Era un súper dotado, una fuerza de la naturaleza. Piel Roja nacido en 1888 en una reserva india de Oklahoma, Jim Thorpe fue el primer gran atleta de los Estados Unidos de Norteamérica y, considerado también como uno de los mejores atletas del mundo en todo el siglo XX.

 

“Indio Thorpe en Olimpiada; Piel Roja de Carlisle Competirá por Lugar en el Equipo Estadounidense” refirió el New York Times en una nota discriminatoria desde cualquier punto de vista, cuando Jim intentaba llegar a los juegos olímpicos de Estocolmo

 

A los 16 años, Thorpe ingresó a la Escuela Industrial Indígena de Carlisle, Pensilvania. Representó a los EE. UU. en los Juegos Olímpicos de 1912, ganando dos medallas doradas, una en decatlón y la otra en pentatlón. Era una estrella del futbol americano profesional y miembro del salón de la fama. Jugó béisbol en las ligas mayores durante seis temporadas. Destacaba además en natación, hockey sobre hielo, boxeo, tenis, arquería e incluso baile de salón.

El periódico Telegram & Gazette, de Worcester, Massachusetts, editado por la empresa dueña del The New York Times, publicó una investigación según la cual Thorpe había recibido dinero por jugar béisbol en 1909 y 1910. El diario acusaba al piel roja de haber cobrado 2 dólares por cada partido jugado.

En una época en la que el espíritu olímpico era puramente amateur, el Comité Olímpico Internacional le retiró sus dos medallas por haber participado en partidos de béisbol profesionales. No tuvo nadie que le protegiera salvo él mismo. En su defensa alegó: espero ser parcialmente perdonado por el hecho de que yo simplemente era un muchacho indio y no sabía nada de estas cosas. De hecho, yo no sabía que estaba haciendo algo malo, ya que sólo estaba haciendo lo que muchos otros universitarios habían hecho, excepto que ellos no usaron sus nombres.

El caso de Jim Thorpe fue calificado en todo el mundo como una de las injusticias más grandes cometidas por el Comité Olímpico Internacional contra un atleta. El atropello a los logros del piel roja de Carlisle se dio en parte también porque el racismo en los Estados Unidos estaba muy marcado en aquellos años.

Aquellos colores que defendió, aquella sociedad dominante a la que representó no le defendieron.

El gran Jim Thorpe terminó sus días deshecho por el alcohol. En 1950 le fue diagnosticado cáncer en los labios, no tenía para pagar un hospital, murió en una casa rodante en California en 1953. Tenía 64 años de edad. Un súper atleta discriminado por ser piel roja.

Treinta años después de su muerte, en una ceremonia en Los Ángeles a la cual asistieron dos de sus ocho hijos, el Comité Olímpico Internacional le devolvió a Thorpe sus medallas de oro… Con él se arrepintieron demasiado tarde.

Suspendidos por ambas guerras mundiales; utilizados como parte del régimen de propaganda de Adolfo Hitler en Berlín 1936; boicoteados en varias ocasiones; manchados por el terrorismo en Múnich 1972 y Atlanta 1996; en un mundo impregnado hasta los huesos de política a veces de altos vuelos y a veces muy barata, ni los mismísimos juegos olímpicos se salvan de ser sacudidos por sus vaivenes y también, por la incomprensión de muchos seres humanos insensibles.

Tuíter: @santiagooctavio