Toronto. El drama esclavista The Birth of a Nation, que estaba llamado a repetir el éxito de 12 Years a Slave en los Oscar, tendrá esta noche en el Festival de Toronto su primera proyección después de que estallara el escándalo por las acusaciones de abuso sexual contra su director, guionista y protagonista, Nate Parker, y su coguionista, Jean Celestin.

Ahora, toda la atención está puesta en Parker, quien podría asistir a las proyecciones de esta noche en el Teatro Winter Garden y el Teatro Elgin de la ciudad canadiense, lo que marcaría su primera comparecencia pública en un festival de tan alto perfil después del surgimiento de la polémica en torno suyo.

 

Las dos funciones de esta noche figuran bajo el rótulo “extended”, lo que significa que se prevé un “Q&A” tras la proyección, es decir, la posibilidad de que el público converse con su director o sus actores.

 

Si bien el caso que involucra a Parker se remonta a casi 20 años atrás, cuando era un estudiante universitario, y fue exonerado, el resurgimiento de nuevas revelaciones sobre el mismo -entre ellas que la mujer abusada, una estudiante, se había suicidado en 2012- opacaron el recorrido de la película, que se había estrenado mundialmente con gran éxito de público en el Festival de Sundance, a principios de año. Celestin fue condenado, pero su veredicto anulado luego. Parker, por su parte, dijo tras el surgimiento del escándalo que la relación con la mujer había sido consentida.

 

Tras su buena recepción en Sundance, Fox Searchlight adquirió la película -disputada en ese momento por varias distribuidoras- por una importante suma de 17.5 millones de dólares. Si bien las acusaciones contra Parker no eran un secreto, al parecer nadie prestó demasiada atención a su pasado, que no estaba por ese entonces en el centro del ojo público.

 

El caso es aún más llamativo porque la película intenta ser, justamente, un alegato en defensa de los derechos civiles y por ende, de los derechos humanos. Se preveían, incluso, varias proyecciones en universidades y otros ámbitos de interés social para discutir sobre estos temas en un año marcado por la polémica #oscarssowhite por la falta de nominaciones para actores negros en Hollywood y los numerosos casos de abusos policiales contra afroamericanos en Estados Unidos.

 

La historia escrita por Parker y Celestin sobre el predicador esclavo Nate Turner, que lideró en 1831 una sublevación contra los dueños de plantaciones en el estado de Virginia, parecía hecha a la medida de los votantes de la Academia de Hollywood que deciden las nominaciones al Oscar, siempre dispuestos a distinguir películas que aborden temas “importantes”, basadas en historias reales o enmarcadas en otras épocas de la historia.

 

El film, en un giro que busca hacer cuentas con la historia, toma su nombre del clásico mudo y en blanco y negro de 1915 de D.W. Graffith, considerado una obra maestra del cine pero, a su vez, una película teñida por las ideas racistas de la época.

 

La reacción del público que asista esta noche a las proyecciones de The Birth of a Nation en Toronto quizá sea una pista que permita adivinar si la obra de Nate Parker logrará trascender la polémica de la que es objeto su autor.

 

La Jornada