Marihuanadas

Por ahora baste saber que es un misterio para qué querían el alcalde y su pareja 209 pastillas de Ectasy para un fin de semana en la Isla del Padre

 

Se tiene que ser muy estúpido o estar bajo el influjo de alguna sustancia tóxica para declarar lo que declaró el alcalde de San Pedro, Garza García, Mauricio Fernández Garza.

 

El más reciente traspié del munícipe tiene que ver con las declaraciones en torno a un joven que presuntamente traficaba con marihuana, y que fue baleado el 29 de junio pasado por sus policías municipales, vestidos de civil, en un concurrido centro comercial.

 

El lesionado, Javier Cárdenas Dávila, hijo del diputado federal Gustavo Cárdenas, interpuso una denuncia ante la Procuraduría de Justicia de Nuevo León para investigar los hechos presumibles como un uso excesivo de la fuerza.

 

Pero el alcalde Mauricio Fernández, con esos desplantes al estilo Donald Trump de que “yo solo tengo la razón”, soltó un mensaje de excelsa imbecilidad al baleado y presunto narcomenudista.

 

“En lugar de denuncia, debería mandar una carta de agradecimiento de que no le tiraron a matar”… “ahorita estaría en la tumba y no presentando estas denuncias”, expresó el munícipe con su tradicional actitud de junior perdonavidas.

 

Supina insensatez, cuando los protocolos marcarían que una vez identificado el vehículo, en este caso una Land Rover con cinco jóvenes a bordo, los disparos debieron ser direccionados a las llantas, y no a los cuerpos de los jóvenes, que además, estaban desarmados.

 

Pero en lugar de eso, los policías vestidos de civil dispararon en 28 ocasiones contra los ocupantes del vehículo, terminando por herir en tres dedos de una mano al hijo del legislador tamaulipeco.

 

Una vez detenidos y sometidos a proceso, un juez desestimó las acusaciones, rechazando que se tratara de una compra-venta de droga.

 

Y acabó vinculándolos solo por el delito menor de posesión de marihuana, optando porque enfrentaran su proceso en libertad.

 

Algo casi idéntico a lo que le pasó a Mauricio Fernández, cuando en noviembre de 2009 fue detenido en la frontera con los Estados Unidos.

 

El cable “09Monterrey435” dado a conocer por Wikileaks, revela que el munícipe y su pareja fueron detenidos en el puente “Los Indios” de Brownsville, Texas.

 

De acuerdo al reporte del cónsul Bruce Williamson, enviado al Departamento de Estado norteamericano, al alcalde de San Pedro y a su acompañante “los inspectores del CBP les descubren seis gramos de marihuana y 209 píldoras en posesión de Ortega, y una pipa llena de marihuana en la maleta de Fernández”.

 

“…Fernández admitió a los oficiales de la CBP que ocasionalmente fuma marihuana… tanto al alcalde como a su acompañante “les fueron encontrados 5 mil dólares (el cual entonces fue aparentado como 500) y sus visas fueron revocadas antes de que ellos fueran liberados para regresar a México”.

 

Frente a esa información tan contundente, ¿tiene el alcalde Mauricio Fernández calidad moral para darle lecciones a los jóvenes que presuntamente portaban marihuana, como él?

 

Por ahora baste saber que es un misterio para qué querían el alcalde y su pareja 209 pastillas de Ectasy para un fin de semana en la Isla del Padre.

 

Que dé las gracias de que solo le quitaron la visa y no lo metieron a prisión.

 

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