En este momento Donald Trump no sólo es el candidato republicano, sino que por primera vez encabeza las encuestas que registran la intención de voto

 

¿En qué momento las ballenas deciden que su único futuro es dirigirse a las playas, encallarse y morir? Aún no lo sé, aunque en ese sentido existe un proceso similar en el que los pueblos deciden irse a las arenas de la demagogia, la dictadura y terminar por encallarse.

 

Ahora la mayor parte de los políticos del mundo, las manos que más cabecitas de niños acarician, las sonrisas más profilácticas de la televisión y lo políticamente correcto, están en peligro.

 

En este momento Donald Trump no sólo es el candidato republicano, sino que por primera vez encabeza las encuestas que registran la intención de voto.

 

Y es que, como ha sucedido en otras crisis que provocaron la llegada al poder de terribles dictadores, el primer paso para llegar a ese momento fue acabar con cualquier rasgo de honorabilidad de la clase política. Y en ese sentido, los gobernantes actuales lo han puesto muy fácil con su absoluta e intolerable falta de tacto, respeto y sentido común.

 

Esa situación ha dejado de manifiesto que lo peor que podríamos imaginar ya está sucediendo. Por una parte, está la ausencia de debates políticos y la fuerza implacable del Twitter, 140 caracteres y millones de seguidores que no sólo siguen una idea, sino también un insulto o una descalificación.

 

Y por otra, se encuentra esa especie de inmunidad que adquieren algunos dirigentes en el camino de subida y que después en la bajada termina por convertirse en una gigantesca bola de nieve que arrasa con todo.

 

De momento, Trump sube en los niveles de preferencia de las encuestas, donde al parecer nada de lo que digamos le puede afectar. Pese a que él -entre otras cosas- amenazó con definir venganzas militares que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial preservaron durante la Guerra Fría el balance del poder y del terror con la Unión Soviética.

 

Además, da la impresión de que Trump es el candidato de Putin, porque al final del día al que más beneficia con sus declaraciones es al Presidente de la Federación Rusa.

 

Pero, por otro lado, el hecho de que una mujer sea candidata aparece como un dato irrelevante, porque finalmente su pertenencia al establisment y al sistema, invalida lo que significa que por primera vez una mujer pueda convertirse en la Presidenta de los Estados Unidos de América.

 

Mientras tanto, los políticos, toda una vida de sacrificios y de hipocresía para actuar como un buen chico, se lo está llevando el viento. Ya que por lo visto esta época de furia, desesperación, violencia y miedo, necesita un demagogo que le grite a los cielos y que prometa noches de chuchillos largos para todos aquellos que no sean de casa.