En el mundo la asunción de Hillary Clinton como candidata del Partido Demócrata en el vecino país del norte ha provocado toda clase de comentarios, yo leo más buenos que malos. Se destacó el sentido y contenido de los discursos, distintos y feministas. En los últimos días, EU no sólo puso en la palestra a quien podría ser la próxima presidenta a partir de noviembre, sino dejó escuchar las voces de muchas mujeres que han simpatizado, luchado y abogado por los derechos de las mujeres, se les llama feministas y no de otro modo.

 

Sería injusto que pasáramos de noche los aportes del feminismo norteamericano en la apertura de caminos desde la Declaración de Seneca Fall de 1848 (Nueva York) en la que demandaron los derechos de las mujeres de participar en la vida política y pública – y dando un gran salto- hasta lo que sucedió después de la década de los sesenta en ese país y en el resto del mundo. Lo que nos obligaría a recordar a muchas mujeres importantes y fascinantes como Gloria Steinem, Sheirley Chisholm, Susan Sontag, Kate Millet, Juliet Mitchell, Germaine Greer y otras muchas, cientos de contemporáneas de estas mujeres que son, por decir lo mínimo, las más reconocidas y por supuesto de las que vinieron después y que hoy directa o indirectamente tienen a una candidata presidencial con amplias posibilidades.

 

En días pasados en SemMéxico se publicó el artículo “Se encamina, el mundo, hacia un histórico liderazgo de mujeres” (http://goo.gl/CQTU67), se plantea que de llegar a ocurrir la elección de Clinton en noviembre próximo, “el mundo asistiría a un hecho histórico y completamente novedoso. Se convertiría en la primera mujer que llegue a la Presidencia de Estados Unidos, pero formaría parte, además, de un trío de mujeres (de entre 60 y 68 años) que gobernarían simultáneamente las tres principales potencias del mundo occidental: Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos”. Dice en referencia a las primeras ministras de Alemania, Ángela Merkel y de la recién ascendida en Gran Bretaña, Theresa May. Una realidad que ya camina con Merkel y ahora con May, solo falta EU para que, como dice el texto arriba citado, estemos ante un trío de verdadero poder.

 

Sin menospreciar, los liderazgos de otras mujeres en el mundo desde Indira Gandhi en la India, que pagó con su vida el hecho de gobernar, hasta la recién depuesta, con toda injusticia, Dilma Rousseff, en Brasil.

 

Actos de violencia política, ese fenómeno que urge tipifica en México y en el mundo, porque guardadas todas las proporciones lo sucedido a Gandhi como a Rousseff, son episodios semejantes al que sufren las mujeres que son electas en Oaxaca y en Chiapas, por citar dos entidades, para luego ser acosadas, hostigadas, amenazadas, perseguidas o depuestas en el mejor de los casos, y asesinadas en el peor de los escenarios.

 

Violencia que ha existido en silencio y de forma invisible, como todos los delitos que se cometen contra las mujeres y que el feminismo ha tenido que ir demostrando que el asiento y las sin-razones de su comisión está en el hecho de nacer mujeres, lo que hace que los privilegios sean de los señores y no para todas las personas que habitan el mundo, mientras el resto, que por cierto es una mayoría de la población, vive exclusión, discriminación y violencia.

 

Este es el fondo del principio. Si usted cree que ya di un salto de un tema a otro, no es así. El hecho de que por primera vez en la historia de EU una mujer tenga muy amplias posibilidades de ser Presidenta habla exactamente de lo mismo por lo que las mujeres sufren violencia en su casa por parte de sus amantísimos maridos, novios, parejas o ex parejas, cifras escalofriantes y maltratos indecibles.

 

Es la misma razón por la que en Veracruz, como ha sucedido en otras 16 entidades del país, los hombres en mayoría y mujeres en minoría, conservadores, priistas, panistas e incluso uno que otro de izquierda, aliados con las iglesias y las organizaciones de ultraderecha, deciden cuándo un feto es persona y tiene derechos, dejando fuera los derechos de las madres, a quienes está visto, por ser mujeres, se les atribuyen solo obligaciones y claro el 10 de mayo de cada año.

 

Aunado a ello, viene la represión ¿en Veracruz? Nada de raro, eso llevó a que rufianes o porros, al final, delincuentes, se introdujeran a la casa de la Directora del Instituto Municipal de la Mujer de Xalapa, Yadira Hidalgo, para robarla en tanto se discutía el asunto del aborto y, por ciento, también pasaba casi de largo la declaración patrimonial del gobernador Javier Duarte de Ochoa. Sin duda un experto en actos de circo.

 

Demasiados empeños de los hombres de la derecha y sus aliados priistas, panistas y de otros partidos de despojar a las mujeres de un derecho que nunca en realidad han tenido: el derecho a decidir sobre sus cuerpos, pero como decían los reclamos en las redes sociales a esos legisladores que nada hacen ni se desgarran las vestiduras para defender a las personas desaparecidas, a quienes para taparle el ojo al macho han sido encarceladas injustamente o para hacer “justicia” a las y los periodistas asesinados, misma suerte que han corrido cientos de personas en los últimos casi seis años, gobernados por este “simpático” mandatario. Acaso garantizar una vida libre de violencia no es también decirle “sí a la vida” ¿o es que cuando nacemos y crecemos ya no importa?

 

Es exactamente el mismo caso por el cual una mujer es torturada y encarcelada, como pasó en Quintana Roo, se llama Reyna Gómez Solórzano, pero cuyos ejemplos abundan. Encarcelada por matar en defensa propia cuando su pareja le propinaba una golpiza, una de tantas. Tortura que en México, como ya vimos tiene una connotación sexual para disfrute y perversión de los muy machos y misóginos policías de todas las corporaciones y miembros del ejército, como ya lo demostró Amnistía Internacional en un estudio entre cien mujeres: 72 sufrieron abusos sexuales durante el arresto o en las horas posteriores y 33 más revelaron que fueron violadas. ¿Y qué ha pasado después? Nada, silencio.

 

Hoy celebramos que en un segundo juicio, esta vez por el sistema penal acusatorio, Reyna Gómez pudo obtener este viernes su libertad gracias a la intervención de organizaciones de la sociedad civil, de mujeres que no toleran la injusticia, lo que a los hombres no les incomoda, como al juez segundo de lo penal Daniel Farah Godoy que condenó el año pasado a Reyna Gómez a 25 años de prisión, pese a la tortura a la que fue sometida, pero sobre todo porque ella lo único que hizo fue defenderse. Pero Reyna si tuvo una segunda oportunidad y eso es lo que hoy nos congratula.

 

Estamos hablando de Hillary Clinton primera mujer con amplias, muy amplias posibilidades de ser presidenta de la llamada primera potencia del mundo ¿será? y de lo que tiene que ver con el hecho de nacer mujeres. Mujeres a las que por miles de asesina, se llama feminicidio. En Oaxaca en dos mil días de gobierno de Gabino Cué, por ejemplo, han sido asesinadas 601 mujeres, sin que la justicia llegue y por el contrario, las víctimas acusan de la existencia de obstáculos reales como las complicidades, tráfico de influencias y de otras mañas del sistema de justicia, aunado a las malísimas prácticas de los investigadores, lo que hace que esta entidad sea, un caldo de cultivo para la impunidad. El índice de impunidad en el país es de 92 casos por cada cien.

 

Por eso me da preocupación oír al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, cuando dijo en una reunión de Pachuca, Hidalgo, que las mujeres deben denunciar la violencia…toc, toc,toc…señor Secretario, le cuento, las mujeres denuncian, pero desisten porque el sistema de justicia las desalienta con tanta tranza y tanta corrupción, con tanta dilación y tanta omisión, es más se enfrentan a la amenaza de servidoras públicas que les advierten que de no decir la verdad irán a la cárcel, o les piden testigos de las agresiones, aunque estés sola en tu casa. La impunidad no es responsabilidad de la sociedad es responsabilidad de los gobiernos, quienes tienen la obligación de hacer justicia. La sociedad hace su parte, pero no se ve, cuando se topa con el muro de la impunidad en que se han convertido las instituciones.

 

Y si en EU los y las votantes nos demuestran que quieren vivir de modo distinto, tendrán presidenta. Y sí, estamos en una era distinta, es más visible el arribo de las mujeres a los puestos de decisión más importantes del mundo y, paradójicamente, es más visible la violencia, la entendemos más, como la permanente violación a los derechos humanos, eso nos obliga a no perder de vista el pantanoso camino que aún transitamos las mujeres desde Clinton hasta Gómez.