Por alguna razón quise hacer una tregua, pero no hay tregua. No puede ser. Detenerme. Guardar silencio. Contar una historia distinta. Algo menos duro y más amable, es octubre, es otoño, el calor debería empezar a ceder, pero sigue, por tiempos, a ratos. Lluvia intensa, calor intenso, un ciclo natural de fuerzas, así, como la vida humana.

 

 

Mientras planeaba la columna semanal, un mensaje me alertó y cortó el ritmo suave de mis latidos. No hay tregua, me dije, la violencia feminicida y el feminicidio alertan mi consciencia, alteran mi paz.

Hace algunas semanas, durante la clausura del XVII Encuentro Internacional de Estadísticas de Género, el gobernador del Estado sede, Aguascalientes, Carlos Lozano de la Torre, dijo que de las 32 entidades federativas de México, el suyo es el único que registra cero feminicidios y aseguró que eso fue gracias a una estrategia integral de prevención que promueve la denuncia de la violencia de género y que al mismo tiempo facilita el acceso efectivo de las mujeres a la justicia, además de empleo formal, educación, servicios de salud y financiamiento empresarial. También como en casi todo el país, en Aguascalientes el feminicidio está tipificado como delito grave.

Si lo que dijo en esa reunión internacional Lozano de la Torre es cierto, la estrategia debe ser muy buena, quiere decir que han invertido dinero en serio y que la justicia sí funciona, por tanto, lo que menos prevalece es la impunidad y la omisión de las autoridades. Algo que, desde hace mucho tiempo no entienden los gobernadores en el resto del país: estrategia-políticas públicas-recursos-funcionariado capacitado-legislativo audaz y honesto-una sociedad intolerante a la violencia contra las mujeres y listo. Una estrategia que invada todo, la educación, los medios, las familias, las calles, los empleos, el transporte público, los bancos, las carreteras y hasta el agua que nos bebemos, solo así.

Es urgente, muy urgente:

Dos cartones de cerveza

Una niña de ocho años es violada camino a su casa por un hombre de 55 años en la comunidad de Santiago Quetzalapa, sierra cuicateca en Oaxaca. Cirilo Jerónimo Cruz, un hombre descrito como muy religioso, evangélico. La niña, pese a la amenaza de muerte que pesa sobre ella dice a su familia lo sucedido. Acuden a denunciar, el agente municipal ignora la denuncia. El padre acude a la casa del agresor, “fue la niña quien lo sedujo”, dice la pareja del agresor. La familia insiste ante el agente municipal, quien protege a su amigo, pero decide “aplicar la ley”, le impone como sanción dos cartones de cerveza. Por su mal estado de salud, seis días después de la violación ocurrida a mediados de septiembre, la niña es llevada a la clínica de San Pedro Sochiápam, donde el personal médico aconseja se denuncie, en tanto Cirilo Jerónimo Cruz camina plácido en las calles de su pueblo.

Es la misma zona donde esta semana fue asesinada una estudiante de bachillerato, luego de ser abusada sexualmente. Se trata de Adriana Pastelin García, de 19 años de edad, quien era originaria de Loma Delgada, Mazatlán Villa de Flores. Su cuerpo fue encontrado semienterrado.

No es extraño, la cañada, considerada hasta hace unos años como una zona con menos casos de violencia hacia las mujeres es hoy un lugar inapropiado para ellas, resultado del abandono, de la falta de estrategia.

Eruviel y el franelero

Aporreado por la falta de resultados, pese a la alerta de violencia de género en el Estado de México, Eruviel Ávila debe decir en su informe de gobierno que hay un sospechoso del asesinato de dos mujeres que fueron encontradas dentro de una maleta, se trata de Karen Esquivel, de 19 años y de Adriana Hernández, de 52, se trata del franelero que labora en el gimnasio donde la joven estudiante trabajaba. La estrategia de apaciguar las aguas llevan a esa entidad a ser insegura, porque en lugar de cortar de raíz al mal, hacen tecitos para quitar el dolor de cabeza.

La blanca Mérida

La mancha de sangre se extiende hasta la apacible Mérida, la capital de Yucatán, donde la fotógrafa de NationalGeographic, de origen canadiense, Bárbara McClatchie Andrews, de 74 años, fue asesinada y su cadáver “tirado” entre la maleza, también en estos días terribles que marcaron el final de septiembre.

Otra estudiante

En Puebla también fue asesinada Tania, de 21 años. Estudiante de la Universidad Autónoma de Puebla, era originaria de Veracruz, su cadáver fue encontrado en su casa. De acuerdo con los diarios de esa entidad, son 62 los feminicidios en lo que va del año.

En Quintana Roo tres mujeres fueron seguidas hasta su casa, asaltadas, forzadas a sacar todo el dinero de los cajeros, violadas sexualmente y finalmente tiradas en terrenos baldíos.

La lista de casos terroríficos e indignantes podría ser mayor, enorme. La cuenta es enorme, es vergonzante hablar de mujeres asesinadas, asaltadas o violadas solo porque son mujeres. Pero lo único que está claro es que digan lo que digan, los gobiernos estatales ni federales y mucho menos los municipales tienen estrategias contra la violencia de género hacia las mujeres.

En el Estado de México las cifras son alarmantes, pero la alerta no tiene efecto alguno, en 2015 se cometieron 196 asesinatos y en 2016, 192 hasta este día.

En Oaxaca, Gabino Cué desatendió todo, pero de manera especial el derecho a una vida libre de violencia de género de las mujeres. Nunca hubo una política de atención efectiva, el IMO se convirtió en elefante blanco o muro de lamentaciones, según el caso, y la Fiscalía un mejoral frente al cáncer que vive Oaxaca y que se ha metido en las instituciones. Eso sin dejar de mirar al Legislativo arrebatándose el poder y el dinero como la familia que se disputa la herencia frente al cadáver de quien hereda. Dinero que le arrebatan a la estrategia contra la violencia, por ejemplo. Pero ellas y ellos duermen bien, no tienen miedo, están a salvo, dicen, mientras se ponen manteca anticorrupción.

El aspirante a la candidatura del PAN a la presidencia en el 2018, Rafael Moreno Valle no puede con Puebla y quiere todo México, ¿será para poner ruedas de la fortuna por todo el país o para qué?

Atender la violencia contra las mujeres requiere de estrategia, de sororidad y de solidaridad, se necesita una mente capaz y muy brillante, preparada, sensible a la problemática de las mujeres, feminista, estudiosa, con poder político para negociar y voluntad, mucha voluntad y sobre todo conciencia.

Lluvia intensa calor intenso, solo así. La misma medida, el mismo tamaño. Menos no.