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El Estado más amenazado por los islamistas combate al ISIS y Al Qaeda con más de 5.000 militares en Oriente Próximo y África

Ha pesar de Contar con una fuerza personal de 779.450 (259.050 fuerza regular, 419.000 de reserva regular, y 101.400 de fuerzas de Gendarmería),las fuerzas armadas francesas constituyen el ejército más grande de la Unión Europea y el 13º mayor de todo el mundo por número de tropas. Las Fuerzas Armadas de Francia tienen además el 3º gasto militar más elevado del mundo, así como la tercera fuerza nuclear militar más grande del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos y Rusia. Es lo que le ha permitido hacer cada unos estos frentes

 

 

 

En los dos últimos años, Francia ha sufrido los atentados terroristas más graves cometidos en Occidente por yihadistas. Su territorio entero se ha convertido en el prioritario frente de batalla contra el terror, pero las fuerzas armadas francesas mantienen activos otros dos frentes de batalla en el exterior. Desde 2013, Francia ha sido el país europeo más activo en el combate al yihadismo dentro y fuera del país. Desde la segunda mundial las fuerzas armadas francesas no habían tenido un papel tan protagonista y exigente como hasta hoy. El presidente François Hollande se ha convertido en un jefe militar permanente.

Al poco tiempo de llegar al Elíseo, Hollande lideró una coalición de países para lanzar bombardeos en Siria. No se consumaron porque Barack Obama acabó desligándose de la operación. Al año siguiente, el mandatario francés lanzó en la República Centroafricana operaciones para poner freno a las matanzas interétnicas y religiosas. Llegó a desplazar una Brigada mixta de unos 2.500 militares.

En los últimos años, Francia amplió en miles de kilómetros cuadrados las operaciónes contra los yihadistas. Creó la operación Barkhane, que tenia como objetivo luchar contra el terrorismo en la región del Sahel en la sabana sudanesa y donde fueron desplegados 3.500 militares, 35 aviones de todo tipo y 400 blindados. Desde Mauritania hasta Chad, cubren una superficie cinco veces superior a la de Francia para interceptar a grupos yihadistas en todo el Sahel.

En septiembre de 2014, Francia inició los bombardeos en Irak contra el ISIS. Envió cazabombarderos a Jordania y Emiratos Árabes y desplegó un millar de militares. Hoy participan en la operación, bautizada con el nombre de Chammal, con 17 aviones y una fragata han sido desplegadas. Chammal es el nombre de la operación militar que Francia lleva a cabo en Irak para contener la expansión del Estado Islámico y en apoyo del Ejército de Irak. La operación se limita a ataques aéreos; no se utilizan tropas terrestres.

Las autoridades francesas han aseguró que los atentados de París en noviembre del 2015 fueron una represalia por la Operación Chammal.

Cuatro meses más tarde, los yihadistas iniciaron los ataques de gran envergadura en Francia, el país europeo que más combatientes islamistas ha exportado al califato: más de 1.600, decenas de ellos procedentes de la zona de Niza. Los islamistas provocaron en enero de 2015 en París la matanza en la revista Charlie Hebdo y el mortal ataque a un supermercado de comida judía.

La respuesta fue sobre todo militar: fortalecer con más aviones la operación Chammal. En paralelo, casi 10.000 militares se desplegaron por toda Francia para vigilar centros religiosos y colegios o estaciones de tren y aeropuertos. La presencia de militares con fusiles y chalecos antibalas es ya parte del paisaje habitual en el país.

A la vez, Gobierno y Parlamento han endurecido toda una batería de nuevas leyes antiterroristas. En Francia es ya legal la masiva de recoger datos de los todos los habitantes franceses e información de sistemas de comunicaciones.

En noviembre del año pasado, un comando de una decena de yihadistas residentes en Bélgica algunos de ellos excombatientes en Siria asesinó a 130 personas en la sala Bataclan y en bares y terrazas de París. La respuesta fue enviar de nuevo al portaviones Charles de Gaulle, buque insignia de la flota, para intensificar los bombardeos.

Sus aviones cazas (Rafale) bombardearon especialmente a partir de entonces los lugares de entrenamiento de yihadistas en los que previamente se habían escuchado conversaciones o mensajes en francés. Se trataba de eliminar a combatientes que seguramente habían partido de Francia y eran entrenados también para cometer atentados en su tierra de origen.

El Gobierno asumió que en esos ataques aéreos podían morir ciudadanos de nacionalidad francesa y argumentó que lo hacía “en defensa propia”. Fue ese el argumento que empleó para ampliar los bombardeos a Siria a partir de septiembre del año pasado.

En el frente interior, los 10.000 militares de la operación Centinela iban a ser reducidos a 7.000, pero se ha paralizado el plan tras el atentado de Niza. Toda Francia está bajo la amenaza del terrorismo islamista.

En los últimos dos años, se han producido otros atentados en Francia con menos víctimas. El último, el mes pasado en Yvelines, cerca de París, donde un islamista mató a cuchilladas a un policía y a su esposa, también funcionaria de seguridad. Interior asegura que han sido abortados al menos otros doce ataques.

Desde los ataques a Charlie Hebdo, el gobierno francés y sus fuerzas armadas han introducido una serie de nuevas medidas contra el terrorismo incluyendo amplios poderes de vigilancia para espiar a los ciudadanos destinados a prevenir nuevos ataques yihadistas.

Agentes franceses antiterrorismo han frustrado varios complots yihadistas, incluyendo un plan para atacar una importante base naval de Toulon, y un intento de asesinar a un diputado socialista en París.

Como los últimos ataques en París (así como el fallido atentado a un tren de alta velocidad de Ámsterdam a París en agosto) lo evidencian, la vigilancia no es infalible.

Francia y los franceses ya no están seguros. Se necesitan medidas urgentes y mientras sus fuerzas armadas sigan actuando fuera de su territorio los ataques en contra de su población serán mas constantes.