La Sub 23 quiere seguir soñando con refrendar el oro. Foto: Xinhua

 

 

Cd. de México .- Sin el líder Oribe Peralta, sin el versátil Rodolfo Pizarro y con dos jugadores que ayer entrenaron por primera vez en Brasil, ese es el dibujo de la Selección Mexicana que hoy se juega la vida en los Juegos Olímpicos frente a Corea del Sur.

 

El camino a la medalla es rocoso. El Tricolor sale a la cancha del Mané Garrincha, en Brasilia, con la obligación de vencer y así no encomendarse a una resistencia heroica de Fiji ante Alemania.

 

Raúl Gutiérrez dirige al equipo encargado de salvar el verano de las Selecciones varoniles o acrecentarlo. La estructura directiva del Tri también se juega varias cartas.

 

Corea fue un adversario de mucho cuidado para México en los pasados Olímpicos, en un partido que culminó 0-0. Ya desde antes de que viajarán a Brasil, en el Tricolor reconocían la dificultad del rival asiático en esta categoría. Hoy una igualada más tendrá a los asiáticos en Cuartos de Final.

 

En el otro frente, Alemania asegura su clasificación si derrota a Fiji por una diferencia de cinco goles, situación factible.

 

Al Tri sólo le sirve el empate si la Mannschaft es incapaz de vencer por más de tres anotaciones a los de Oceanía.

 

ESTRUCTURA A PRUEBA

 

El pase a los Cuartos de Final de los Juegos Olímpicos no es lo único que está en juego hoy en el México-Corea del Sur.

 

El escandaloso 7-0 de Chile sobre México en la Copa América extiende sus tentáculos hasta Brasilia.

 

A principios de año, la FMF estableció como objetivos de las Selecciones varoniles el quedar entre los primeros tres lugares de la Copa América, el clasificar al Mundial de Futsal y el ser medallista en Brasil; ya falló en los dos primeros.

 

Desde que Decio de María asumió formalmente el mando en la Federación, el Tri mayor consiguió el pase a la Copa Confederaciones 2017 y el clasificar como primer lugar al Hexagonal de la Concacaf, pero ahora falló en la Copa América y cifra todas sus esperanzas en el equipo olímpico dirigido por Raúl Gutiérrez que se juega la vida en un partido.

 

Reforma / Edgar Contreras