La designación de una experredista sin arraigo ni liderazgo ha provocado –aunque traiga bendición– una gran inconformidad entre los tricolores de Edomex

 

 

Muy mal cayó entre el priismo mexiquense el envío de Rosario Robles como supuesta operadora electoral a esta entidad donde estará en juego el próximo año la gubernatura.

 

La titular de la Sedatu habría recibido tal encargo directamente de Luis Videgaray, secretario de Hacienda, y hombre de todas las confianzas del Presidente.

 

Sin embargo, la designación de una experredista sin arraigo ni liderazgo ha provocado –aunque traiga bendición– una gran inconformidad entre los tricolores de Edomex.

 

Anaya: nuevas pugnas

 

Días complicados se le vienen en agosto a Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN.

 

El cambio en la coordinación de la bancada del PAN en el Senado y el nombramiento del presidente de la Mesa Directiva en San Lázaro abre la puerta a una nueva pugna dentro del panismo que pudiera golpear las aspiraciones presidenciales del líder.

 

Anaya tiene previsto cambiar a Fernando Herrera como coordinador de los senadores mientras que la designación del presidente de la Cámara de Diputados –que este año le toca al PAN– ha desatado ya los primeros roces entre los diputados panistas.

 

Entre los aspirantes a la Mesa Directiva se encuentra Gustavo Madero, el expresidente del PAN a quien Anaya intentó mandar a la congeladora pero que ahora está de vuelta tras las victorias de Javier Corral en Chihuahua y José Rosas Aispuro en Durango.

 

“¡Ay Dios!”

 

Cuando pensábamos que ya habíamos visto todo de Andrés Manuel López Obrador, la noche del domingo nos volvió a sorprender.

 

Sacó de su caja de recursos interminables una cita de la Biblia para decir que está mal quitar el salario a los maestros en paro, lo que calificó de “antibíblico”.

 

“No retendrás el salario mínimo del jornalero hasta el día siguiente”, citó AMLO en su Twitter el versículo 19:13 del Levítico.

 

Lo que el tabasqueño no vio venir es que el argumento para refutarlo saldría del mismo libro que considera sagrado, pues en el versículo 3:10 de 2 Tesalonicenses dice: “Que si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”.

 

Ahora sí que: “¡Ay Dios!”.