El 17 de mayo pasado, antes de conocer los resultados de la elección del 5 de junio pasado, el más veterano de los líderes obreros, el cetemista Carlos Aceves del Olmo, vaticinó el triunfo del PRI en Oaxaca con Alejandro Murat.

 

Y ganó. Ahora, juntos nuevamente -Murat y el líder de la CTM-, lanzan otro augur: “el milagro de Oaxaca” a partir de que Alejandro tome posesión el próximo uno de diciembre.

 

Pero antes de platicarles en que consiste ese “milagro” anunciado, y como muestra de que el viejo político sabe de qué habla, vale recordar mi comentario del pasado 17 de mayo.

 

EL VIEJO AGORERO

A la vieja usanza priista, la maquina rugió. La poderosa estructura CTMista enseñó el músculo que impulsa a su candidato Alejandro Murat Hinojosa. El cachorro, como le llaman, conoció entre la multitud -más de 10 mil obreros- las mañas, la disciplina y la verticalidad de su partido.

Carlos Aceves del Olmo, el líder obrero más veterano, sobreviviente surgido de las entrañas del dinosaurio, enseñó el músculo tricolor. También sus mañas y su genialidad de hacerle, inclusive, al agorero. Aunque aún falta un trecho para el 5 de junio, el viejo líder vino a cantar victoria de la siguiente manera:

“Al llegar esta mañana a la ciudad, vi muchos anuncios espectaculares. Vi allí las caras de los otros candidatos que compiten con mi ahijado Alejandro (Murat). Los conozco bien a todos. Vi la cara de uno y otro… y otro. Recordé que casi todos (los candidatos) estaban con nosotros. Qué pena con esos chaqueteros. Por eso van a perder”.

La voz áspera del líder obrero resonó. Cada frase parecía ocurrencia pero no. Su impacto hacía reaccionar a los miles de rudos cetemistas que, como en los mejores tiempos del PRI avasallador, reaccionaban ante cada frase:

“Nosotros vamos a ganar sin hacer paros ni bloqueos”.

“La CTM va a gestionar instalación de industrias en Oaxaca, cuando Alejandro sea gobernador y estamos conviniendo con los grandes empresarios para que la mitad de los trabajadores que contraten sean mujeres”.

Los ofrecimientos movían a la muchedumbre con playeras rojas. Las palabras del viejo cetemista resonaban pero no se las llevaba el viento. Junto a él estaba, muy atento el líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones quien registraba cada frase y se animaba ante la oleada roja. Parecía convencido de que la fuerza cetemista será decisiva para el triunfo de su partido el próximo 5 de junio en Oaxaca (y lo fue).

 

SIN BLOQUEOS

 

Para anunciar el “milagro oaxaqueño” que viene, el gobernador electo AMH se reunió el pasado martes en la capital del país con el mismo vaticinador.

 

El pretexto fue un evento de la CTM que reunió a los escolares más aventajados de las escuelas primarias del país. Nuevamente el gobernador electo de Oaxaca, se sintió arropado por la estructura cetemista, que no es fuerza menor, y anunció dos de sus intenciones más importantes en los primeros meses de su gobierno.

 

Dijo que “me voy a enfocar a dar los resultados necesarios en cuanto al conflicto de la CNTE”. Para ello, dijo, voy a recurrir al diálogo con todos, incluyente y respetuoso. Será la vía para una solución justa y digna. Abundó su comentario al decir que ha seguido atento los acontecimientos y está observando las acciones que están tomando las autoridades responsables para que, “cuando me toque gobernar, empezaré a dar los resultados que tenemos que dar en mi administración”.

 

-¿Cómo van a ser esos resultados? le preguntó la reportera de “El Universal”.

 

Miró a su padrino (el líder cetemista) y soltó:

 

– En los próximos seis años, se hablará del “milagro oaxaqueño” del que se beneficiarán las mujeres, los niños, todos los sectores.

 

Cuando Murat lanzaba su compromiso de “superar los problemas de Oaxaca, en especial los derivados del conflicto educativo”, con la mirada y luego con la voz, el “padrino” Carlos Aceves del Olmo, ofreció a Murat “todo el apoyo de los cetemistas” para ayudar a realizar la obra que necesita Oaxaca. El ofrecimiento no es cosa menor, viene de quien maneja la CTM, el sector más rudo del PRI pero ahora con una nueva faceta: ganaremos “sin paros ni bloqueos”. Así se lo ofreció al gobernador electo.

 

¿Es otro buen augurio o simplemente buen deseo? Como en aquellos días previos a la elección esperemos que el dinosaurio cetemista siga en la ruta de las benignas predicciones.

 

CÓMO EMPEZAR

 

Metidos en el tema del nuevo gobernador que llega a tomar las riendas en convulsionados días políticos, como siempre ocurre en Oaxaca, me llama la atención una foto con los diputados locales del PRI. Puros “judas” en torno a Alejandro, me dice un agudo observador. Con algunas excepciones, estos diputados, de todos los colores, contribuyeron a hacer de la LXII legislatura local la más onerosa, corrupta e improductiva en la historia de Oaxaca.

 

Esta cámara, a través de la comisión de auditoría que preside el diputado priista neo-Fito Toledo, en connivencia con el auditor superior del estado, Carlos Altamirano, solapa el saqueo más brutal del erario de los municipios más importantes del estado.

 

Nadie ignora que el latrocinio más brutal se dio en la mayoría de los 20 administradores municipales que designaron los diputados. Entre todos recibieron cerca de 400 millones de pesos cada año y, la mayoría, no cumplió siquiera con los servicios municipales. El hartazgo popular que se manifiesta violentamente en San Gabriel Mixtepec, Juchitán, Santa Lucía del Camino, Xoxocotlán y otros municipios donde los ediles se robaron hasta el salario de los trabajadores,

 

Aunque estos diputados, en la inercia de la impunidad entre la clase política, ya acosan al nuevo gobernador con la idea de ligar el siguiente hueso, su reciclaje dejaría mucho que desear. Por ejemplo, doña Carmen Ricárdez Vela está maniobrando para ocupar la Secretaría de la Mujer ¿Acaso ya olvidó Alejandro Murat su ofrecimiento de airear la política chapulinera con sangre joven y priistas honestos?

 

En momentos en que el gobierno federal ha dado luz verde para sancionar la corrupción del gobernador veracruzano Javier Duarte y el líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza reitera su compromiso de ir tras los funcionarios priistas que incurran en prácticas corruptas, armar el gabinete de Alejandro con la clase priista más cuestionada, sería un signo decepcionante.

 

Estaría enviando señal de que va contra las ideas del nuevo PRI que, en palabras de su líder, “tiene que ser garante de la honestidad de sus gobernantes; tiene que ser el primero en señalar casos donde cualquier funcionario público que venga de las filas del PRI haya traicionado a la sociedad y se haya corrompido”.