DETRÁS DE LA NOTICIA

Al convertirse Hillary Clinton oficialmente en la primera mujer de la historia que aspira a la Presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata, es obligado escribir sobre el tema y analizar las consecuencias para México.

 

De ninguna manera es un asunto menor como lo destacara la senadora Barbara Mikulski, la más veterana de la Cámara Alta con casi 30 años en el cargo, al presentar oficialmente la candidatura presidencial de Clinton en nombre de “todas las mujeres” que, como ellas dos, han “roto barreras”.

 

Tampoco faltó razón al congresista negro John Lewis, quien destacó que los demócratas son “el partido del futuro”, porque ya nominaron en 2008 a Obama, el primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca, y ahora han convertido a la ex secretaria de Estado en la primera mujer candidata de la historia.

En un ejercicio de creación de escenarios futuros una primera aproximación es que abre la posibilidad que una mujer del PRI o del PAN sea postulada candidata a la presidencia de México y pudiera ganar.

En el caso del PRI pudiera ser candidata Ivonne Ortega, que no ha ocultado su aspiración, o bien Claudia Pavlovich, aunque su cercanía con Manlio Fabio Beltrones la limita. Por el PAN al parecer será candidata Margarita Zavala.

Por otro lado, el triunfo de Hillary Clinton dejaría entrever la derrota de Manuel Andrés López Obrador como candidato presidencial del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) al enviar el mensaje de rechazo al populismo de derecha de Trump y de izquierda de MALO.

Cualquiera que sea el desenlace final de la postulación de candidatos o candidatas por parte del PRI y del PAN, lo cierto es que el inminente triunfo de Hillary Clinton es un llamado de las mujeres a llegar al poder.

Por qué nos atrevemos temprana y temerariamente a adelantar que Clinton derrotará a Donald Trump el próximo 8 de noviembre. Por la simple y sencilla razón que el establishmen no está dispuesto a suicidarse y a poner en riesgo sus negocios globales con Trump.

Al imperio norteamericano como a los gobernantes y políticos mexicanos corruptos se le puede acusar de todo. Efectivamente, es explotador, racista, xenófobo, pero no estúpido.

La élite plutocrática de los súper ricos que controlan realmente el poder en Estados Unidos saben perfectamente bien que el exacerbado racismo de Donald Trump puede provocar un estallido social con los afroamericanos y latinos e incendiar el país.

Para dimensionar la grandeza de espíritu de Hillary, baste preguntar: Aun a riesgo de su propia estabilidad emocional cuántas mujeres en el mundo estarían dispuestas a actuar con la madurez de Hillary Clinton ante el engaño de su esposo, quizás sin perdonar.

Es muy difícil saberlo, sobre todo en México y particularmente en Oaxaca. Esta positiva actitud de la esposa del presidente Bill Clinton permitió salvar su responsabilidad histórica como primera dama de Estados Unidos y garantizar la estabilidad del gobierno.

Su matrimonio con Bill Clinton como es público no ha sido, ciertamente, un lecho de rosas. Ha tenido que soportar múltiples infidelidades. La más famosa el escándalo Lewinsky, la “relación inapropiada” que el presidente mantuvo con la becaria de la Casa Blanca Mónica Lewinsky, que provocó un “impeachment” (juicio político) y estuvo a punto de costarle la presidencia y su matrimonio, según escribe el portal Sin Embargo.

La exitosa vida profesional y política de Hillary bien se puede resumir en una sola palabra, es una guerrera a toda prueba y como tal ha sabido salir adelante ante las adversidades que la vida le ha obligado a enfrentar.

Es innegable que Clinton es una luchadora nata. Lo ha sido a lo largo de toda su carrera: como abogada y activista, como primera dama en la gobernación de Arkansas y en la Casa Blanca y más tarde como senadora y secretaria de Estado.

La ex secretaria de Estado “nunca se ha dado por vencida por nada en su vida”, advirtió con toda razón la primera dama Michelle Obama en su discurso el lunes en la Convención Nacional Demócrata, en el que pidió a los electores que voten por Clinton y atacó, sin nombrarlo, a Trump.

Si el puesto de Presidente de los Estados Unidos se decidiera según el curriculum del candidato, no hay duda de que Clinton sería la elegida. Trump, un empresario de éxito, nunca ha sido elegido para ningún puesto y no tiene experiencia política.

Odiada y admirada por sus conciudadanos, Hillary Clinton lleva más de tres décadas en política. Al lado de su esposo Bill es considerada una pareja ambiciosa y ávida de poder capaz de cualquier cosa con tal de salirse con la suya.

Hillary necesitaba el voto de al menos 2 mil 383 delegados pero los superó. Al final de la votación, Clinton logró el apoyo de 2 mil 842 delegados con los aportados por Dakota del Sur, mientras que Sanders recibió el apoyo de mil 865 y hubo 56 abstenciones.

Hillary cosecha lo que sembró. En 2000, se convirtió en la primera mujer en ser senadora de los Estados Unidos por el estado de Nueva York.

Ahora, fue elegida por aclamación, entre aplausos y vítores de los asistentes al cónclave, gracias a que Sanders imitó hoy el elegante gesto que la ex primera dama tuvo en 2008 con el entonces senador Barack Obama en la Convención Demócrata en Denver, Colorado.

Entonces, algunos delegados votaron por Clinton, la perdedora de las primarias, pero ella, como parte de la delegación de Nueva York, pidió que se detuviera la votación para que Obama fuese proclamado candidato presidencial de manera unánime, quien al ganar los comicios se convirtió en el primer presidente afroamericano de Estados Unidos.

En 2008, pues, perdió la primarias demócratas. Pero cuando el presidente Obama le pidió que fuera su secretaria de Estado, dijo que sí. Formó parte entre 2009 y 2013 de lo que se llamó el “equipo de rivales”, un grupo de personalidades de alto nivel a los que Obama llamó para sacar a Estados Unidos de la crisis y recobrar el prestigio internacional perdido durante la administración de George W. Bush.

 

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