Oaxaca.- Aproximadamente 500 representantes y pobladores de siete municipios formaron el Comité de Defensa Regional contra la Minería en el Istmo de Tehuantepec, ante la inminente instalación de empresas en 30 mil hectáreas de la zona oriente de esa región.

Los participantes acordaron impedir la minería por tóxica y formar comités para informar a la región; asimismo, anunciaron una marcha para el 20 de noviembre en defensa de su territorio.

Entre 2005 y 2013 el gobierno federal otorgó cinco concesiones a tres compañías mineras canadienses, entre ellas Minaurum Gold Inc, en los municipios de Zanatepec, Chahuites, San Pedro Tapanatepec y San Miguel Chimalapas.

En la asamblea, realizada en San Pedro Tapanatepec, participaron representantes de bienes comunales y ejidales, agricultores, pescadores y ganaderos de Reforma y San Francisco del Mar e incluso los alcaldes electos de Niltepec, Chahuites e Ixhuatán.

El gobierno vendió los permisos sin preguntarnos y violando nuestros derechos, pero les recordamos que las tierras son de nosotros, no de ellos, expuso Roberto Gamboa, representante de los bienes comunales de Zanatepec.

Las concesiones tienen vigencia de 50 años y abarcan extensas zonas por donde corre el río Ostuta, uno de los más importantes de la región, y donde nacen otros de igual importancia: Zanatepec y El Novillero, que descargan sus aguas en lagunas y esteros que concentran la pesca en la región.

La mina, advirtieron, devastaría la vegetación en los cerros que recargan esos cuerpos de agua, los contaminaría y afectaría la agricultura, la ganadería y la biodiversidad.

Roberto Nivón, representante de productores de mango, dijo que la oferta de empleos en las minas a cielo abierto –no más de mil 500– no se compara con el trabajo de más de 80 mil personas que cultivan mango, melón, sorgo, ajonjolí, maíz y sandía, ni con la ganadería y la pesca, de la que dependen más de 20 mil familias.

“Nuestro campo esta integrado por más de 3 mil productores que cultivan 23 mil 700 hectáreas y 322 mil toneladas al año, de las que exportan 36 mil. Sólo el mango genera más de 40 mil empleos permanentes, detalló.

Los participantes también rechazaron los proyectos eólicos en el oriente del istmo de Tehuantepec, habitado principalmente por indígenas ikoots (huaves) y binniza’ (zapotecos).

Manuel Antonio Ruiz, director de la preparatoria comunitaria José Martí, en San Francisco Ixhuatán, refirió que mineras y eólicas intentan convencer a los campesinos de que acepten sus proyectos, por lo que es necesario organizar un movimiento regional de resistencia.

La Jornada / Diana Manzo