Entre la inmensa corrupción que sembró su diputada Antonia Natividad Díaz desde el congreso del estado, el enfrentamiento interno por la voracidad de su dirigente Juan Iván Mendoza y su caída abrupta en las preferencias electorales, el PAN en Oaxaca se debate entre el descrédito y el canibalismo político. Está a punto de llegar al despeñadero.

Es tal el desmoronamiento del partido azul que, al menos, tres corrientes están exigiendo a su dirigencia nacional que ya ponga orden en Oaxaca. Coinciden en que es urgente detener la terrible antropofagia entre sus militantes.

 

La intervención de los panistas que conforman la tribu mixteca que encabeza el alcalde de Huajuapam de León, Luis de Guadalupe Martínez, sirvió como lubricante para abrir la bisagra que, después de un año de insistencias, permitió reunir al consejo estatal para erigir la comisión electoral. Lo curioso es que la aportación de los mixtecos azules no fue activa. Me dicen que lo que hicieron fue ordenar a sus consejeros que no asistieran para que los pocos asistentes votaran por dos cosas: por la aprobación del presupuesto de Juan Iván y éste con sus seguidores, a su vez, permitieran elegir la comisión electoral. Así andan de irreconciliables.

 

Lo positivo es que dieron el primer paso del proceso para la renovación de la dirigencia estatal que aún preside Juan Iván.

 

Establecida dicha comisión, esperan ahora la aprobación de la dirigencia nacional. El siguiente paso sería la convocatoria pero, según me dicen, las mismas políticas retorcidas de los grupos desde el más alto nivel, sigue retrasando su lanzamiento.

 

De todas maneras, los grupos antagónicos se reagrupan y toman posiciones para seguir las hostilidades, aunque a su partido se lo lleve el diablo.

 

Aunque la corrupción los tiene abatidos, la dupla Juan Iván-Antonia Natividad, insisten en mantenerse en el poder y obtener más dinero. Al perder jurídicamente la posibilidad de reinstalar a Antonia Natividad como coordinadora de la fracción panista en el congreso local, insisten en el cabildeo político con la primicia: “de lo perdido lo que caiga es bueno”. Me informan que ahora lo que piden es que le entreguen a Antonia Natividad 20 millones de pesos que, según ella, el Ejecutivo debe como última remesa, a la bancada azul de la cámara. Así son de insaciables.

 

Lo que se ganaron estos “líderes” del PAN con sus actitudes rapiñosas y autoritarias, es repulsión de sus compañeros de partido. Cuando Antonia Natividad fue enjuiciada por sus colegas diputados y destituida como su coordinadora, pidió a la comisión de orden del CEN su expulsión inmediata. El día en que a Juan Iván no le autorizaron su presupuesto e ignoraron su pretensión de imponer a la comisión electoral, también pidió la expulsión de 54 disidentes.

 

Además, Juan Iván está en serios aprietos por la acusación de “alta traición”. Eso significa haber pactado con el PRD candidaturas a modo. Está el caso de Carol Altamirano quien siendo dirigente del PRD, con las siglas del PAN ganó la diputación en el distrito local de Salina Cruz. Obvio, en cuanto obtuvo su constancia de mayoría, el “izquierdista” desestimó a los “derechistas”. Es decir, los utilizó en connivencia con Juan Iván.

 

Otra felonía que los panistas no le perdonan a Juan Iván. En Pochutla, su compadre Víctor Vázquez “el colorín”, con todas las posibilidades de triunfo lo relegó. La candidatura se la dio al PRD. La sorpresa es que el panista ganó la diputación pero con las siglas del PT.

 

TRAIDOR A ESTEFAN

 

Lo peor que le ha sucedido al aún presidente del PAN estatal, es que el domingo pasado le detuvieron varias camionetas en Tuxtepec ¿saben por qué? Juan Iván ordenó repartir miles de despensas con la idea de ir comprando adeptos para la candidatura de Antonia Natividad.

 

 

La noticia provocó gran hilaridad en el mundo político. Lo acusan de ladrón de las despensas que recibió para apoyar la candidatura de Estefan Garfias y las guardó para mejor momento. También confirma su condición de pérfido porque quedó demostrado que no apoyó al candidato a gobernador de la coalición PAN-PRD.

 

De este tamaño es el autoritarismo de los “líderes” que el PAN tiene en Oaxaca.

 

Aún en proceso sus peticiones de expulsión de 60 destacados militantes, incluyendo a los diputados que discreparon del manejo corrupto de Antonia Natividad, esta dupla insiste en seguir disfrutando de las mieles del poder. La idea de Juan Iván de heredar la dirigencia a Antonia, seguramente colapsará cuando la mayoría de los poco más de nueve mil panistas empadronados, les hagan sentir su despreció. Sin embargo, allí están, tejiendo utopías.

 

DIODORISTAS

 

Uno de los miembros del gabinete del gobierno “del cambio” que se ha ganado a pulso la candidatura para ser uno de los primeros secretarios en ser llamado a cuentas por tanta corrupción, es el panista Carlos Moreno Alcántara, motejado “libretón”.

 

Ante la insistencia social de investigar tanto latrocinio desde el gobierno, seguramente el libretón está tomando sus providencias. A eso se debe que esté impulsando a José Manuel Vázquez Córdova, como candidato a presidente de su partido, el PAN. Se trata de un joven militantes con experiencia política pero se le atraviesa un viejo zorro como es Luis de Guadalupe Martínez.

 

Digo astuto zorro por su permanencia en el control del PAN en la Mixteca. Aunque perdió (¿o fue negociación?) ante el PRI la presidencia municipal de Huajuapam, está cabildeando para ser el nuevo presidente.

 

Está sumando a su causa a otros cabecillas que andan desbalagados. Es el caso de la tres veces diputada sin haber ganado nunca en las urnas, Eufrosina Cruz Mendoza. Esta dama adicta a los negocios desde el poder, controla el presupuesto del ICAPET con su directora Ivón Gallegos. En las cuentas de este instituto también hay sospechas por la gran cantidad de becas a obreros fantasmas. Es decir cobran como trabajadores en capacitación pero se dedican al activismo para el PAN.

 

La tribu de Eufrosina la integra con Ivón y Clarivel Rivera. Las tres ya juraron lealtad a Margarita Zavala en la lucha por la candidatura presidencial. Esto las obligó pintar su raya ante Juan Iván y Natividad que, hasta el momento, siguen en el proyecto de Ricardo Anaya.

 

Con estas condiciones, imposible que el PAN levante cabeza en Oaxaca.