1).- Como personaje de Shakespeare

Amigo personal y hasta compadre del presidente Enrique Peña Nieto, todo un personaje Luis Enrique Miranda. Flamante titular de la Sedesol. Antes fue subsecretario de Gobierno de la Segob. Una especie de Polonio, Casio o Bruto shakespeariano… pero combinado. De esos que llevan la perversidad y la simulación a cuestas. Cuando en 2013 aparecieron en el escenario las reformas estructurales -el fallido pasaporte de su amigo EPN a la posteridad; por las que Time le dedicó una portada: Saving México- sobre todo la Reforma Educativa, la CNTE era una entelequia, sólo un membrete. Pero sus capos llegaron a la Ciudad de México prestos a demoler todo aquello que pretendiera poner en tela de juicio sus privilegios. Nada pasaría sin el rasero que imponían “los revolucionarios”. Nada que afectara su estado de confort; sus prebendas; su movilización perpetua. Y sus acciones fueron temerarias: cierre de vialidades y del Aeropuerto Internacional de la CDMX.

 

 

La amenaza de desalojo de Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno, se topó con el cilindreo perverso desde la Segob. Miranda dejó hacer; dejó pasar. De su mano la CNTE se trepó al ring. Y se empoderó, a espaldas al propio proyecto de Nación, que se pretendía cimentar en la educación. Los sobados discursos de que en la Reforma Educativa no habría marcha atrás, de Aurelio Nuño, titular de la SEP y del mismo ejecutivo federal, se fueron difuminando ante la realpolitik de los arreglos oscuros, los pactos siniestros y los cañonazos a discreción, del amigo y compadre de Peña. Revivió a la entelequia y la convirtió en la piedra en el zapato del país y de dos mexiquenses: Emilio Chauyfett y Nuño Mayer. Al primero lo reventó; al segundo, ya lo descarriló. En la Segob, siempre jugó en la cancha contraria a Miguel Ángel Osorio Chong.

2).- Simulación y perversidad

Cuando los medios le descubrieron el juego, el hoy flamante titular de Sedesol se replegó. El daño estaba hecho. La Reforma Educativa estaba en medio de los afanes sucesorios. Y el tema le volvió a las manos luego del affaire Nochixtlán, el 19 de junio, con su secuela de ocho muertos y centenas de heridos. A Osorio “lo abrieron” prácticamente de las mesas de diálogo. Y éstas las capitalizó Miranda. Su primera estrategia: de espaldas a la Ley de Transparencia recientemente aprobada, el diálogo se llevó a cabo en total opacidad y a puerta cerrada. En ese tinglado oscuro se arregló la libertad de Rubén Núñez, Francisco Villalobos, Aciel Sibaja, Juan Carlos Orozco, Roberto Abel Jiménez, Othón Nazariega, Heriberto Magariño y Efraín Picazo. Una bofetada al pueblo oaxaqueño; una afrenta al sistema de justicia de este país.

Mientras los capos del Cártel-22 pasaban su período vacacional en el penal federal de Hermosillo, la dirigencia de la Sección 7 de Chiapas, dirigida por Pedro Gómez Bamaca, capitalizó el conflicto. La alianza con Miranda Nava estaba forjada. En tanto, la sociedad inerme de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, padecía los coletazos de la presión y el chantaje. Cuatro meses de sitio, de ingobernabilidad, de violencia y daño económico. De poco sirvió la andanada mediática que cuestionó la incapacidad presidencial de resolver la presión de la CNTE. Ello contribuyó a la caída en la imagen de EPN. En tanto, el compadre incómodo del ejecutivo seguía con su labor de zapa.

3).- El corolario

El affaireTrump y los damnificados que trajo consigo, fueron sólo la cereza en el pastel. Los escándalos de corrupción, el fracaso de las reformas estructurales, el doble discurso respecto a la ley energética, entre otros, tenían al presidente en el fondo de la credibilidad y confianza ciudadana. ¿Se movió Miranda sólo para negociar el retorno a clases y enajenar con la disidencia, la Reforma Educativa? ¿Se fue por la libre para retroceder en el mejoramiento en la calidad de la educación, el reconocimiento a las comisiones mixtas, para pactar ascensos, cambios y promociones; el pago inmediato a comisionados sindicales; el pago de adeudos, etc.? Sin duda fue con la anuencia de EPN. Entonces no fue traición, sino simple complicidad.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— Se soltaron los demonios en este fin de régimen. La sentencia se cumple con precisión sexenal. “Los carniceros de ayer serán las reses de mañana”. Aunque la cuenta regresiva empezó hace poco, ya se empiezan a escuchar las voces que piden “bote” y no inhabilitación. Pero algunos no lo han entendido y pretenden estar en sus áreas, con el látigo en mano, creyéndose eternos en el cargo.

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