Quien diga no haberse sentido ansioso nunca, está mintiendo. De dónde se inspira para decir tal farsa o qué le motiva para decir cosas que son poco probables en este universo, nadie lo sabe; sin embargo, hay gente que lo omite en su repertorio de vivencias como contraparte a todos aquellos que a veces exageramos el nivel de ansiedad que demostramos ante el mundo.

La ansiedad no perdona, que eso quede claro y volviéndose el aire que respiramos millones de personas inmersas en el campo laboral o educativo, se ha convertido también en el motor más común entre los individuos que amamos la velocidad de una ciudad, la euforia de una oficina o el ajetreo de un buen romance. Sí, a veces el padecimiento se vuelve adicción.

Ese estado emocional que, en realidad, es un trastorno psicosomático, resulta bueno y bonito si te gusta ser el integrante intenso de tus amigos –por si aún guardas algunos–, pero no debe tomarse como algo cotidiano o excelente para tus días si tomamos (un poco) en cuenta que es una afección y no otra cosa. Relájate. No pienses que la ansiedad te hace supercool o que el resto de los humanos te percibe increíblemente enigmático, porque no es así. En el fondo, a todos nos gustaría tener un poco de calma; si dices lo contrario, es la falsa idea de la excelencia lo que te está matando.

Para no sucumbir a los estragos físicos de la ansiedad, conviene prever esa diabólica taquicardia, el dolor de estómago y el molesto colón irritable –porque sí, esa edad ha llegado– con ayuda de alimentos clave que aportan nutrientes clave para tu cuerpo. Si estás en una dieta de adelgazamiento extremo, sólo recuerda esto: te sientes peor gracias a esa falta de carbohidratos, vitaminas y minerales en tu sistema nervioso; mejor aliméntate de forma balanceada y procura consumir los elementos de la lista a continuación:

Pescado

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Ideal para una presión estable; posee Omega 3, que se encarga de reducir enfermedades cardiovasculares y como fuente natural de magnesio, estimula la relajación y la disminución de estrés.

Lácteos

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Contienen una maravilla que se llama triptófano, el cual es un aminoácido que se encarga del buen humor en nuestro cerebro y la sensación de estar relajados.

Almendras

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En ensaladas, sopas, postres y carnes es una fuente indiscutible de magnesio. Además, si te preocupa tu peso, con un puñado de éstas producirás una sensación de saciedad muy alta.

 

Plátano

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Con su alto nivel de potasio, fortalece nuestro sistema nervioso y controla los trastornos de ansiedad.

Algas

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Piensa que esto no nos obliga a comer sushi como desquiciados, también podemos utilizarla en sopas y ensaladas; lo cual es muy importante, pues causa buenas sensaciones de tranquilidad y armonía.

 

Chocolate

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Amargo y sin azúcar, por favor, para que disminuya el cortisol en nuestro cuerpo; la hormona que produce los síntomas del estrés.

Avena

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Reduce la ansiedad por su promoción efectiva de hormonas antidepresivas. Además, contiene magnesio, que también ayuda a favorecer este proceso hormonal.

Hojas de naranjo

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En infusión funcionan como sedantes y somníferos, que ayudan en la disminución del estrés.

Frutos secos

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Una buena ración de frutos secos produce una buena cantidad de vitamina B en tu cuerpo, produciendo serotonina para la previsión de ira, y estabilidad en la temperatura corporal y el apetito.

 

Durazno

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De entre todas sus fibras, vitaminas y minerales, destaca como principal función de sus nutrientes el controlar la ansiedad y disminuir el hambre.

Y sobre todo, junto con estos ingredientes conviene respirar aunque sea un poco; bajar un poco las exigencias que nos ponemos a diario, omitir algunas presiones que nos impone el estilo de vida que hemos adoptado y acompañar todo de actividades físicas más allá de girar en la silla del trabajo o controlar la interfaz de Netflix.

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