Nació en Baja California hace 22 años, gimnasta especialista en salto de caballo, Alexa Moreno terminó su participación en el all-around individual en el lugar 31 de 59 competidoras en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, después de realizar pruebas en barras asimétricas, suelo y viga.

 

 

Menudita, con un hermoso traje color verde, Alexa Moreno lo dio todo en la cita olímpica de Río de Janeiro. Todos lo pudimos apreciar.

Si tenemos en cuenta los nulos apoyos que reciben los atletas en nuestro país, a excepción de las divas que juegan al fútbol y que, los dirigentes deportivos solo van a pasear a los juegos olímpicos cada cuatro años, los logros de Moreno en una disciplina en donde México nunca ha destacado, son por lo menos plausibles, titánicos.

Está claro que llegar a unos juegos olímpicos es el máximo logro de una atleta. Eso nadie puede regateárselo a Alexa.

La misma generación de imbéciles en redes sociales, amigos de nada y enemigos de todo, al término de la participación de la bajacaliforniana se volcaron a criticar el físico de la joven gimnasta. Los ataques contra ella mostraron a ese México que debemos desterrar, al México mediocre incapaz de reconocer los esfuerzos y logros deportivos de nuestros compatriotas.

Nos gustaría saber cuántos de los idiotas que la criticaron, serían capaces de clasificar a una justa olímpica y hacer un papel más decoroso.

Sin duda este es el México de una generación joven capaz de endiosarse viendo series de narcos; el México de quienes escuchan la música de otro idiota que fomenta el feminicidio y, es también ese mismo México incapaz de valorar el coraje y esfuerzo de una chica que se atrevió, que se esforzó al máximo en la gimnasia artística en la justa de Brasil.

Necesitamos más mujeres como Alexa Moreno que se atrevan a intentar destacar en un deporte olímpico en donde nuestro país está muy lejos del nivel de las potencias en la disciplina. Que se atrevan a vivir con los valores que el deporte promulga para que, a pesar de todo, con dedicación y entrega puedan llegar a donde sea, y alcanzar cualquier meta.

Alexa Moreno podrá contar mañana a sus descendientes que participó en una justa olímpica empleando el mayor de sus esfuerzos y que, después de ello, recibió críticas de un grupo de desadaptados incapaces de aportar, pero muy efectivos para denostar. Sin duda también hoy por hoy, está convencida de que los imbéciles son excepcionales para menospreciar el esfuerzo ajeno y que, lo único que con ello sin duda siempre consiguen, es sobresalir en el pozo de la mediocridad.

¡Muy mal por ellos!

Tuíter: @santiagooctavio