POR: JAVIER BÁEZ | COLABORADOR

Ciudad de México.- Para Martin Lindstrom, autor del libro “Small Data”, cuando está en una piscina o en la ducha es cuando le vienen las mejores ideas.

El investigador señala que el agua tiene este efecto en muchas personas, por ejemplo, en la playa, en la bañera o simplemente con el sonido que tiene en el mar o los ríos.

 

 

Se dice que el matemático, físico e ingeniero griego Arquímdes descubrió los principios sobre la densidad y la flotabilidad mientras se daba un baño”, comenta Lindstrom.

Según el consultor, es difícil saber el porqué las buenas ideas aparecen en presencia de albercas, lagos, estanques, océanos y duchas. Una de las explicaciones es que el agua nos ayuda a darnos cuenta que vivimos en el momento presente.

Pues mientras empleamos una considerable cantidad de tiempo en planear el presente y en recordar el pasado, cuando estamos en el agua no queda otra opción que “posicionarnos en el presente, dejamos espacio a nuestros pensamientos para flotar y pasearse”.

Y es que, siempre que buscamos desesperadamente la respuesta ciertos asuntos, no encontramos la solución con facilidad. Pero, al momento de realizar determinadas actividades cotidianas y relajantes que “requieren poco pensamiento activo”, es entonces cuando nos llega la inspiración.

De acuerdo con la investigadora de Harvard, Shelley Carson, “un periodo de incubación… es decir, una distracción puede proporcionar el descanso que necesitas para desvincularse de una fijación con solución inefectiva”.

El consultor de origen danés señala que las actividades rutinarias con movimientos improvisados permiten que las ideas dispares de unan, por ejemplo, correr, andar en bicicleta o, en su caso, nadar.

Lindstrom dice que en su trayectoria profesional a estas revelaciones la llama “momentos acuáticos”.

Es probable que no lo hayamos notado, pero algunas de las soluciones a nuestros problemas llegan mientras nos bañamos o nadamos. Para otros será cuando viajan en el transporte público o lavan ropa. No es cuestión de obligarnos a pensar en soluciones, sino de encontrar el momento oportuno para que éstas lleguen a nosotros.

Como Pharrell Williams dijo a Fast Company: “Me ducho y es ahí donde me vienen un montón de mis conceptos… paso gran parte de ese tiempo tan solo ahí de pie con la mirada en blanco”.