Al lado de su hermano, Félix, el general Díaz tomó la decisión de recuperar la ciudad de Oaxaca, tomada por el entonces ejército más poderoso del mundo

 

 

OAXACA, Oax.- Cuenta la historia que el general José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, junto con su hermano, Félix Santiago El Chato, se reencontraron en Asunción Nochixtlán, el mes de septiembre de 1866. Ahí fue donde tomaron la decisión de reagruparse y rescatar la ciudad de Oaxaca, ocupada por las fuerzas del ejército francés, conocido entonces como el más poderoso del mundo.

 

Ambos militares acordaron en ese punto de la región Mixteca la estrategia para recuperar la capital, y otras plazas de Oaxaca, sitiadas por los franceses. Conocían muy bien Santa María Asunción Nochixtlán, en algún tiempo prospera por el comercio de la grana cochinilla.

 

En Nochixtlán sonaron los tambores de guerra, los hermanos Díaz Mori protagonizaron una batalla en contra de la caballería húngara.

 

“Supieron que un destacamento del ejército austriaco y belga, que participaba con los franceses, leal al emperador Maximiliano de Habsburgo, estaba en los alrededores de la Mixteca, por lo que el 23 de septiembre, antes del alba, salieron en su persecución con su caballería”, comentó el cronista de la ciudad de Oaxaca, Jorge Bueno Sánchez.

 

“Porfirio y Félix pelearon juntos en la batalla: recogieron a tres muertos y más de veinte heridos”, señaló.

 

Entre los muertos, anotó, se encontró al conde de Gantz, quien fue sepultado, por órdenes del general Díaz en el panteón municipal de Nochixtlán. Su tumba permanece hasta hoy día.

 

“A esta batalla, ocurrida hace 150 años, se le considera como el principio del fin de la invasión francesa en México. Todos cantaban ese triunfo. El propio presidente Juárez en su periplo por tierras del norte escuchó atento las conquistas de Porfirio, su paisano”, subrayó.

 

El cronista de Oaxaca apuntó que antes de recuperar la capital del estado, pasaje considerado como la caída del Imperio de Maximiliano, Díaz también ganó las batallas de Miahuatlán y la Carbonera, en inmediaciones del municipio de San Francisco Telixtlahuaca, en los Valles Centrales, lo que le daría fama nacional.

 

BATALLA AL LADO DE LOS CUERUDOS

 

La batalla de Miahuatlán tuvo lugar el 3 de octubre de 1866 en las inmediaciones de la población del actual municipio de Miahuatlán de Porfirio Díaz, en la región de la Sierra Sur, entre elementos del Ejército mexicano y pobladores, al mando del general Porfirio Díaz y tropas francesas al servicio de Maximiliano de Habsburgo.

 

La topografía del lugar de la batalla, en las proximidades del pueblo de Miahuatlán y el conocimiento del terreno le dieron el triunfo a Díaz, que después él mismo consideraría en sus memorias como la acción más estratégica y brillante que libró durante la Segunda Intervención Francesa, pues con sólo cerca de mil personas derrotó al ejército francés, que tenían más del doble de efectivos, mejor armados y entrenados que los mexicanos.

 

A la ofensiva contra el ejército francés se sumaron habitantes de la localidad, miahuatecos aguerridos.

 

El general Porfirio Díaz se concentró entre la Loma del Panteón y la Loma de Los Nogales, su reducida tropa y los miahuatecos, conocidos con el apodo de “los cuerudos”, vencieron a sus enemigos, los franceses, aun cuando eran menos y no contaban con suficiente armamento.

 

Se dice que fue la estrategia de Porfirio Díaz la que les concedió el triunfo.

 

En relación con este capítulo en la vida del general, el cronista de la ciudad de Oaxaca, Jorge Bueno Sánchez, destacó que Díaz desarrolló una habilidad militar innata para “emboscar”, y ese talento fue el principio de sus triunfos en batalla.

 

Este año, cuando se conmemora el 150 aniversario de la batalla de Miahuatlán, se realizará la escenificación de aquel pasaje histórico.

 

Los participantes, alumnos de bachillerato, representarán la gesta heroica, ataviados con uniformes del ejército imperialista, republicano y la vestimenta miahuateca de aquellos años: calzón de manta, guaraches, sombrero “panza de burro” y la famosa “capulina” de cuero.

 

Además se contará con la participación de elementos del Ejército mexicano de la 44° Zona Militar en la escenificación, prevista en el municipio de Miahuatlán, el próximo lunes, 3 de octubre.

 

LA BATALLA DE LA CARBONERA

 

Al igual que las batallas de Nochixtlán y la de Miahuatlán, la de La Carbonera, en San Francisco Telixtlahuaca también cumplirá 150 años.

 

Fue el 18 de octubre de 1866, en la que las armas encabezadas por el general Díaz se cubrieron de gloria al derrotar al ejército invasor.

 

En ese lugar, hoy conurbado a la ciudad de Oaxaca, fue donde el Soldado de la Patria, al frente del Ejército de Oriente infringió la tercera herida mortal al ejército francés.

 

“Una vez más, pese a su inferioridad numérica, los soldados mexicanos lograron derrotar al ejército del general conservador Carlos Oronoz”, comentó Bueno Sánchez.

 

PARTE DE GUERRA

 

En su parte de guerra, el general Porfirio Díaz informó: “Comenzamos a combatir a la una, con tenacidad y valor por ambas partes, son las siete de la noche y me encuentro en el paraje de Las Minas, después de tres leguas de persecución al enemigo, teniendo en mi poder 396 prisioneros austriacos, polacos y húngaros, de ellos siete son oficiales”.

 

Campaña y estrategias

 

De acuerdo con historiadores, Porfirio Díaz aprovechaba el conocimiento que los habitantes tenían de su terreno, por lo que ideó estrategias en donde utilizó el lodo y la humedad para entorpecer los movimientos de los soldados franceses, quienes, al no poder moverse con libertad, cayeron ante las fuerzas oaxaqueñas.

 

El 3 de octubre, en Miahuatlán, aproximadamente mil personas, entre militares y campesinos, conformaron el ejército comandado por Porfirio Díaz, quien a pesar de ser superado en número por casi el doble, logró vencer al enemigo francés, que estaba mucho mejor armado y entrenado.

 

Abandonó la carrera religiosa por Juárez

 

Encaminado en el sendero de las leyes, abdica de la carrera jurista para entrar al Ejército y oponerse así a la releección de Santa Anna.

 

Nacido en Oaxaca en 1830, Porfirio Díaz Mori desde muy joven sintió una enorme admiración por Benito Juárez, de quien sería firme partidario durante muchos años.

 

Debido a su influencia abandonó la carrera eclesiástica y pasó a la universidad a estudiar leyes, pero se decidió por ingresar en el Ejército con motivo del pronunciamiento contra el presidente Santa Anna, por su impuesta reelección.

 

Porfirio Díaz fue un destacado estudiante, y a los 19 años era ya auxiliar de la cátedra de latín; en esa época sostuvo a su familia y se pagó los estudios con el dinero que conseguía dando conferencias. Una vez en el ejército luchó primero contra Estados Unidos, luego contra los franceses y más tarde contra el emperador Maximiliano. Tres guerras en las que tuvo ocasión de dar pruebas de enorme arrojo y valentía, de modo que con poco más de treinta años de edad ya se había convertido en un glorioso general.

 

En 1871 formó el partido porfirista para denunciar el abuso de poder de Benito Juárez, dando un nuevo giro a su ambición personal y orientándola hacia la asunción del más alto cargo político. No obstante, fue Sebastián Lerdo de Tejada el hombre que accedió a la Presidencia cuando Juárez falleció de un ataque al corazón al año siguiente.

 

Porfirio Díaz secundó su estrategia y rindió servicios como diputado por Oaxaca durante algún tiempo, luego se retiró a la vida privada, pero cuando supo que Lerdo pretendía presentarse a la reelección lo combatió y ocupó él mismo la Presidencia el 26 de noviembre de 1876.

 

La legalidad se restableció cuando salió elegido por el Congreso como Presidente constitucional el 5 de mayo de 1877. Durante su primer mandató reformó la Constitución para imponer, según había defendido siempre, la no reelección de los presidentes, y congruente con sus ideas, en 1880 cedió el gobierno de la nación al general Manuel González, el cual ocupó el poder hasta 1884, porque en esta fecha Porfirio Díaz volvió para quedarse hasta 1911.

 

Después de tener el grado de general y ser electo como diputado federal en 1861, durante la intervención francesa asistió a la batalla de Puebla de 1862, y al año siguiente, en la misma ciudad, fue derrotado y hecho prisionero. Logró escaparse y volvió a las armas. Tomó Taxco y ocupó Oaxaca, donde se volvió gobernador del primero de diciembre de 1863 al 12 de febrero de 1864.

 

En Oaxaca rechazó a los emisarios de Maximiliano que lo invitaron a convertirse en su aliado, lo que Díaz consideró como una ofensa y amenazó con fusilar a cualquier otro enviado que llegara con el mismo ofrecimiento.

 

El 8 de febrero de 1865, sin armamento, se ve obligado a entregar Oaxaca a los invasores, quienes lo aprehenden.

 

De nuevo logró escapar, y en septiembre de ese año obtuvo el triunfo en Tehuitzingo e inició una cadena de victorias, como la de Nochixtlán, continuando con triunfos en Miahuatlán y La Carbonera, lo que le permitió recuperar Oaxaca y convertirse en gobernador de la entidad, otra vez.

 

Posteriormente, estalla la batalla del 2 de abril, donde logra retomar Puebla, después enfrentó la ocupación de la Ciudad de México, el 21 de junio de 1867, con lo que finalizó la guerra contra el imperio. Ese mismo año se presentó como candidato a Presidente de la República, pero Benito Juárez es reelegido.

 

En 1868 se le otorgó la licencia para dejar el ejército. En 1871 presenta de nuevo su candidatura, pero el Congreso reelige a Juárez.

 

En noviembre de ese año lanza el Plan de la Noria, mediante el cual desconoce a Juárez, y se levanta en armas.

 

El Plan estipula que “ningún ciudadano se imponga y perpetúe en el ejercicio del poder”.

Excelsior / Patricia Briseño