EN las diversas listas que han hecho circular sobre los supuestos integrantes del gabinete del próximo gobierno, no dejan de ser ociosas. Su autoría se debe a políticos obsoletos y modernos que pasan el tiempo entre elucubraciones y quimeras.

 

Su ilusión es incrustarse en el gabinete del gobernador Alejandro Murat Hinojosa. A esto se atribuye el pasatiempo de poner y quintar nombres del quimérico próximo gabinete.

 

Ante la expectación que provoca cada nombre disonante en la citada lista, la ciudadanía levanta las cejas ¿saben por qué?

 

El gobernador a partir del uno de diciembre próximo, promete ser el hacedor del “milagro oaxaqueño”. Entonces ¿cómo hacer ese milagro -por ejemplo- con un jefe de la policía que no pudiera siquiera pasar el antidoping o la prueba de confianza? O ¿qué pasaría si alguien señalado con la venta de candidaturas, administraciones municipales, coludido con la gran corrupción en el peor congreso de Oaxaca, de pronto pusieran en sus manos la conducción de la política interna?

 

LOS QUEMADOS

 

En julio del 2015 la contraloría del estado le impuso sanción por más de más de 2 millones de pesos e inhabilitó al profesor Cándido Coheto Martínez, para no ocupar cargos públicos en 12 años. De acuerdo con la resolución de la Dirección de Procedimientos Jurídicos, bajo el expediente administrativo 1460/RA/2011, firmada por el licenciado Avelino Salvador Vásquez Díaz, “se determina que Vitálico Cándido Coheto Martínez, en el desempeño de sus funciones como director general del Cobao, es responsable de la falta a la función pública que se le imputa”.

 

Así fue el castigo por no haber rendido buenas cuentas como director general del COBAO, pero el PRI, que todo lo oculta, lo hizo diputado federal y hoy goza de fuero.

 

Este privilegio que en Jalisco y Querétaro ya fue abolido como una de las medidas más democráticas de la era moderna, aún lo disfruta don Cándido. Lo sabe y por eso, dicen, trata de imponer a uno de sus incondicionales como secretario de asuntos indígenas.

 

Busqué a uno de los más cercanos al gobernador electo Alejandro Murat y me reitera que “solo son murmuraciones. Tal vez buenas o mala intenciones, pero nada real”.

 

Lo cierto -me dice- es que en los eventos del proceso de entrega-recepción, hay priistas de todas las corrientes. Jóvenes con el perfil adecuado, viejos experimentados y expertos reconocidos. Su trabajo es analizar las condiciones en que recibirán cada una de las instituciones. Es un trabajo inicial y muy complicado por las condiciones en que concluye la administración saliente. En esta primera etapa, me recalca- los comisionados pondrán a prueba su capacidad. Muchos de los que conocen la disciplina laboral del nuevo gobernador desde la dirección general del Infonavit, saben que, antes de hablar de cargos, cada quien debe dar resultados. Es el método de trabajo. Mal arrancaría su gobierno con improvisados o “cartuchos quemados” que llegan simplemente por favoritismo o “pago de facturas”.

 

Otra certitud es que Alejandro Murat toma las riendas del gobierno estatal en una de las situaciones más graves, social, económica, política y moralmente hablando.

 

Desde la época pos revolucionaria (1915-21) cuando el gobierno de Oaxaca enfrentó situación tan difícil como hoy, por el abandono en que el presidente Venustiano Carranza mantuvo a Oaxaca, no hay precedente de escenario tan complicado.

 

Por eso no está nada alejada de la realidad la visión de que en Oaxaca urge “un milagro”. Así lo dice Alejandro Murat Hinojosa ungido -mediante bando solemne- gobernador constitucional del estado de Oaxaca (el número 24 desde Genaro V. Vázquez que gobernó de 1925 a 1928).

 

EL SALTO DEL CHAPULÍN

Qué envidia. En Puebla, la automotriz Audi abre primera planta Premium. El Ejecutivo de aquel estado dice que “se abre una nueva etapa de desarrollo en esa entidad” con 4 mil 200 empleos directos; la inversión es de mil 300 millones de dólares.

En Oaxaca donde la miseria (económica y de valores) arrasa por el gran desempleo, el gobernador “del cambio” ni siquiera intentó atraer inversiones. El único potentado gracias al “cambio” de Gabino, es su secretario de economía José Zorrilla. Aunque la sociedad civil con el empuje de nuestro ilustre Francisco Toledo, le atajó uno de sus negocios multimillonarios desde el poder y que era el centro de convenciones, de todas formas acrecentó su fortuna en este sexenio. Solo el proyecto del frustrado CCCO que hicieron empresas ligadas a Zorrilla, costó cerca de 600 millones de pesos. Obvio, cobraron por adelantado.

Esto es lo que ven los insaciables “luchadores sociales” y emulan. En Juchitán, por ejemplo, los parques eólicos con inversión superior a los mil cien millones de dólares. Esta inversión se detuvo parcialmente ante el persistente acoso de la Cocei, el cartel 22 y toda laya de extorsionadores con careta de defensores de la tierra y el aire.

Todos los inversionistas huyen de tierras oaxaqueñas ante el sistemático acorralamiento de los “grupos sociales”. Pero no son los únicos. Juan García López, ex reportero oaxaqueño y luego ejecutivo de una empresa japonesa de partes automotrices, intentó abrir aquí una ensambladora de partes automotrices.

En el primer intento un funcionario de la Secretaría de Economía le pidió a su empresa dos millones de pesos “para empezar”; en el gobierno “del cambio” lo volvió a intentar y en la misma dependencia le pidieron 10 automóviles a nombre de particulares. Propuso cursos de capacitación con el ITO y la URSE, hubo desinterés total.