Empezó la campaña de verdad con un abrazo entre Barack Obama y su candidata Hillary Clinton

 

 

Sería necesario remontarse a los años sesenta para encontrar una campaña electoral más reñida y más concluyente que la que ya dio inicio en los Estados Unidos de América.

 

Esta campaña ha perjudicado al mundo entero, pero sobre todo a nosotros los mexicanos, ya que desde que comenzó levantó un alambrado de odio, desconfianza y terror hacia nuestro propio papel y hacia nuestra relación con el vecino del norte.

 

Ahora flaco favor el que Donald Trump le ha hecho a su país y al nuestro también, porque tenemos que encontrar la manera de recuperar nuestro verdadero papel y abandonar ese conformismo que se podría utilizar como pretexto para atacar a nuestra nación y además —en el colmo de las injusticias— colocarnos en medio de una situación en la que al final no sólo seríamos las víctimas, sino también los causantes.

 

Empezó la campaña de verdad con un abrazo entre Barack Obama y su candidata Hillary Clinton.

 

Desconozco si se quieren o no, pero lo que sí sé es que una parte del mundo —independientemente de que esté de acuerdo o no con Hillary— tendrá que buscar una salida luchando o intentando que Trump no llegue a la Casa Blanca.

 

En ese sentido, esta campaña es inclusive más decisiva que la de 1964 en la que en medio de las guerras por los derechos civiles con la sangre derramada de John F. Kennedy, se tuvo que elegir entre un candidato que era como el Trump ideológico con causa de segregación racial, llamado

Barry Goldwater, y el demócrata Lyndon Baines Johnson. Donde finalmente Johnson consiguió la mayor votación que un Presidente ha obtenido en los Estados Unidos de América.

 

Y es que, el imperio del norte ya no tenía vuelta atrás en el sentido de que volver a apostar por la segregación, significaría perder lo que obtuvo con la victoria económica financiera y hasta cultural en la Segunda Guerra Mundial.

 

Ahora esta campaña electoral, la más apasionante, la que ha demostrado que todo lo que pensábamos y oíamos ya no sirve de nada, la que ha hecho que los medios de comunicación tradicionales seamos papel mojado y las redes sociales estén en el centro de todo; ha permitido la llegada de un candidato con un perfil tan negativo que incluso ha sido considerado por Bloomberg como un estafador profesional, un hombre que ya no es sólo el candidato a vencer, porque tiene en sus manos el destino del mundo para los próximos años.

 

Sin duda, esta batalla va mucho más allá de quién vota o quién no, porque el resultado terminará por afectarnos a todos en un mundo irracional basado en el odio, los muros, la segregación y la violencia como sistema de gobierno.