Obtener del gobierno puestos burocráticos, dinero, todo cuando se les ocurre, por medio de la violencia, la presión y el chantaje político (“si no me cumples gobernador o secretario, hago público nuestras complicidades”), es una escuela nefasta que desde hace 35 años ha extendido el cartel 22.

La mayoría de los líderes sindicales en Oaxaca, como el de la SSO, del gobierno municipal, de los burócratas del gobierno del estado, etc., idealizan ser como la sección 22 del SNTE que todo lo obtiene con facilidad ante un gobierno pusilánime.

Lamentablemente, reproducen solo lo malo del sindicalismo oficial que en estos tiempos es usado, no para la reivindicación laboral genuina del trabajador, sino para fines meramente políticos y económicos.

Ejemplo clásico es el SNTE y su sección en Oaxaca. Este sindicato servía sumisamente al gobierno con su voto corporativo y sus agremiados eran usados como carne de mitin. Lo sorprendente es que esa obediencia política aunada a la corrupción más potenciada, se refleja hoy con mayor descaro en la CNTE y su brazo golpeador en Oaxaca, el cartel 22. Son estos los que ya no solamente heredan las plazas, como lo hace el SNTE sino que las ofrecen al mejor postor. El tráfico de empleos y ascensos en el IEEPO que por tantos años controló el cartel 22, elevó a 85 mil el número de maestros y trabajadores de la educación.

Vale la pregunta ¿Dónde trabajan esos 85 mil que cobran como maestros y empleados del sistema educativo?

El voto corporativo y la sumisión al gobierno como lo hace el SNTE, los convirtieron los de la CNTE en un gran negocio. Como auténticos sicarios comercian todo tipo de adhesiones con políticos, principalmente los que se dicen de “izquierda”. Así lo hicieron con Gabino Cue. Así lo hacen en este momento con el dueño del partido MORENA, el tabasqueño AMLO.

La sombra corruptora del cartel 22 no tiene límite. Corroe más que el SNTE. En este momento, por ejemplo, no quieren que el gobierno cancele plazas de decenas de miles de aviadores. Tampoco permiten rendición de cuentas de las cuotas sindicales y que acaben las contrataciones de “maestros” que nada saben de pedagogía. Exigen contratación automática de normalistas destripados en educación pero que conocen a la perfección estrategias de marchas,, bloqueo de carreteras y calles, secuestro de funcionarios públicos, lapidación de edificios, carros oficiales y particulares con refrescos, cervezas, botanas, etc.

EL MISMO RUMBO

Esta maldita enseñanza ha permeado con fuerza en la sección 35 del sindicato de la Secretaría de Salud. Su líder, el enfermero Félix Pacheco Constantino, ha trazado la misma ruta del chantaje y la corrupción sindical. Obvio, los privilegios son primero para líderes sindicales y sus allegados.

El mismo Félix, lo primero que hizo como dirigente fue adjudicarse la plaza más alta. Egresado del CONALEP como técnico en enfermería cobra como jefe de servicios, cargo que, según el escalafón, debe ser para un profesionista con licenciatura en enfermería, maestría o especialidad en esta rama. Lo peor es que este lidercillo en sus 18 años como burócrata de la SSO, nunca trabajó en una clínica u hospital. Así lo comentan sus mismos representados.

GRILLO

Aún con estas debilidades recopiladas puntualmente por los trabajadores de la SSA, Mario Félix quiere reelegirse como dirigente de la sección 35. Sin convocatoria de por medio, anda desatado haciendo campaña abierta pensando en su reelección.

Trabajadores de la SSO comentan que está “comprando” a diversos delegados para que le sirvan de damas de compañía como son: el delegado de la Jurisdicción uno de nombre Ángel; el secretario de la subsección 07 del hospital civil, Carlos Pérez o el del centro de Oncología y radioterapia de Nombre Héctor, entre otros.

Entre los actos de corrupción de Mario Félix no solo está su complicidad en el gran saqueo, sin precedentes, de la SSA. Lo acusan de cómplice por haber avalado plazas de primera categoría que se adjudicaron el ex secretario Germán Tenorio y sus principales colaboradores. El nivel que se otorgó en connivencia con el dirigente sindical es el de médico especialista en el centro de salud de la colonia Estrella. Esto es muy criticado porque mientras el gobierno dice que investiga a Tenorio, el sindicato lo premia con una base privilegiada por la que cobra sin trabajar. Los empleados me dicen que es “aviador”. Además, el puesto era de la galena Sofía León Silva con muchos años al servicio de la SSA.

INMORAL

Además de la falta de probidad como líder sindical, Mario Félix no tiene calidad moral. Sus compañeros me hacen llegar copias de algunos documentos donde se menciona que aunque está emplazado judicialmente, niega pago de pensión a sus hijos Juan y Pamela. Me dicen que hace gala de su influencia política para evadir obligaciones familiares, además de que por mandato judicial debe pagar pensión alimenticia que exige, mediante juicio legal, su esposa Gladys Vásquez Candelaria. Es el clásico fantoche que, al escalar alguna posición de poder, cambia hasta de pareja.

Me dicen que en algunos centros de trabajo están esperando a Mario Félix. Cuando les pida votos para reelegirse, le exigirán que explique porqué su hijo Félix Vázquez cobra sin trabajar en la dirección de administración de la SSA. También anexan copia de su adscripción con un código de “apoyo administrativo en salud A8 y clave de cobro I00241611301 M030182000400063”, el más alto para un administrativo. Además, aseguran que jamás se ha presentado a trabajar.

Son varios los burócratas de los servicios de salud que, al igual que Mario Félix, pretenden el codiciado cargo sindical. Saben que es un negocio muy redituable y, por lo mismo, se ha desatado al interior de la sección 35 una guerra intestina de “sálvese quien pueda”.

Aunque aún no publican la convocatoria para la renovación de la dirigencia sindical, al interior del grupo que controla la sección 35 con el corrupto Jenoe Ruiz a la cabeza, se observa una auténtica cena de negros. Todos filtran los pecados de uno y otro, el cúmulo de abusos de los que consideran sus competidores en pos del mismo hueso y como dicen los mismos trabajadores de salud, “entre tantas mulas solo las patadas se oyen”. Mañana seguimos.