DETRÁS DE LA NOTICIA

Hijos putativos de los padres históricos de la mentira, la mayor y mejor estrategia del capitalismo y del marxismo-leninismo, ortodoxo o reformista, son las falacias, es decir, las verdades a medias, manejadas a conveniencia de sus intereses.

De ahí que privilegien en todo momento torcer la verdad, sin embargo, se estrellan contra la terca realidad que finalmente termina por imponerse y exhibirles como hipócritas farsantes. El ejemplo más claro y concreto, por conocido, es el caso de Iguala.
A pesar de saber las autoridades de la Escuela Normal de Ayotzinapa y los propios activistas y milicianos que la desaparición de los 43, fue obra del cartel Guerreros Unidos en complicidad con el Gobierno del PRD, insisten en culpar a Enrique Peña Nieto.
Tampoco ignoran que el gran beneficiario económico y político de la imposición del gobernador de Guerrero Agustín Aguirre Rivero y del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca Velásquez y su esposa María de los Ángeles Pineda, fue Manuel Andrés López Obrador.
En otras palabras, se trata de una perversa maniobra como parte de la conjura de los enemigos de siempre de México, ahora aliados de manera incongruente vía la CNTE y Morena con el gran capital de Carlos Slim Helú, quien presuntamente apoya marchas y plantones .
Una vez más, el objetivo final es intentar tomar por asalto la presidencia de la República en las elecciones de 2018; de ahí que su enemigo natural sea el PRI-gobierno, representado por el presidente Enrique Peña Nieto y su círculo rojo de amigos.
El mismo esquema de presión-negociación, pero siempre presión permanente, se replica en el caso del enfrentamiento de Asunción Nochixtlán, prohijado por provocadores de las organizaciones radicales y grupos armados que apoyan a la CNTE.
Los marxista-leninistas revisionistas, de corte maoísta, que manipulan a la CNTE en general y de manera particular a la Sección XXII, capitalizan a su favor la estupidez de los gobernantes, servidores públicos y políticos mexicanos, que no conocen a su enemigo.
Prueba de ello, la ineptitud en el control de daños del caso Ayotzinapa para revertir la consigna ¡Fue el Estado! Claro que ¡Fue el Estado… pero de Guerrero, gobernado por el Partido de la Revolución Democrática, en complicidad con cárteles del narcotráfico!
Otra prueba más de la estupidez del Gobierno de la República. Por segunda ocasión, ayer los asesores manipuladores del Comité de Víctimas impidieron a personal de la PGR realizar el peritaje de los hechos violentos del pasado 19 de junio en Nochixtlán,
Otra vez Roberto Campa Cifrián, subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, pecó de ingenuo frente a la genial perversidad de los activistas y milicianos infiltrados en la Sección XXII de la CNTE, que manipulan a los familiares de las ocho víctimas.
El Comité de Víctimas desmintieron a Roberto Campa Cifrián, en el sentido que haya un acuerdo para la reparación del palacio municipal de Nochixtlán, el cual fue parte de los daños que se ocasionaron durante el enfrentamiento violento.
Los integrantes de dicho comité aseguraron que debe haber un acuerdo previo con la población en general, quien debe decidir cómo será reparado el edificio del gobierno municipal, luego que fuera incendiado.
Durante el enfrentamiento entre la población mixteca por la intervención de la policía federal y estatal, personas encapuchadas lanzaron bombas molotov al edificio del Palacio Municipal, varias de cuyas oficinas del exterior se quemaron.
El incendio se dio por inconformidad en contra del presidente municipal Daniel Cuevas Chávez, a quien acusan de negar las patrullas y ambulancias del Ayuntamiento para trasladar a los heridos, así como por presuntamente ordenar al personal del hospital comunitario negar la atención a los pobladores.
Lo peor de todo, es que ni al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, mucho menos a las organizaciones radicales y grupos armados que apoyan a la CNTE, interesa realmente resolver los conflictos, por la simple y sencilla razón que se acaba el gran negocio.
En otras palabras crueles y amargas, a nadie importan ni interesan los ocho muertos ocurridos en el enfrentamiento en Asunción Nochixtlán. Vamos, ni siquiera a sus familiares, si no es para lucrar con su muerte, o sea, simple y llanamente, para hacer negocio. 
Al igual que lo han hecho en dos ocasiones, por consigna de los dirigentes de las organizaciones radicales y de los comandantes de los grupos armados que apoyan a la CNTE, los asesores del Comité de Víctimas del 19 de Junio, impedirán a futuro los peritajes con cualquier pretexto.
Y lo harán porque a la revuelta comunista de la CNTE urgen muertos provocados, incluso, por ellos mismos, para enarbolarlos como mártires de la lucha. Los muertos y heridos históricamente han sido utilizados como bandera de presión-negociación.
En el pecado de permitir que la anarquía, se convirtiera en la principal fuente de riqueza mal habida en México y en Oaxaca, una de las mayores penitencias que llevamos a cuestas millones de mexicanos en general y especialmente los oaxaqueños desde los 70.
Los pecados más graves, humana y espiritualmente, se dan por omisión, por dejar hacer y dejar pasar, como resultado de la apatía traducida en ingenuidad, escepticismo, cobardía o en abierta complicidad, lo que al final ha traído consigo la impunidad y con ello, el caos total.
Muy caro pagan los oaxaqueños pretender equivocadamente no meterse en problemas o bien, mantenerse en su zona de confort a la espera que los diversos órdenes de gobierno resuelvan los conflictos en cuya solución son obligadamente corresponsables.
El caso más patético, por dramático, es el de los empresarios, quienes en todo momento demandan apoyo del Gobierno federal, estatal y municipal, en materia de condonación o reducción de impuestos incluyendo recursos a fondo perdido.

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