1.- En la SCT México y Oaxaca la corrupción está al tope

2.- ¿Y el delegado de la Sedatu Elpidio Concha dónde está?

3.- Se apagó la llama de Ayotzinapa en Oaxaca

 

 

Una jovencita violada, golpeada, arrastrada y enterrada entre el monte de la zona mazateca; un ataque armado a un individuo en Juchitán que deja un muerto; cuatro delincuentes que ejecutan a un campesino en Coatlán, y en respuesta los pobladores buscan y matan y torturan a esos cuatro.

Un ladrón entra a la casa de artesanos en Teotitlán del Valle y mata a dos; ejecutan en Puerto Escondido a un hombre en el interior de su carro; asesinan a una pareja en Ixhuatán, entre ellos un profesor; secuestran por varias horas a una niña en la populosa colonia Reforma de la capital; “polleros” atacan a agentes de Migración….

No, no es Tamaulipas o Guerrero o Morelos o Michoacán; no es ningún estado violento del país, que se caracteriza por la alta presencia del crimen organizado. Es Oaxaca y también tiene desatada a la delincuencia, al estilo del narcotráfico.

Y todos los hechos narrados y varios más ocurrieron en la semana que inició del 25 de septiembre, es decir, en no más de cuatro días. Y toda esa herencia y más, dejarán los funcionarios del área de procuración de justicia y seguridad pública al próximo gobernador, Alejandro Murat Hinojosa.

Pues bien, faltan exactamente dos meses para que inicie el sexenio del joven surgido del PRI que derrotó al PAN y PRD en el pasado proceso electoral del 5 de junio, y en absoluto hay orden en Oaxaca; deudas acumuladas por todos lados, proveedores que exigen pagos, no hay ninguna obra pública, regalo de concesiones y fiats notariales al por mayor, corrupción en áreas de salud y mucho más, pero no pasa nada.

Sobre todo en el área de procuración y seguridad. El Fiscal General del Estado, Héctor Joaquín Carrillo Ruiz, parece una buena persona; pero el parecido no tiene absolutamente nada con su labor amable. ¿Por qué la población toma justicia por su propia mano, como en el caso de San Pablo Coatlán? Porque sencillamente la gente ya se hartó de las injusticias.

Es decir, se hartó del burocratismo, se hartó de que la lentitud de los procesos de denuncia, se hartó de que haya más derechos para los delincuentes que para las víctimas, se hartó de que en la Fiscalía para hacer una diligencia, todo es dinero. ¿Tiene razón la sociedad? No en hacer justicia por su propia mano pero sí en criticar y señalar el nulo avance de las investigaciones para castigar a los culpables.

El más reciente fracaso de la Fiscalía se llama Juchitán. Hay que recordar que como nunca, es el municipio más violento del estado y quizá del país, donde no hay semana en que haya muertos, donde no hay día en que haya asaltos a plena luz del día.

La Fiscalía suplantó a la SSPO e implementó su propio operativo en ese lugar del Istmo, para ahora sí acabar con la delincuencia organizada, ¿pero qué pasó? Pues que no ha hecho absolutamente nada más que detener a un elemento de la policía municipal inmiscuido con el crimen organizado y protegido por el presidente municipal, el perredista Saúl Vicente Vásquez; por el contrario día y noche siguen los delitos ahí.

Por otra parte, desconocedor absolutamente de la realidad policiaca y un funcionario burócrata con cargos menores en muchos años, el secretario de Seguridad, Jorge Alberto Ruiz Martínez, vive en una burbuja, nadie lo saca de sus oficinas para que recorra el estado y palpe la realidad.

¿Alguien sabe de alguna gira de trabajo del funcionario por el interior del estado? Dudamos que conozca personalmente la grave situación del corredor Puerto Escondido-Pinotepa; del corredor Loma Bonita-Tuxtepec-Cosolapa; de la grave incidencia delictiva en todo el Istmo; de la violencia y narcotráfico en la Sierra Sur; del incremento importante del delito en los Valles Centrales y en la capital.

De salir a alguna comunidad o cabecera municipal, el secretario ya hubiera escuchado muchas, demasiadas quejas tanto de la población como de las autoridades locales, acerca de la protección de los policías a la delincuencia, acerca de las patrullas viejas que hay y el nulo armamento, acerca de los viáticos que les adeudan, acerca de los uniformes viejos que se cargan los uniformados, es decir, la verdadera realidad.

Pero no, para el secretario Ruiz Martínez todo es miel sobre hojuelas y Oaxaca sigue siendo uno de los estados más seguros del país, sí, donde seguro te asaltan o te matan.

¿Es plan con maña heredad a Alejandro Murat un estado tan convulsionado y violento? Pronto lo sabremos.

 

NIMIEDADES

1.- En la SCT México y Oaxaca la corrupción está al tope, según señalaron integrantes de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción. Y tienen razón porque por todos lados los únicos favorecidos con la obra pública son empresas foráneas. El actual delegado, HÉCTOR ARMANDO CASTAÑEDA MOLINA, pues ni siquiera conoce el estado y mucho menos a los empresarios locales, por lo tanto, su prioridad sigue siendo las grandes compañías. ¿El resultado? Corrupción y favoritismo a foráneos y contribución a la crisis económica del estado. ¿Hay alguien que llame a cuentas al delegado?

2.- ELPIDIO CONCHA ARELLANO es un personaje polémico siempre con cargos de segunda o de tercera, salvo la diputación federal que tuvo, donde también pasó sin pena ni gloria. Pues bien, el caballerango de Diódoro Carrasco Altamirano ahora se dedica a cuidar sus propios caballos pura sangre en San Pedro Chicozapote, su pueblo, donde tiene enormes propiedades y ranchos, al estilo de su ex patrón. Por lo tanto, cualquier recurso financiero que usted busque en la Sedatu, encuéntrelo en ese pueblo de la Cañada. Por lo tanto, si quiere hacer un trámite en la Sedatu, deberá buscar a Elpidio Concha en esa región, porque a un año de que le dieron el cargo, nadie lo ha visto en su oficina.

3.- Se apagó la llama de Ayotzinapa en Oaxaca, porque este problema de la desaparición de los 43 normalistas es exclusivamente de Guerrero. Es cierto, a todo el país nos indigna que a dos años no haya justicia, que no haya respuestas a las víctimas, pero también es cierto que en Oaxaca ya tenemos demasiados problemas y protestas como para que se siga tomando al estado como rehén de más actos vandálicos y violentos. Por lo pronto el pasado 26 de septiembre, dos reducidas marchas caracterizaron a los normalistas y a la Sección 22.