Brasil, Río de Janeiro.- Se le podrá perdonar a los atletas y visitantes olímpicos si sienten que accidentalmente entraron en los escandalosos estadios de futbol de Brasil, donde los insultos, abucheos y directa hostilidad contra los equipos rivales son comunes.

Ya sea boxeo, judo, esgrima o incluso tenis, los aficionados brasileños están tratando a varios deportes olímpicos como si fuera un partido de Flamengo vs. Fluminense, un rivalidad que atraviesa Río en la que las pasiones, además de las escupidas y los ocasionales puñetazos, con frecuencia dominan.

 

El sábado, mientras el esgrimista brasileño Ghislain Perrier esquivaba estocadas de Ma Jianfei, el público local abucheaba al rival chino pese a que ganó. En el tenis de Río, lejos de la seriedad de torneos como Wimbledon, los aficionados brasileños se burlaron del alemán Dustin Brown, número 86 del mundo, cuando no llegó a una fácil devolución.

 

“La gente parece pensar que es un partido de fútbol”, dijo Guilherme Toldo, un esgrimista brasileño que el domingo se sorprendió por el abucheo y los sonidos del público local dirigido a los rivales extranjeros en lo que tradicionalmente es un deporte más apagado.

 

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