(Reuters) — Ya es una pose familiar: los atletas olímpicos sonríen mientras fingen morder la medalla que cuelga de su cuello.

 

 

Pero, ¿por qué lo hacen? La mayoría de las veces es para satisfacer a los medios ávidos de esas poses, dice David Wallechinsky, presidente de la Sociedad Internacional de Historiadores Olímpicos. Los campeones, emocionados, usualmente apaciguan las peticiones de los fotógrafos olímpicos cuando muerden su botín.

“Se ha vuelto una obsesión con los fotógrafos”, dice Wallechinsky, coautor de The Complete Book of the Olympics (El libro completo de los Olímpicos). “Creo que la ven como una toma icónica, como algo que probablemente puedes vender. No creo que sea algo que los atletas querrían hacer por su propia cuenta”.

 

En 2012, notó que la práctica se volvió más frecuente que antes, aunque no tiene una explicación del motivo. Y, en Río 2016, Michael Phelps revive la tradición.

No solo en los Juegos Olímpicos

 

Pero no solo es un fenómeno olímpico. El jugador español de tenis, Rafael Nadal, también muerde sus trofeos cuando gana.

Históricamente, la práctica de morder el metal parece tener sus raíces en la falsificación de dinero. Los administradores de dinero mordían las monedas para probar su autenticidad, explica David W. Lange, de la Corporación de Garantía Numismática de Estados Unidos. El oro es un metal relativamente suave y muestra su desgaste cuando está muy usado.

 

Pero debido a que las monedas no contienen metales preciosos desde hace 50 años, ahora sería tonto morderlas.

 

¿Y cuánto oro hay en una medalla olímpica?

Eso varía en cada edición.

 

En Río 2016, las medallas de oro están realmente hechas con 494 gramos de plata y seis de oro.

 

La cantidad de oro utilizada se redujo después de cada una de las dos guerras mundiales, de acuerdo con el coleccionista de medallas olímpicas y experto, Jim Greensfelder. Solo tres Olímpicos (1904,1908 y 1912) tuvieron medallas de puro oro, pero eran más pequeñas.

 

Reuters