPO, el 21 de julio de 2015. Los capos del Cártel compartían la certeza de tener al gobernador boca abajo. Y hasta hacían escarnio público de ello. Pero la simple mención de este hecho generaba molestia en los círculos oficiales. El amago legislativo de aprobar la ley de educación siguió fortaleciendo la presión. Cuando el tiempo se agotó, con habilidad política, el coordinador de la bancada priista, Alejandro Avilés, se brincó las trancas. La ley se aprobó a medianoche. El operativo policial para darle cobertura a la sesión se quedó montado. Madrugó hasta a los propios funcionarios federales.

 

3).- La traición de la hidra

 

La pérdida de su mina de oro -el IEEPO- y el revés de la ley de Educación, no noquearon a los capos del Cártel-22. Sólo los desorientaron. La falta de voluntad política para meter al aro a toda la estructura cuasi-delictiva de supervisores, jefes de sector, delegados y demás, puso en tela de juicio la recuperación de la política educativa. En una especie de juego de la zanahoria y el garrote, instrumentada por el gobierno federal, se detuvo a varios. Hoy, han sido liberados Othón Nazariega, Roberto Abel Jiménez y Aciel Sibaja, no tarda en que lo sean: Efraín Picazo, Juan Carlos Orozco y Heriberto Magariño y, desde luego, los capos mayores: Núñez y Villalobos. Con certeza, ya se afilan las uñas para seguir en las andadas, Adán Mejía, dirigente de UACOL y aquellos que están bajo proceso en penales federales, acusados de secuestro, como Sara Altamirano y varios más. Con todo, han seguido con el chantaje. La escalada en contra del pueblo oaxaqueño empezó con singular impunidad a partir del 11 de junio. Ahí se desató el infierno, pero no para el gobierno, sino para la sociedad.

 

Hoy tienen ya su Nochixtlán para inmolarse públicamente. La Segob y a la SEP, se han doblado y sus titulares, Miguel Ángel Osorio Chong y Aurelio Nuño, han exhibido la naturaleza del peñismo: el futurismo, la superficialidad y el desprecio por la ley ¿El veredicto sobre Nochixtlán? Ni Roberto Campa ni la PGR ni la CNDH. Ya lo dieron la CNTE y las ONGS de derechos humanos: el culpable es el Estado. En el ínterin, “Oaxaca se ha seguido jodiendo”, con esas lacras sociales, con sus bloqueos y abusos. Pero el boomerang está a la vuelta de la esquina.

 

BREVES DE LA GRILLA

 

LOCAL:

 

— ¿Boicot a La Guelaguetza? Los sicarios de la educación cumplieron su objetivo. Pérdidas por miles de millones; desempleo; playas desoladas; mercados vacíos; artesanía devastada; carreteras cerradas; cancelaciones y muchos coletazos más. ¿Quién pagará los daños? Lo debe pagar la CNTE/Sección 22. Debemos unirnos para acabar de tajo con este cáncer social.

 

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