¡QUE CONSTE… SON REFLEXIONES!

“HAY HOMBRES QUE DEJAN PENAS Y OTROS QUE DEJAN HUELLAS”.

 

 

Estar en la función pública con el sentido claro del deber y del tener conciencia de que se es servidor público para servirle y no servirse del mismo, no es tarea consciente y fácil en los tiempos actuales, menos, cuando se sirve al sistema de recaudación fiscal por aquello de que a todos nos gusta cobrar pero no nos gusta pagar. Víctor Bastida, es esa rara clase de servidores que deja huella y no penas, que supo que servir era mejor que imponer y reprimir, que ayudar y proteger garantizaba el buen flujo y la confianza en la institución recaudatoria y en el sistema, protegía a su institución, el SAT, y dejaba claro que él servía para servir. En este lapso, deja una huella firme y clara de su buen servir y de su honesto proceder, y si bien cambia su actuar a Coatzacoalcos, Veracruz, lo sabemos cercano a los afectos y amistades que supo construir. Sabemos que le irá bien y a lo mejor mejor, como dicen en mi pueblo, y esto lo sabemos porque conocemos su proceder y su actuar sincero y ayudador.

Ser un servidor del órgano recaudador del SAT en los tiempos actuales es casi como ser condenado de antemano al rechazo y al aislamiento, y eso sucede en muchos sitios, donde los funcionarios piensan que son para imponer y no para convencer. La experiencia adquirida en un estado en permanente crisis, seguramente le permitirá entender la crisis en la que ahora está sumida la región de Coatzacoalcos, por la crisis petrolera y por los acontecimientos trágicos en que se ha envuelto mucha de su plataforma empresarial y comercial. La región del Istmo está en crisis productiva y comercial, pero también tiene una seria crisis de credibilidad y de inestabilidad política, el ejemplo más claro es la división de los veracruzanos en los tiempos actuales derivados de una pésima administración estatal llena de recovecos oscuros y de corruptelas claras, y de ahí, el que sea importante el que llegue a ese punto un hombre de experiencia probada y de calidad humana franca y seria, como la de Víctor Bastida, a un punto de crisis. Yo no sé cómo se determinan los cambios en el SAT, esas cosas son como mágicas y ocultas en la burocracia administrativa del país, es como la carta secreta de los jugadores y en especial es el as bajo la manga del jefe del equipo, pero imagino que cuando no sufren confrontaciones violentas de carácter institucional es porque hacen más o menos bien su trabajo, y esto es lo esencial, así que creo que cuando hay rotación de mandos es bueno, no solemne porque se evitan los cacicazgos institucionales que generan conflictos estatales y se van formando y forjando nuevos cuadros en la administración pública, tan necesarios en los tiempos revueltos que pasamos e indispensables para los tiempos violentos que pasaremos en el futuro.

Los grupos sociales que se deben sortear en Oaxaca cambian radicalmente en Coatzacoalcos, Veracruz, porque allá, se enfrentarán con grupos empresariales diferentes, poderosos, integrados nacionalmente y fuertes en lo económico y poderosos en lo político, también, tendrán que enfrentar a los grupos organizados de trabajadores con una amplia experiencia sindical y por tanto institucional que les han permitido ser sobrevivientes de los cambios brutales en este sector que ha sufrido el país, así que cuando llega un nuevo funcionario de la recaudación se ponen las cosas tensas, y se van probando las fuerzas y las capacidades, y cuando un funcionario no entiende este proceso se corre el riesgo de entrar en picada y violentar las cosas al extremo de la confrontación social y política que incluye, por supuesto, la confrontación económica; en el cambio político que se avecina en Veracruz con las diferencias políticas que se generan en el estado y la región, el mantener funcionarios federales con experiencia y capacidad es vital para mostrar la nueva cara de una administración y las bondades de la democracia, independientemente de quién sea el triunfador, porque debemos entender que en las confrontaciones no hay vencedores ni vencidos sino destructores y destruidos y si no se saben recomponer los equilibrios de fuerzas y emparejar las tensiones la violencia y sus consecuencias son muy cercanas a las tragedias nacionales o regionales, por ello insistimos en que cuando hay cambios de funcionarios federales en un conflictuado estado se debe entender que los cambios deben servir para mejorar y eliminar tensiones no agravarlas. Sin duda, extrañaremos al amigo Víctor Bastida, pero le deseamos el mejor de los caminos llenos de luz y de buena voluntad que sabe machetear en las selvas tupidas y en las comunidades conflictivas o complicadas, y como dicen en mi tierra: el que es perico, donde quiera es verde, y llega a hablar…