En vísperas de la Guelaguetza, en el inicio de la temporada vacacional y aunado a la violencia que ha generado la Sección 22 del SNTE desde el 15 de mayo pasado, el estado de Oaxaca vivió una hola de crímenes en distintas regiones, que arroja al menos 20 personas asesinadas, en su mayoría por armas de fuego.

Una de las peores masacres ocurrió el lunes en Puerto Escondido, en que fueron acribilladas ocho personas, siete de las cuales cuatro murieron en el mismo lugar, tres en el hospital, y uno más al día siguiente, todos varones y presuntamente con ligas con el crimen organizado.

El mismo día por la mañana, fue acribillada una mujer también en Puerto Escondido, falleció en al ser trasladada al hospital y habría estado relacionada con el multihomicidio que sucedió horas más tarde.

El martes 19 de julio fueron asesinadas dos personas en Putla Villa de Guerrero, mientras que en la comunidad de El Huamuche, Ixtayutla, los vecinos decidieron matar con una escopeta a dos presuntos ladrones.

El día miércoles, fueron ejecutadas dos personas más en la región Costa y otras dos en el Istmo de Tehuantepec, mientras que el jueves 21 fue ejecutada una familia en Juchitán de Zaragoza, compuesta por el varón, esposa y un hijo de 11 años de edad.

Ese mismo día pero en Huatulco, además de un asalto bancario, por la tarde fue acribillado un joven, mientras que en el bulevar Chaqué fue hallado el cadáver en estado de descomposición de una persona hasta ahora no identificada.

Este sábado cerró la ola de crímenes con la aparición de un cuerpo desmembrado y guardado en bolsas de plástico, en una localidad de Acatlán de Pérez Figueroa, colindante con Tierra Blanca, Veracruz.

Hasta el momento los filtros y operativos de seguridad que implementa el secretario Jorge Alberto Ruiz Martínez no han logrado impedir la ola de crímenes en todo el estado, mientras que la Fiscalía General que preside Héctor Joaquín Carrillo Ruiz no ha detenido a ninguna persona por los casos citados.