La especulación sobre los integrantes del próximo gabinete legal y ampliado del gobernador Alejandro Murat Hinojosa, se ha convertido en el juego de Juan Pirulero que todos jugamos.

Menudean las filtraciones, todas éstas interesadas y aderezadas a conveniencia de quienes las difunden. Muchos de los que se mencionan son ‘cartuchos quemados’ que poco o nada aportan.
Otros más, como consecuencia lógica y natural, son severamente cuestionados por su pasado y en algunos casos, incluso, por actos de presunta corrupción, que les significan un claro veto.
Para hacer realidad el gran reto del Milagro Oaxaqueño, el nuevo mandatario requiere de colaboradores con un alto perfil, no necesariamente solo académico, sin con amplia experiencia.
Pero el gobierno de Murat Hinojosa requiere, sobre todo, de visión de estadista que gobierne para las próximas generaciones y no única y exclusivamente para las próximas elecciones.
Conseguirlo necesita hombres y mujeres con visión y sensibilidad políticas, altamente comprometidos con la solución del rezago y marginación de Oaxaca, ancestral reclamo.
Hay un valor intangible que difícilmente aprobarán los que se autopromocionan: lealtad a toda prueba, ya que no todos han sabido ser leales en muchos casos ni siquiera con ellos mismos.
A ello hay que sumar, además, otros valores intangibles. No solo honestidad material e intelectual, sino ante todo integridad plena, congruencia entre lo que piensan, dicen y hacen.
A la luz de estas consideraciones, no podemos menos que concluir que los ‘acelerados’ y ‘cilindreados’ por su grupo político, familiares, amigos y compadres, no se autopromocionen. ¡No se calienten granizos, calmen sus ansias de matadores, quienes van a ser funcionarios lo serán! En breve, recibirán la llamada o el mensaje para recibir la invitación correspondiente.
Oaxaca no logrará ver la luz al final de túnel y seguirá hundida en el rezago y la marginación ancestral, si los oaxaqueños no cambiamos de actitud frente a sí mismo y los demás.
En un acto de congruencia, sin mentiras ni simulaciones, tenemos que aprender a ser honestos con nosotros mismos. Podemos engañar a los demás, pero no a nosotros mismos.
La sabiduría poco ortodoxa del viejo sistema político mexicano, representado por el PRI, antes del arribismo trepador de los tecnócratas privilegiaba la meritocracia, es decir, la experiencia.
Asimismo, tomaba muy en cuenta la probada vocación de servicio para garantizar la entrega de resultados en las tareas encomendadas como obligación legal, pues no es ningún favor.
De ahí que quienes aspiren a formar parte del equipo de trabajo del gobernador Alejandro Murat en el gabinete legal o ampliado deben hacer un examen de conciencia autocrítico para evaluarse.
Hasta dónde muchos de los que se mencionan en las filtraciones real y verdaderamente cubren el perfil de la meritocracia, a partir de su poca o mucha experiencia político-administrativa.
Al mismo tiempo, los ‘granizos’ no deben pasar por alto en ningún momento que, a pesar de su juventud, el nuevo gobernante es un político ampliamente preparado en la teoría y la praxis.
Quizás no todos los ‘aspirinas’ lo sepan o no lo recuerden, pero al decidir buscar la candidatura a la gobernación de Oaxaca, Alejandro Murat aplicó la sentencia de Jesús Reyes Heroles:
Primero el Programa y luego el Hombre. Ello obliga doblemente a exigir perfiles adecuados de quienes estarán obligados, política y moralmente, a hacer realidad El Milagro Oaxaqueño.
No se equivoquen ni calienten granizos antes de tiempo. Muchos no conocen y algunos otros hasta se dan el lujo de menospreciar al joven mandatario. Unos y otros se llevan sorpresas.
Precisamente por su amplia experiencia con la entrega de resultados positivos en el trabajo, el ex director del Sistema Mexiquense de Radio y TV y ex director del Infonavit, es muy exigente.
¡Aguas! con esta actitud de vida de Alejandro Murat Hinojosa. Quienes tengan la gran oportunidad de colaborar con él deben ser extremadamente cuidadosos y no equivocarse.
El gobernador electo es un político con amplísimas aspiraciones nacionales que no se puede dar el lujo de fallar a los oaxaqueños y menos de fallarse a sí mismo de manera especial.  
La medida del éxito o fracaso de su gobierno será la tumba o bien, su plataforma de lanzamiento para incorporarse como jugador a las grandes ligas nacionales en alguna secretaría de Estado.
Seguir entregando buenos resultados permitirá utilizar su papel de cardenal como catapultahacia mayores responsabilidades en un posible escenario futuro. Al tiempo. Veremos y diremos.

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