Playa del Carmen. La corrupción fue identificada por las propias autoridades mexicanas como uno de los principales vehículos para el lavado de dinero, junto con otras actividades ilegales como el tráfico de drogas o el uso de efectivo en operaciones al margen del sistema financiero.

 

“Es (la corrupción) una de las actividades más vulnerables” para el lavado de dinero, expuso aquí Sandro García Rojas, director general de prevención de operaciones con recursos de procedencia ilícita de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

 

El gobierno mexicano elaboró por primera vez una Evaluación nacional de riesgo relacionado con el lavado de dinero, no sólo en el sistema financiero, que recién fue terminada, anunció García Rojas, al participar en el primer día de trabajos de la décima convención nacional de la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Asofom), que se realiza aquí.

 

En la elaboración de ese documento participaron las secretarías de Hacienda y Crédito Público y de Gobernación, además de la Procuraduría General de la República, informó.

 

“La evaluación logró reflejar una fotografía al día de hoy de las actividades y sectores de mayor riesgo en el país” relacionados con el lavado de dinero obtenido de actividades ilegales, agregó.

 

En este, el primer ejercicio de su tipo, según informó el funcionario de la CNBV, se encontró que la corrupción es una de las actividades más proclives al lavado de dinero, junto con una conducta ya conocida como la delincuencia organizada y el uso de efectivo en la economía, en donde prevalecen altos niveles de informalidad.

 

Aunque no existe una medición oficial sobre la magnitud de la corrupción en México, en noviembre pasado el especialista Julio A Millán, presidente del Grupo Corporación Azteca, dijo en un congreso en Guadalajara que equivale a 4 puntos del producto interno bruto (PIB), unos 740 mil millones de pesos. A modo de comparación señaló que la producción del sector agropecuario, de acuerdo con datos oficiales, equivale a 5 por ciento del PIB.

 

En la reunión de la Asofom realizada aquí, Sandro García Rojas dijo que la evaluación nacional de riesgo permite señalar las actividades más vulnerables al lavado de dinero, dentro y fuera del sistema financiero, concretamente de la banca múltiple.

 

“Se presenta una foto clara de los elementos más importantes de riesgo de lavado para que los sectores obligados por la ley a protegerse (de ser usados para este delito) sepan donde ponen el énfasis “.

 

Una vez concluida la evaluación, dijo, “no hay un resultado único, obviamente se hace alusión a que la delincuencia organizada, la corrupción, el uso de efectivo en una economía que no tenga elementos de formalidad, siempre serán proclives, serán caldos de cultivo eventualmente para que se pueda dar un fenómeno de lavado de dinero y sobre ello cualquier producto o servicio que ofrece el sistema financiero que incida en áreas donde hay delincuencia organizada crea mayor riesgo. Pero un mayor riesgo no significa que, por ejemplo, todo aquello que tenga que ver con el efectivo esté relacionado con lavado”, apuntó.

 

El efecto de mayores tasas

 

La decisión del Banco de México este jueves de elevar en medio punto su tasa de interés de referencia, a 4.75 por ciento, imprimirá un freno a la expansión del crédito por parte de las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes), un tipo de intermediario financiero no bancario, dijo Chemaya Mizrahi, presidente nacional de la Asofom.

 

Hasta ahora, las Sofomes han absorbido la mayor parte del impacto del encarecimiento del crédito provocada por las alzas de tasas de interés de referencia decidida por el banco central.

 

Desde diciembre pasado, el banco central ha incrementado en cuatro veces su tasa de referencia, por un total de 1.75 puntos porcentuales.

 

La Jornada