El Media Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) es uno de los centros de desarrollo tecnológico y de pensamiento más famosos y productivos del mundo. Establecido hace 30 años, bajo la dirección de Nicolas Negroponte anticipó esta era del ser digital que convirtió a la humanidad en una red universal.

 

 

La mas reciente cruzada del Media Lab es promover la desobediencia como una posición ética para enfrentar las normas y las prácticas injustas. Su actual director, Joi Ito, anunció la semana pasada la creación del premio a la desobediencia, con una bolsa de US$250.000 donados por Reid Hoffman, uno de los fundadores de LinkedIn. La idea es premiar a personas o instituciones cuyos actos de desobediencia beneficien el cambio social y neutralicen la injusticia bajo principios esenciales como no violencia, creatividad y coraje. Según Joi Ito, se pretende estimular así la investigación científica, los derechos civiles, la libertad de expresión y los derechos humanos.

 

Esta iniciativa se enmarca dentro de la corriente de alcance mundial que pretende proteger los derechos del individuo en el entorno de las nuevas tecnologías, dentro de cuyos apóstoles está Edward Snowden, hoy en día perseguido por la justicia de Estados Unidos y exiliado en Rusia.

 

Recordemos que Snowden reveló en 2013 que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) interceptaba los datos de millones de personas sin que éstas se enteraran y sin ninguna evidencia concreta de que significaran un peligro para la seguridad. Lamentablemente, los hechos de terrorismo que ha padecido Europa en los últimos tres años son un caldo de cultivo para que la autoridades justifiquen sus abusos.

 

A propósito de la desobediencia: frente al poder, el periodismo muchas veces navega entre la superficialidad, la frivolidad, el amarillismo y el amiguismo. Así, los medios cumplen mal su deber frente a la opinión pública. En cuanto al tema de la paz, el periodismo en Colombia debe tener la capacidad de ser crítico sin temor a que se le acuse de enemigo. La saturación informativa sobre esa materia está dejando en segundo plano, o ignoradas, muchas realidades que afectan críticamente el día a día de los colombianos y nos alejan aún más de ser una sociedad civilizada.

El Espectador: Juan Carlos Gómez

@jcgomez_j