En este mes de agosto, se inaugurarán los XXXI Juegos Olímpicos de verano en Río de Janeiro, Brasil. Ante tal acontecimiento resulta importante hoy destacar a aquellos personajes que han puesto en alto el nombre de nuestro país en estos encuentros deportivos globales.

 

 

 

Empecemos en esta entrega con un legendario entrenador de caminata:

Jerzy Hausleber, Nació en Gdansk, Polonia y vistió de luces a la marcha de nuestro país por cuatro décadas. Convirtió a México en una potencia global en la demandante disciplina. Nueve medallas olímpicas tienen su sello: la más emotiva, aquella plata que ganó el militar michoacano José Pedraza, en los Juegos Olímpicos de México 68 aquel 14 de octubre en una enardecida ciudad universitaria en la capital de nuestro país. Su momento cumbre: las tres medallas olímpicas de Los Ángeles 1984, con Ernesto Canto y Raúl González.

Con tanta gloria a cuestas, Hausleber se rehusó a recibir solamente un diploma en una ocasión muy especial. No pudo obtener el apoyo económico de 577 mil pesos en 2011 al ganar por segunda vez el Premio Nacional del Deporte. El reglamento del galardón se lo impedía. Fue un golpe muy duro el de aquel entonces para la precaria situación económica del padre de la caminata mexicana.

El entonces presidente de México Felipe Calderón, al conocer la negativa de la recepción del premio nacional, instruyó que se le entregara a Hausleber una beca vitalicia para un retiro digno. Las autoridades deportivas archivaron en el baúl de la ingratitud la propuesta del presidente.

En precaria situación económica y física, olvidado por sus propios discípulos, Jerzy aún trabajaba lastimosamente, con más de 80 años de edad.

La mayoría de los hombres que han manejado y manejan el deporte en México han sido insensibles incluso, con nuestras glorias olímpicas. No podemos olvidar hoy, el ignominioso caso de la máxima gloria del deporte mexicano y ganador de cuatro medallas: el legendario clavadista Joaquín Capilla ¿Qué podía esperar un entrenador nacido en Polonia en nuestro país?

Hausleber falleció el 13 de marzo de 2014, sumido en el olvido, la ingratitud y el abandono. Algunos noticieros ni siquiera mencionaron su deceso. Los tuits que recordaron al gran entrenador se pudieron contar con los dedos de una mano.

Jerzy llegó a México en la década de los 60’s, se naturalizó, los nombres de sus hijos: Andrés y Tomás, enseñan su amor a México. En cualquier otro país, su palmarés le hubiera alcanzado para tener un retiro digno. A lo mejor se equivocó al escoger a su segunda patria.

El caso es que, después del hombre que vistió de luces a la marcha mexicana y la hizo respetar en todas las justas deportivas de su tiempo, la caminata de México nunca volvió a ser la misma.

Hoy el maestro ha marchado. Vivo muy pocos le recordaron; muerto hoy, la mayoría le ha olvidado.

Twitter: @santiagooctavio