Tal como se preveía, por segundo mes consecutivo, la Secretaría de Hacienda determinó aumentar los precios al público de las gasolinas para el mes de agosto.

 

 

El 24 de diciembre de 2015, la Secretaría de Hacienda publicó el acuerdo por el que dio a conocer la banda de precios máximos para 2016; para la gasolina Magna estableció la banda de entre $13.16 y $13.98 y para la Premium de $13.95 a $14.81. Señaló que los precios máximos se establecieron considerando un incremento de 3%, respecto a precio de 2015, que se mantuvieron constante durante todo el año.

 

Para el mes de agosto, ya se alcanzará el máximo para la Premium y la Magna sólo estará 2 centavos por abajo.

 

A reserva de analizar la fórmula de cálculo, se puede anticipar que el incremento obedece a que el precio de referencia que utiliza la Secretaría de Hacienda se ha incrementado en los últimos meses y además también se ha visto afectado por la devaluación del tipo de cambio.

 

Con el objeto de disminuir los efectos del incremento en pesos del precio de referencia, la Secretaría de Hacienda ajustaba el IEPS que por la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios debe aplicar a las gasolinas, lo que le permitió mantener ficticiamente los precios por debajo de lo que correspondería de aplicarse el IEPS como lo señala la ley, es decir, aplicaba un subsidio a dicho impuesto.

 

Como los precios de referencia han continuado subiendo, el margen para para subsidiar el IEPS se ha reducido y sobre todo porque la recaudación del IEPS a gasolinas le ha permitido a la SHCP compensar en parte la caída de los ingresos petroleros.

 

Durante los primeros cinco meses del año se tuvieron ingresos por 116 mil millones de pesos, 20.7% más de lo recaudado durante el mismo periodo de 2015.

 

El comportamiento de los precios no ha tenido nada que ver con la reforma energética, como falsamente lo quiso hacer creer el Gobierno. Simplemente fue una decisión administrativa consistente en cambiar la fórmula para su determinación.

 

Hay que recordar que el precio de referencia que utiliza la Secretaría de Hacienda es inferior al costo de las gasolinas importadas y al precio a que las vende Pemex. Es por ello que la política de fijación de precios ha tenido varios efectos negativos: para PEMEX ha significado pérdidas crecientes. En mayo de 2016 perdió $1.86 por cada litro que vendió; además, se ha tenido que recurrir a un subsidio del IEPS,que ha disminuido los ingresos públicos potenciales.

 

Ante la liberalización del mercado decretada en abril pasado y de los precios prevista para 2018, el panorama que se vislumbra es crítico.

 

Cuando se concrete la privatización, es altamente probable que los precios al público aumenten de manera desproporcionada.

 

Para 2016, de continuar la tendencia de los últimos meses, se afectarán los ingresos por IEPS, debido a que ya se alcanzaron los precios máximos establecidos por Hacienda.

 

Para 2017, la Secretaría de Hacienda tendría que aplicar subsidios adicionales para mantener más o menos controlados los precios y continuar con el proyecto privatizador.

 

Para 2018, ya no habrá posibilidad de incrementar los subsidios, a menos que se modifique la Ley del IEPS, lo que implicaría una afectación adicional a las finanzas públicas.

 

La situación puede ser mucho más complicada en el caso de que se recuperen los precios internacionales, además del enorme riesgo que implica depender de manera creciente de las importaciones.

 

En conclusión, se puede asegurar que ya están apareciendo los verdaderos efectos de la reforma energética, los que van en sentido totalmente contrario a lo que habían prometido el Gobierno y sus aliados.

 

Sen. Dolores Padierna Luna

 

Vicecoordinadora del Grupo Parlamentario PRD

 

Homozapping